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martes, 15 de noviembre de 2016

RECORDANDO LO BASICO

El término BDSM apareció por primera vez en abril de 1991, en torno al foro de noticias por Internet denominado alt.sex, como la yuxtaposición de dos abreviaturas contrapuestas, BD (bondage y dominación) y SM (sadomasoquismo), que en realidad se habían creado, precisamente, para distinguir del sadomasoquismo (que gozaba de una conocida mala imagen) a las "otras" aficiones. Paradójicamente, es desde el momento en que se trata de unificar ambas corrientes, cuando la subcultura que las engloba empieza un desarrollo vertiginoso. Dado que BDSM es una palabra que abarca términos muy dispares, no es fácil dotarla de una historia más allá del comienzo de su uso como acrónimo, al margen del que corresponda a cada uno de sus componentes.

Como elemento globalizador, el BDSM tiene escasas décadas de vida y se inicia cuando diversas asociaciones de activistas homosexuales S/M de EE.UU. e Inglaterra tratan de crear un mismo espacio subcultural para actividades hasta ese momento bien distintas, como la Dominación, el Bondage, el Fetichismo o el Sadomasoquismo. Es la época de la Old Guard, mediados de la década de 1970, y su libro de cabecera es Leatherman's Handbook. Durante este periodo, el movimiento conserva su vinculación con el mundo homosexual masculino, sin abrirse a los espacios hetero o de homosexualidad femenina y rechazando la idea de admitir a activistas switch (es decir, quienes se confesaban cómodos en ambos roles) entre sus filas. También rechazaban frontalmente la admisión de quienes quiera que considerasen las relaciones B/D y S/M como solo juego.1

No es hasta principios de los 80 cuando el movimiento BDSM comienza a englobar también a la cultura heterosexual y lésbica, siendo promotores de ese sustancial cambio grupos como el colectivo lésbico Samois y otros.2

A principios de los 90, empieza lo que hoy conocemos como el periodo de la New Guard (Guardia joven o nueva), que se caracteriza por la decidida apertura hacia el mundo heterosexual y de la homosexualidad femenina, la aceptación del fenómeno switch, la inclusión de elementos de sensibilidad interior (dominación psicológica, relaciones D/S sin inclusión de rasgos sadomasoquistas, etc.), la aceptación de quienes practicaban el sólo juego, y la participación activa de la mujer heterosexual en el asociacionismo BDSM.3

Robert Bienvenu, reputado conocedor de la temática y catedrático de sociología en la universidad de Indiana, Estados Unidos, expone una visión alternativa de la historia del BDSM, que él asienta sobre tres pilares: el fetichismo europeo de finales de los años 20, el estadounidense (desde 1934), y el Movimiento Leather a partir de los años 50

SSC y RACSA

La comunidad internacional vinculada al BDSM viene poniendo especial énfasis en que las prácticas sean SSC, es decir, Safe, Sane and Consensual (seguro, sensato y consensuado), término acuñado en 1983 por David Stein. Su ideólogo lo definió del siguiente modo:

Las relaciones BDSM deben seguir un modo seguro, sensato y consensuado respecto a sus prácticas:

Seguras, en cuanto al conocimiento necesario sobre su desarrollo y sobre el material usado, así como sobre la prevención de riesgos.

Sensatas, en cuanto a la capacidad razonable de decisión por parte de los actores, no alterada por drogas o bebidas y acorde con la experiencia de cada participante, sabiendo diferenciar fantasía y realidad.
Consensuadas, en cuanto a que los participantes estén de acuerdo sobre la forma e intensidad con la que se realicen, e igualmente que dicho acuerdo pueda rescindirse en cualquier momento.

Sin embargo, lo que en su inicio fue una definición creada para deslindar el campo del sadomasoquismo consensuado del de los malos tratos (sobre el que la sociedad estadounidense mantenía una severa prevención), fue desarrollando en algunos pequeños grupos modelos de intransigencia muy alejados del propósito inicial y de la metodología de sus creadores. Esto llevó al propio David Stein a distanciarse del abuso que algunas personas hacían de su eslogan.

Desde los años noventa surge un nuevo concepto, el Rack, que reúne en torno a su definición un elevado número de activistas. Rack es el acrónimo de Risk Aware Consensual Kink, que viene siendo traducido en la comunidad hispanoparlante como riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa (o no convencional): racsa. El racsa pone los acentos en la responsabilidad propia de los participantes en una actividad BDSM, responsabilidad informada y consensuada para evaluar y asumir los riesgos de dicha actividad. Más que una diferencia semántica o de concepto, los partidarios del racsa tratan de modernizar una definición (la del SSC) que se concibió fundamentalmente para trazar una línea divisoria con los malos tratos o la violencia de género, pero que sus mismos impulsores han tenido que reconocer, una y otra vez, que su propósito original estaba siendo defraudado y prostituido por el uso intolerante, extremista y poco inteligente por parte de algunos grupos marginales dentro de la comunidad BDSM.

