Buscar este blog

lunes, 14 de noviembre de 2016

Soy Sádico, disfruto tomando el dolor de mi sumisa, sus gritos, sus gemidos, su entrega a cada uno de mis mas oscuras perversiones  "mi  pequeño desastre Amo cada uno de los gemidos que me entregas cada grito de dolor y placer".

El Placer del Dolor
Tanto el sufrimiento, el dolor, como el placer son parte de la vida, aunque en ocasiones sufrimos innecesariamente.

Los seres humanos no somos criaturas aleatorias sino que todo lo que hacemos lo hacemos por una razón y todos nuestros actos persiguen un fin, independientemente de que seamos o no conscientes de ello.

Dolor y placer son las dos fuerzas que nos guían y por las que nos movemos en una o en otra dirección, generación tras generación han ido condicionando nuestros instintos, y son también las que dirigen nuestro subconsciente y nuestras decisiones racionales.

Un dolor que se siente como recompensa, se interpreta como tal, uno de los casos más comunes, está entre quienes realizan deportes muy exigentes para el cuerpo y, se sobreponen al dolor con el placer que provoca el triunfo o llegar a la meta.
Todos conocemos a alguien a quien le encanta la comida tan picante que hace que se le duerma la lengua, muchos nos hemos rascado alguna vez una picadura de mosquito hasta levantarnos la piel o dejarla enrojecida.

Cada cerebro es único, al igual que cada persona es única, se ha ido creando, moldeando y conectando de diferente manera, en función de sus genes y de las vivencias que ha tenido, por eso a cada uno nos gusta una música distinta, una comida y no otra, unos pueden encontrar un gran placer a beberse unas cervezas y ver un partido de fútbol cuando para otros eso puede ser tan divertido como ver una estampida de caracoles.

Mires donde mires la variedad es infinita porque las asociaciones que tenemos con el dolor y el placer son específicas y únicas en cada persona, por eso creo que es importante analizar y descubrir donde y de que manera se ocultan esas dos fuerzas que guían nuestras acciones y así poderlas dirigir a nuestro favor en la medida que podamos.

Científicamente, la línea que separa dolor y placer es muy pequeña, ambas sensaciones, primariamente físicas y que son muy intensas, activan el mismo circuito cerebral y liberan dopamina.

Cada persona tiene diferentes "receptores" en el cerebro sobre los que actúan los calmantes naturales del dolor y liberan esas sustancias de modo diferente, lo que puede explicar por qué cada individuo tenemos el umbral del dolor más bajo o más alto.

Un estudio realizado en voluntarios en la región cerebral conocida como "sistema receptor de sustancias opiáceas endógenas", en el que se cree que radican tanto las sensaciones del placer como las del dolor, ha confirmado el papel que juegan los calmantes naturales.

Los calmantes naturales, de los que los más conocidos son las endorfinas, se fijan a los "receptores" que poseen las células nerviosas y reducen o bloquean el intercambio de mensajes de dolor entre cualquier parte del cuerpo y el cerebro y provocan diferentes sensaciones al penetrar en los sistemas de transmisión del placer, que inclinan la balanza dolor/placer del lado que nos gusta más.

Se puede entender pues, que el dolor físico produzca placer en circunstancias concretas.

Cuando el dolor, causado por otra persona o auto infringido, siempre consentido, es considerado como beneficioso, se redistribuye a las zonas especificas donde suele concentrarse el placer.

El placer del dolor viene de la experiencia emocional que provoca y no de la física, un dolor poco o medianamente intenso, puede ser interpretado como una señal de placer, y sentir que el dolor disminuye o que podemos tolerarnos, genera bienestar, un dolor que se puede manejar, puede convertirse en parte del juego sexual.

En el BDSM muchas practicas está basada en la obtención de placer mediante el dolor, siempre CONTROLADO, a un nivel soportable pero sensorialmente recomendado, CONSENSUADO, (aceptado por ambas partes) y con unos límites muy marcados y respetados, donde existen mecanismos para detenerlo inmediatamente por parte de quien lo recibe, por lo que en realidad hay dolor pero nunca sufrimiento, si por al contrario lo hay, creeme no estas con la persona adecuada, el BDSM es un "Jardín de Sensaciones" positivas y muy placenteras para ambos roles dominantes y sumís@s.


Que esta sensación sea placentera o traumática va a depender de como se haya modelado nuestro cerebro en experiencias previas y en el aprendizaje, ya que las áreas del cerebro que almacenan los recuerdos (principalmente el hipocampo) están conectadas con ese sistema de recompensa, y le envía mensajes (impulsos eléctricos neuronales).

¿Recuerdas esa deliciosa tarta que probaste? ...¿no se te hace la boca agua al pensar en ese instante?.

Solo al pensar en ese momento ya se comienza a liberar dopamina en tu cerebro sin probarla y ya estás experimentando placer, pero si el día que la probaste acabaste vomitando, sólo pensar en la tarta te provocará nauseas.

Recuerda siempre que, los sumís@s somos l@s que tenemos el control y como dueños de ese control, LO CEDEMOS VOLUNTARIAMENTE y por lo tanto, podemos recuperarlo cuando queramos.

Para mi, que soy sumisa pero no masoquista, el dolor en mis relaciones sexuales, ha sido y es... un grito que me despierta a un mundo de placer adormecido.

¿Te atreves a abrirte al dolor?


http://el-columpio-de-freya.blogspot.com.co/2015/02/dolor-y-placer.html




No hay comentarios:

Publicar un comentario