La mayor parte de los activistas de la escena adoptan actualmente la postura de señalar la definición SSC como adecuada para comunicarse con el mundo de la sexualidad convencional o vainilla, mientras que sostienen que el término racsa define con mayor rigor y precisión las prácticas BDSM reales.

¿Qué es el BDSM?

BDSM es una preferencia erótica y una forma de expresión sexual que implique el uso consensual de la moderación, la estimulación sensorial intensa, y el poder de la fantasía juego de rol . El compuesto acrónimo BDSM se deriva de los términos de la esclavitud y la disciplina (B & D o D / C), dominación y sumisión (D & S o D / s), y el sadismo y el masoquismo (S & M o S / M). BDSM incluye un amplio espectro de actividades, las formas de las relaciones interpersonales , y distintas subculturas .

Sus fundamentos:
El BDSM plazo se ha convertido en un término amplio para el comportamiento erotizado entre adultos que consienten. Es poco lo que une a todos los diferentes subculturas que se agrupan bajo el término genérico BDSM. Las relaciones interpersonales que se basan en la convenciones sociales de una de las subculturas BDSM, existe un marcado contraste con la corriente occidental ideología.
Aunque la terminología para las funciones varía ampliamente dentro de las subculturas diferentes BDSM, superior y dominante son ampliamente reconocidos por los términos socio (s) en la relación o actividad que son, respectivamente, los participantes en la actividad física o el control, y de fondo y sumiso términos son ampliamente reconocidos por los socio (s) en la relación o actividad que son, respectivamente, los participantes físicamente receptivo o controlada. La interacción entre la parte superior e inferior, donde se entregó el control físico y / o mental de los de abajo hacia arriba - ya sea en el contexto de un encuentro a corto plazo, normalmente se conoce como una escena , o en el contexto de una relación a largo plazo - es a veces conocido como intercambio de poder .
Acciones BDSM a menudo puede tener lugar durante un período específico de tiempo acordado por ambas partes, conocido como el "juego", "una escena" o "una sesión". Las partes involucradas por lo general obtienen placer de ello, a pesar de que muchas de las prácticas que se llevan a cabo, como infligir dolor, humillación o una restricción, que se considera desagradable en circunstancias normales. Las relaciones sexuales , ya sea por vía oral , anal o vaginal , puede ocurrir dentro de un sesión, pero no es esencial.Tal interacción sexual explícito sólo se ve muy raramente en los espacios de juego público, y es a menudo una violación de las reglas del juego en la mayoría de los espacios.

Los principios fundamentales para el ejercicio de BDSM requieren que deben ser realizadas por socios responsables, por su propia voluntad, y de una manera segura. Desde la década de 1980 estos principios básicos han sido condensadas en el lema "Seguro, sensato y consensuado", abreviado como SSC, lo que significa que todo se basa en el comportamiento seguro, sensato y consentimiento de todas las partes involucradas.Este consentimiento mutuo hace una clara distinción legal y ético entre BDSM y delitos como asalto sexual o violencia doméstica .
Algunos practicantes de BDSM prefieren un código de conducta que difiere de la "cooperación Sur-Sur" y la describió como "de riesgo Consciente Consensual Kink" (RACK), lo que indica una preferencia de un estilo en el que se hizo hincapié en la responsabilidadindividual de las partes con más fuerza, con cada participante ser responsable de su propio bienestar. RACK se centra principalmente en la conciencia y el consentimiento informado, en lugar de aceptar las prácticas de seguridad.El consentimiento es el criterio más importante aquí. El consentimiento y la conformidad de una situación sadomasoquista sólo puede ser acordada por las personas que son capaces de juzgar los posibles resultados. Para su consentimiento, éstos deben contar con información relevante (grado en que la escena va a ir, los riesgos potenciales, si una palabra de seguridad se utilizará, lo que es, y así sucesivamente.) A la mano y la capacidad mental necesaria para juzgar. El consentimiento y la comprensión resultantes a menudo se pueden resumir en un escrito " contrato ";. un acuerdo de lo que puede y no puede tener lugar.

Aspectos:
La sigla BDSM incluye aspectos psicológicos y fisiológicos:

·                     Bondage y Disciplina (B + D)

·                     La dominación y sumisión (D & s)

·                     El sadismo y masoquismo (o sadomasoquismo) (S & M)

·                     Tipos de juego

Este modelo para diferenciar entre estos tres aspectos del BDSM es cada vez más utilizado en la literatura hoy en día.

Bondage y Diciplina:
El término "Bondage", describe la práctica de la restricción física. Bondagees por lo general, pero no siempre, una práctica sexual. Si bien la esclavitud es una variante muy popular en el campo más grande de BDSM, es sin embargo a veces, diferenciado del resto de la materia.
El término "disciplina", describe el alejamiento psicológico, con el uso de normas y el castigo para controlar la conducta manifiesta. El castigo puede ser el dolor causado físicamente (como azotes), la humillación provocada psicológicamente (como una flagelación pública) o la pérdida de libertad causado físicamente (por ejemplo, el encadenamiento de la parte inferior de los pies de la cama).

Dominación y Sumisión:
"Dominación y sumisión" (también conocido como D & s, D o D / s) es un conjunto de comportamientos, costumbres y rituales relacionados con la entrega y aceptación del control de un individuo sobre otro en un erótico o estilo de vida de contexto. Se explora el aspecto más mental de BDSM. Este es también el caso en muchas relaciones, no considerándose como sadomasoquista, es considerada como una parte del BDSM, si se practica a propósito.

El Sadomasoquismo:
El término sadomasoquismo se deriva de las palabras sadismo y masoquismo. En el contexto de las actividades sexuales consentidas, el sadismo y el masoquismo no son términos rigurosamente exactos, hay una diferencia significativa con el uso médico o psicológico de ambos términos. El sadomasoquismo se refiere a los aspectos físicos delBDSM. El sadismo se describe el placer sexual derivado de infligir dolor ,degradación o humillación a otra persona. Por otro lado, el masoquista le gusta estar atado, una palmada o el sufrimiento en el escenario de consenso. El sadomasoquismo no implica el disfrute a través de causar o recibir dolor en otras situaciones (por ejemplo, lesión accidental, los procedimientos médicos). Disciplina a menudo incorpora aspectos sadomasoquistas. El sadomasoquismo se practica en forma aislada relativamente poco, a pesar de ciertas prácticas BDSM se puede realizar en solitario, tales como auto-esclavitud y la asfixia autoerótica , pero tales prácticas pueden ser peligrosas, a veces resultando en lesiones o la muerte.

Escena: Subcultura y Publico:

Hoy en día la cultura BDSM existe en la mayoría de los países occidentales.Esto ofrece a los profesionales BDSM la oportunidad de discutir temas relevantes BDSM y los problemas con personas de ideas afines. Esta cultura es a menudo visto como unasubcultura , principalmente porque BDSM sigue siendo a menudo considerada como "inusual" por parte del público. Muchas personas esconden su inclinación de la sociedad, ya que tienen miedo a la incomprensión y la exclusión social. Se le conoce comúnmente en la cultura BDSM que hay profesionales que viven en todos los continentes, pero no hay evidencia documentada de muchos países (debido a leyes restrictivas y la censura motivada por la política o la religión), salvo que su presencia en las comunidades de BDSM en línea y sitios de citas.
Esta escena aparece sobre todo en la Internet , en publicaciones y en reuniones como fiestas de SM, encuentros llamados mastica y ferias eróticas. El informe anual Feria de Folsom Street es el evento más grande del mundo BDSM

Historia: Origen:
Los orígenes históricos del BDSM son oscuros. Durante el siglo IX aC,flagelaciones rituales se realizaron enArtemis Orthia , una de las zonas religiosas más importantes de la antigua Esparta , donde el culto a la Orthia , un pre olímpico se practicaba la religión,. Aquí la flagelación ritual llamado diamastigosis se llevó a cabo sobre una base regular. Una de las más antiguas pruebas de gráficos de las actividades sadomasoquistas se encuentra en un etrusco lugar de enterramiento en Tarquinia . En el interior del Tomba della Fustigazione (Tumba de flagelación), en el siglo VI aC, esta última, dos hombres son retratados flagelándose una mujer con un bastón y una mano en una situación erótica.Otra referencia relacionada con la flagelación se encuentra en el sexto libro de las Sátiras de la antigua poeta romano Juvenal (primero-segundo siglo dC),más referencias se puede encontrar en Petronio 's Satyricon , donde un delincuente es azotado por la excitación sexual. relatos anecdóticos relacionados con los seres humanos que han tenido ellos mismos voluntarios obligados, flagelados o batida como un sustituto del sexo o como parte de los juegos previos se remontan a los siglos tercero y cuarto.
El Kama Sutra describe cuatro tipos diferentes de golpear durante el acto sexual, las regiones permitidas del cuerpo humano para atacar y diferentes tipos de alegría "gritos de dolor" practicada por el fondo. La colección de textos históricos relacionados con las experiencias sensuales subraya expresamente que el juego impacto , morder y pellizcar durante las actividades sexuales sólo deben realizarse por consenso, ya que sólo algunas mujeres consideran este comportamiento de ser alegre. Desde esta perspectiva, el Kama Sutra se puede considerar como uno de los primeros recursos por escrito relativo a las actividades sadomasoquistas y las normas de seguridad. Otros textos con connotaciones sadomasoquistas aparecen en todo el mundo durante los siglos siguientes en una base regular.
Hay informes anecdóticos de personas que voluntariamente se dirija o batida, como un preludio o sustituto del sexo, durante el siglo 14. El fenómeno medieval de amor cortés en todas las de su devoción servil y la ambivalencia se ha sugerido por algunos autores a ser un precursor de BDSM.Algunas fuentes afirman que BDSM como una forma distinta de la conducta sexual se originó a principios de del siglo 18, cuando la civilización occidental comenzó médicamente y legalmente la conducta de categorización sexual. Hay informes de prostíbulos especializados en la flagelación ya en 1769, y la novela deJohn Cleland Fanny Hill , publicado en 1749, menciona una escena de la flagelación.Otras fuentes dan una definición más amplia, citando BDSM-como el comportamiento en los primeros tiempos y otras culturas , como los flagelados medieval y la física rituales prueba de algunos nativos americanos sociedades.

BDSM y la Cultura:
Cine:
Aparte de las películas que forman parte del circuito de la pornografía comercial, el cine ha sido tratado desde sus inicios con la profundidad en las relaciones BDSM, desde 1909 hasta la presente década. La década actual, en particular, tiene una abundancia de ejemplos: Sade , canillas ,La pianista , más allá de vainilla ,Secretario , Wir leben , entre otros.
Naturalmente, hay miles de películas que tocan o que contengan acentos de BDSM o sadomasocism genéricos, o que contengan escenas de escenarios BDSM:El último tango en París , Emmanuelle ,Servicios Personales , Instinto básico ,Eyes Wide Shut , por no mencionar muchos otros, pero estos no son vistos como parte de la filmografía del BDSM.

Literatura:
Aunque los ejemplos de restauración de la literatura y el gusto fetichista BDSM fue creado en períodos anteriores, la literatura BDSM, tal como existe hoy en día no se puede encontrar mucho antes de la Segunda Guerra Mundial.
Una obra fundamental en la literatura BDSM es sin duda la Historia de O (1954) deAnne Desclos (bajo el seudónimo de Pauline Réage ), además de: 9 semanas y media (1978) de Elizabeth McNeill, Dezemberkind (2003, 2004) por Leandro Sukov,obras por Mitchell Joyce, El Tercer Secreto de Fátima (2010), En busca del águila(2010), y la amo-esclavo Encyclopaedia (2011), algunas de las obras de la escritoraAnne Rice (la salida al Edén, El Rapto de la Bella Durmiente (1983), la belleza es un castigo (1984) y liberación de la Bella (1985)), Jeanne de Berg (L'Image (1956)dedicada a Pauline Réage ), y la novela Encabezando desde abajo (1999) de Laura Reese. Más recientemente, las novelas de Marthe Blau: Presentación y entre sus manos (2005). Obras de la serie ROG por John Norman , y, naturalmente, todas las obras de Patrick Califia , Gloria Brame , el grupo Samois y muchos de los que el escritor Georges Bataille (Histoire de l'oeil-Historia del ojo, "Madame Edwarda, 1937) así como de Bob Flanagan:. Sonetos Slave (1986), Fuck Journal (1987), A Taste of Honey (1990) Una parte común de muchos de los poemas de Pablo Neruda es un reflejo de los sentimientos y sensaciones que surgen de las relaciones de la EPE o intercambio erótico de poder.


Algunos principios de ética BDSM

Oh, oh, oh... la ética. Ya es arriesgado hablar de reglas, normas, preceptos, y recomendaciones en un mundo en el cual la mayoría de practicantes parecen empeñados en hablar de 'mi BDSM' y no de un BDSM global, único, que nos equipara y nos une, como para encimahablar de la ética en el BDSM.
Pues Mistress Matisse se atrevió, y debe ser porque los yankis tienen ya mucha experiencia en debatir los asuntos bedesemeros y llegar a coherentes conclusiones. Quizá por eso no les asusta usar términos que en otros paises, pongamos por ejemplo España, levantan ampollas o, peor aún, provocan bostezos.

Y este texto no habla de éticas extrañas o imposibles de aceptar, ni habla de principios ampulosos o compara el bien con el mal. Simple y llanamente habla de Coherencia, Honor, Responsabilidad, Compromiso, Tolerancia y Sinceridad. ¿De qué trata cualquier relación humana si no es de eso?

Gracias a cosmic_girl (esa espacial/especial chica cósmica), que me dió el soplo de que Adrienne Parker había publicado el siguiente documento en su blog, os presento mi traducción. Y en esta ocasión el texto no está sujeto a los derechos de autor, dado que los ha cedido, pero no olvidemos que citar la fuente y respetar la firma es de imprescindible educación.

Este es:

(citando a Adrienne Parker)
Mistress Matisse publicó el siguiente texto en su página web el 9 de mayo del 2005. Lo publico en su totalidad. Los derechos de autor han sido cedidos, pero de manera condicionada. Posteo este artículo especialmente para todos aquellos interesados en comprender mejor los principios de la ética en el BDSM. También, algunos de estos principios, son aplicables a cualquier relación sin tintes de BDSM.

Algunos principios éticos en el BDSM

Los derechos de autor no existen para el siguiente documento, el cual puede ser publicado y difundido sin solicitar permiso previo, a condición de citar la fuente de origen y de nombrar a la autora del texto. Cualquiera puede adaptar y traducir el texto. Gracias a los innumerables participantes en la Mesa de Trabajo en la IX Conferencia Leather Leadership en Phoenix, Arizona, con los cuales se pudieron perfilar, corregir y redactar los siguientes Principios Éticos en el BDSM.
(esclavo David Stein, gorgik@aol.com, bajo la tutela de Master Steve. 20/4/05).

Excelencia en todo lo que se haga

En caso contrario ¿por qué molestarse? Siempre hay maneras más fáciles de hacer las cosas. Toda persona que esté bajo tu mando, o los que se presenten a someterse o servir, esperan tener buenas experiencias. ¿Significa esto que la humillación o la degradación no tiene cabida ética en el BDSM? Como herramientas de formación/entrenamiento sí; como fin en sí mismos no.

Ser honesto

No cuentes mentiras. No seas cómplice en las mentiras de los demás. No retengas información necesaria. Nunca prometas lo que no vas a cumplir. Comprende los roles y las fantasías de manera independiente, no pretendas ser quien no eres o lo que no eres. En la medida de lo posible conoce tus propios límites y que sean conocidos por tu compañero/a de juegos. Y, especialmente si eres sumiso/a o esclavo/a, no olvides que esos límites pueden ser más de los que supones o conoces.

No dañar

Dar o aceptar el dolor está bien. Las marcas corporales pueden estar bien, incluso las permanentes. Las incapacidades temporales pueden estar bien, si se exige un total restablecimiento. Incluso, para algunas personas, ayudar a otras a morir está bien. Pero causar daños permanentes que reduzcan la calidad de vida o incapaciten a alguien para su labor en la sociedad o laboralmente... no está bien. Si rompes tus juguetes nunca más podrás volver a jugar con ellos. Si desmoralizas a tu Dominante/Amo/a significa que cada vez menos personas querrán jugar contigo o poseerte.

Nunca infligir ni aceptar dolor sin motivo

Causar dolor de manera indiscriminada, sin sensatez, es lo típico en un matón o en un imbécil, y aceptar el dolor con la resignación de que es una de tantas cosas que tiene la vida es una mentalidad de víctima. El sadismo y la Dominación se basan en el control, y la dimensión ética exige el control en el comportamiento impulsivo del sádico o del Dominante. Pero lo mismo ocurre para las personas sumisas, que pueden inflingir mucho dolor a otras personas sin un sentido, sencillamente actuando primero y pensando después. Asimismo deben tener cuidado de no aceptar el dolor que no desean, sobre todo sin un contexto que hace que ese sobreesfuerzo a resistir sea significativo (por ejemplo sirviendo a un amado Dominante/Amo/a). El dolor en el BDSM debe ser una transacción deliberada, no un accidente o un subproducto.

Asumir la responsabilidad de evaluar y gestionar los riesgos propios

Ya sea el que cause el riesgo o no, la gestión del riesgo no es una exclusiva responsabilidad del Dominante/Amo/a. Todos los participantes deben ser informados acerca de los riesgos involucrados en cualquier tipo de escena, o práctica, en perspectiva y decidir si vale la pena la ejecución, así como la manera de reducir o eliminar riesgos innecesarios. Ser negligente o estúpido/a no es ser travieso/a, es simplemente ser negligente o estúpido.

No utilizar el BDSM para una terapia encubierta

No atrapes a un/a practicante de BDSM, por no hablar de uno/a de D/s, adjudicándote el rol de terapeuta. Una sesión de BDSM puede reflotar profundos problemas/traumas y tener un efecto terapéutico, pero a menos que se haya discutido esa posibilidad con la pareja de juegos procura mantener tu mierda fuera de la mazmorra. Lo mismo ocurre, doblemente, para una relación de D/s. Si bien todos debemos buscar la curación con independencia de qué necesitemos, ya sea a través del BDSM o no, nadie quiere sentir, después de todo, que estás usándole/a para exteriorizar tus problemas. Si tienes alguna zona emocional o psicológicamente muy sensible asegúrate de que tu compañero/a de juegos sabe qué hacer de antemano con ella, y que puede existir la confianza de que podrán ser evitados males mayores.

Todo el mundo debería sentirse bien cuando el juego ha terminado

Y esto no abarca únicamente a los 'cinco minutos de después'. Todo el mundo debería sentirse bien al día siguiente, la semana siguiente, el mes siguiente, y más. Cuanto más intensa fue la sesión más tiempo se debe monitorizar el efecto sensitivo que ha provocado. De manera ideal este debería ser el objetivo cuando una relación entre dos personas se rompe (esto es mucho más difícil de llevar a cabo, pero aún más importante).

Las personas traviesas siguen siendo personas

Incluso siendo mascotas o ponys, Amos/as o Dioses, esclavos/as o juguetes, nadie es invulnerable, insensible o indigno de la presunción del respeto.

'De manera correcta' es mejor que 'Ahora mismo'

La paciencia es esencial. Aprende a esperar el momento, la compañía adecuada, el momento de presentarse a sí mismo. No tengas miedo de decir: "Gracias, no", o "No ahora". Aprende a escuchar a tus tripas correctamente (no la parte que grita "dame de comer", pero sí esa parte que susurra: "No, algo anda mal aquí" o "Sí, esto es. !Adelante!")

Trata a los demás mejor que a ti mismo/a

No les niegues lo que frecuentemente te niegas a ti mismo/a. Trata a los demás de la manera en la que te tratarías si tuvieras tiempo para ello... o si no te sintieras tan culpable... o si no tuvieras tantas presiones... o si no tuvieras mayores prioridades... o si no fueras un masoquista oculto...

Termina lo que empieces

No tomes el control de una mente sumisa hasta que no sepas cómo devolverla cuando hayas terminado. No rompas a una persona sumisa o a un/a esclavo/a si no estás preparado/a para recomponerlo/a después. No inicies una formación/entrenamiento si no tienes la intención de completarlo pase lo que pase (excepto en casos de circunstancias escepcionales). No abandones un lugar atravesando la escena de otras personas (si debes irte debido a una provocación que no puede ser ignorada busca un lugar apartado y cálmate, entonces vuelve y termina). Si has aceptado un contrato de relación D/s o BDSM cumple con tu parte pactada, porque a pesar de que legalmente puedas evadirte de tu palabra dada vas a perder tu Honor y dignidad si lo haces. Advertencia: No aceptes un contrato de este tipo a menos que existan disposiciones para liberarte de tu compromiso de Honor si alguna de las partes encuentra la relación intolerable. Por honorable se entiende la debida responsabilidad aceptada, pero no hay vergüenza, no hay culpa, y no hay teatro. Ambas partes deberían poder separarse con una reputación limpia y sin animosidad hacia el otro.

No interfieras en la vida laboral o familiar de otras personas

A menos que alguien te invite expresamente a las partes de su vida que afectan a la familia o medio de sustento es preferible que los asumas como terreno intocable. Por lo tanto nada debería ocurrir durante una sesión que pueda poner en riesgo estas áreas, al menos sin contar con un consentimiento previo por adelantado y antes de que nada empiece. Por ejemplo: afeitar una cabeza o unas cejas, piercings, tatuajes, amedrentar a alguien con hacer circular información privada en su entorno laboral o familiar... Lo mismo hay que decir para las personas sumisas que tratan de inmiscuirse en los espacios privados de su Compañero de juegos, como por ejemplo usando un número de teléfono que sólo era para casos escepcionales, interactuando con sus colegas del trabajo o de su familia sin haber sido presentados, etc

No des nada por sentado

Depender de alguien, contar con alguien, apoyarse en alguien tanto como necesitemos y consideremos adecuado, pero nunca, nunca perder la conciencia de que su presencia en tu vida es un don y una gracia. No es un derecho, y ni siquiera es un quid pro quo. Esto es así ya seas sumiso/a, Dominante, Amo/a o switch. Tener un/a compañero/a de juegos, o más, para una escena o para una convivencia en común es un regalo de incalculable valor. No lo devalues dando cosas por sentado.

Respetar la diversidad

No todo el mundo se excita o pierde la líbido por las mismas cosas, o en el mismo grado, y eso está bien. No todo el mundo hace las cosas de la misma manera, y eso también está bien. Hay más de una forma para oscilar un flogger, para procesar el dolor, para realizar una momificación, para entrenar a un esclavo/a, para servir a una Mistress, para amedrentar a un drogadicto de la adrenalina a través de su piel, o para poner una gran sonrisa en la cara de un/a Dominante después de algo bien logrado. Alégrate de poder disfrutar tu manera de hacer las cosas, y no utilices tus logros y conocimientos para menospreciar a alguien que usa un camino distinto para alcanzar los mismos objetivos.

Juego de Roles

Es el tipo de práctica en la que se asumen diferentes roles sociales o de género durante una sesión BDSM. Comúnmente el juego de roles representa a través de fetiches la condición dominante y sumisa, incorporando elementos al vestuario que refuerzan la intencionalidad de control y entrega. Uno de los juegos de rol más comúnmente utilizado es el de feminización, situación en la cual la mujer dominante (Dominatriz) obliga al Dominado a vestir atuendos y maquillaje femenino.

El concepto de juego es muy usual en una parte importante de la comunidad BDSM. Se trata de personas que consideran las prácticas relacionadas con su afición como algo de contenido, forma y fondo eminentemente lúdico-sexual, escénico. En el vocabulario de estos activistas, se habla de juego, de jugar y de juegos de rol, refiriéndose generalmente a quienes toman y representan un papel dentro de una escenografía formada por un par complementario: maestro-alumna, cuidador-mascota, enfermera-paciente, amo-esclava, etc. Existen algunos que reciben una denominación especifica, como los juegos de edad o Age play (los de Adulto/a o Cuidador/a y bebé, y otros). Un elemento esencial de este tipo de relación es el EPE (Erotic Power Exchange o Intercambio Erótico de Poder). Este tipo de fantasías escenifican en la práctica una situación no-igualitaria como elemento de juego sexual, pero se enmarcan en relaciones que, paradójicamente, suelen ser más igualitarias (fuera del juego) que muchas otras del resto de la sociedad.

Durante la sesión (o más bien, en este caso, durante el juego) los practicantes actúan siguiendo los modelos de comportamiento supuestos en el personaje que interpretan: si se trata de un rol cuidador-mascota, aquel utilizará el lenguaje propio de quien habla cariñosamente (o con enfado) con su mascota, mientras que quien se atribuye este último papel, imitará en parte los movimientos, comportamientos e incluso sonidos de dicha mascota. Al finalizar la sesión, la pareja recobra su relación habitual.

Muy diferente es la visión de otra parte de la comunidad BDSM respecto a los mismos elementos. En este caso, los participantes perciben igualmente que la relación tiene amplios componentes de fantasía, pero rechazan considerarlo exclusivamente como un juego escénico, sino que lo dotan de elementos profundos y de un complejo simbolismo, que trasciende el espacio-tiempo de una sesión, impregnando también otras facetas de la vida de la pareja.
El BDSM incluye en su sigla las prácticas de bondage (ataduras), dominación, sumisión, sadismo y masoquismo. Es importante saber que en la relación Amo/esclava o Dominante/sumisa, todas las prácticas a realizar deben ser consensuadas. No se trata de violencia, sino de explorar umbrales de placer y dolor y/o dominación y sumisión. Las prácticas que implican dolor no son una condición excluyente, se puede servir a un Amo sometiéndose simplemente a Su Voluntad, obedeciéndole en todo lo que Este proponga: ser humillado verbalmente, lustrar botas, lamer cuero, pies, axilas, genitales, sexo oral y anal, ser inmovilizada, usada, masturbada hasta más no poder, son algunas de las prácticas en las que el dolor no tiene lugar, pero donde sí es importante la obediencia y la sumisión.

Un esclavo o esclava que quiere iniciarse será primero interrogado acerca de sus fantasías y sus límites, y tras consensuar las prácticas en las que se desee incursionar, será puesto a prueba por su Amo para comenzar una relación. Puede tratarse de encuentros puntuales y también existe la posibilidad de relaciones 24/7, en las que el esclavo o la esclava debe todos los días y a toda hora respetar la voluntad de su Amo o Ama. Si alguien quiere iniciarse como Amo o Dominante, si bien existe la posibilidad de ser autodidacta, lo mejor será que se acerque a una persona más experimentada que lo guíe.

Existen ciertos códigos que es importante aprender y respetar. Por ejemplo, un esclavo debe dirigirse a su Amo como su Señor. “Buenas tardes, Señor”, “Gracias, mi Amo” o “Perdón, mi Señor, esto no volverá a ocurrir”, son frases que un buen esclavo o esclava se verá obligado a pronunciar varias veces. Cuando se trate de un mensaje por escrito, deben usarse para referirse al Amo, así como a sus objetos de adoración, las mayúsculas correspondientes. Por ejemplo: “Por favor, Señor Mío, no veo la hora de estar a Sus Pies y lamer Sus Botas”. la esclava, por su parte, será nombrada por escrito siempre en minúsculas. No todos los Amos y esclavas usan nicknames, pero suelen ser usados como presentación en sociedad ante otras personas de la comunidad BDSM y además aportan un sentido lúdico a la hora de sesionar.

La palabra sesión es otra de las palabras más frecuentes en este ámbito. Dos o más personas sesionan cuando están reunidas con el fin de realizar cualquiera de las diferentes prácticas que se incluyen en el BDSM, independientemente de que luego haya contacto sexual o no. Por lo general, durante una sesión BDSM entran en juego los fetiches de cada persona. Entre los más frecuentes están las botas y la ropa de cuero o látex, uniformes militares, trajes, ropa interior, pero también una cantidad innumerable de atuendos y objetos que dependen de la imaginación y de la fantasía y de los roles que pretenda jugar cada persona.

Depende del Amo, y del tipo de relación que éste haya consensuado con su esclava, que la observación de los códigos sea más o menos estricta.

ntroducción a las técnicas y su significado
Autor: Jay Wiseman
Traductor: Bartomeu Domènech
Prólogo a cargo de: Olga Viñuales y Fernando Sáez

Si se echa un vistazo retrospectivo a la consideración de que han gozado el placer sensible y el erotismo en la cultura occidental desde los tiempos de la Grecia clásica, se puede afirmar que, en líneas generales y salvo excepciones, han sido vistos siempre como ámbitos problemáticos de la vida humana. A lo largo de los siglos se ha constituido en una fuente de tensiones continua entre el énfasis normativo institucional, por un lado, y la inagotable fuerza telúrica del deseo en su exigencia de ser satisfecho, por otro. El placer sensual, constreñido por la restrictiva moral judeocristiana a los estrechos canales de la reproducción, ha sido evaluado como una seria amenaza para el orden natural o divino del cosmos. Esta lectura de la sexualidad ha sido realizada de forma reiterada, de modo explícito o implícito, por los estamentos e instituciones que se han arrogado la función del mantenimiento de la decencia, la rectitud y el adecuado proceder de las actividades humanas. El resultado ha sido la producción de un corpus de conocimientos teóricos consagrado a demonizar cualquier actividad erótica que no estuviese orientada al coito heterosexual en el marco del matrimonio y con una finalidad estrictamente reproductiva.
La pérdida de peso de la religión como referente ideológico sancionador de la conducta y la vida sexual, especialmente acusada en Occidente desde la Ilustración, no variaría mucho las cosas. La ciencia, y en concreto la medicina y la psicología, cogió el relevo como instancia privilegiada encargada de definir qué actividades amatorias, y en virtud de qué motivos, pueden considerarse sanas y permisibles. Eso lleva, por defecto, a la especificación de qué prácticas e inclinaciones deben calificarse como patológicas, y ser confinadas, en consecuencia, al diván y al oscuro armario donde mora toda perversión sexual. En este ámbito, el papel de la psiquiatría ha sido primordial, ya que ha generado un conjunto de conocimientos y paradigmas acerca de la sexualidad en la medida en que ha intentado explicar y tratar de forma sistemática prácticas y tendencias sexuales, atribuyéndoles una significación precisa en un marco de referencia conceptual propio. No obstante, es necesario cuestionar el estatus epistemológico de este modo de conocer, es decir, su adecuación a los paradigmas científicos admitidos. Es reconocido que toda ciencia emerge y se halla inmersa en un marco social e ideológico definido y que, por tanto, la influencia del contexto sociocultural lastra de alguna manera los axiomas y resultados de la indagación científica. Valores y prejuicios, consciente o inconscientemente sostenidos, condicionan presupuestos y desarrollos teóricos y empíricos. Ahora bien, ningún tipo de saber puede reclamar el estatus de conocimiento científico si no se somete a la prueba de la adecuación a la realidad sobre la cual se erige. En este sentido, la ciencia médica ha adoptado tradicionalmente un enfoque que privilegia los juicios de valor sobre la realidad que pretende conocer. Al dictaminar acerca de la condición patológica o desviada de tal o cual conducta sexual, sanciona positivamente un modelo hegemónico que es considerado, no como aquel que prevalece en términos de frecuencia o apoyo institucional, sino como el modelo de sexualidad natural, sano, o maduro. Las distintas disciplinas médicas que se han dedicado a explorar la sexualidad humana suelen adolecer, de acuerdo con estas premisas teóricas e interpretativas, de una perspectiva proyectiva, cerrada en sí misma. Su discurso tiende a reflejar convicciones y premisas que no son sometidas a revisión, mediante una lectura sesgada y acrítica de la realidad que analiza. Se trata de un posicionamiento que no realiza el menor esfuerzo por adentrarse en el universo de significados que es propio del objeto de estudio. El resultado es que se niega la posibilidad misma de reconocer, tras determinadas conductas o preferencias, un modo creativo de concebir la sexualidad, capaz de generar por sí mismo una serie de valores, símbolos, imágenes y marcos interpretativos propios.
Un ejemplo paradigmático de esta actitud es el del eminente sexólogo Richard Von Krafft-Ebing. En su Psicopathia sexualis (1886) elabora un amplio catálogo de perversiones sexuales —que incluye desde la homosexualidad al bestialismo— haciendo referencia explícita al sadismo y el masoquismo. Ambas categorías se emplean para referirse, respectivamente, a las perversiones asociadas a la obtención de placer erótico a través de infringir o experimentar dolor y humillaciones diversas. El psicoanálisis vinculará ambas parafilias en un par relacionado con la fase anal del desarrollo de la libido, una fase que todo adulto debe superar para alcanzar su completo desarrollo. Estos casos convergen en su afán de prestigio y en su empeño cientificista por la recopilación de multitud de casos que demuestren el carácter psicopatológico o inmaduro de las fantasías y prácticas sadomasoquistas. Carecen de un conocimiento preciso y profundo de ese mundo, del que, sin embargo, ofrecen, una imagen estereotipada y alejada de la realidad, y al cual no dudan en someter a una evaluación y una sanción reprobatorias. De hecho, hasta el año 1996 la Asociación Americana de Psiquiatría no suprimiría el sadomasoquismo de la lista de enfermedades mentales.
Cualquier aproximación mínimamente rigurosa al universo BDSM —acrónimo de origen anglosajón que se empezó a utilizar en la década de 1990, y que incluye el bondage, la dominación, la disciplina, la sumisión y el sadomasoquismo— no puede obviar que éste no es sólo un conjunto de prácticas y actitudes más o menos ritualizadas erigidas en torno de la consecución del goce a través del dolor, la humillación, la inmovilización, o cualquiera de las prácticas que en este volumen se describen con tanto acierto y detalle. Al contrario, el BDSM incorpora también —y sobre todo— un corpus de conocimientos que incluye normas, formas de vida y de relación entre personas, valores, símbolos y significados en continua transformación, y que, al igual que todo fenómeno sociocultural, trascienden lo meramente individual y sirven de contexto significativo a las acciones sociales de los individuos. Este complejo de conocimientos constituye, más que una serie de prácticas y fantasías aberrantes o supuestas taras en el comportamiento individual susceptibles de ser tratadas por un terapeuta, una auténtica subcultura con instituciones y formas de organización propias. Se trata de una realidad social rica, compleja y elaborada, imbricada en un contexto sociocultural más amplio con el que está conectado en relación dialéctica. El BDSM es, por tanto, un fenómeno cultural en constante ebullición y con características propias y diferenciadas que le otorgan un valor intrínseco excepcional para cualquier investigador social.
Precisamente, éste ha sido el valor que le han reconocido las ciencias sociales, abiertas a reconocer en este conjunto de prácticas y saberes una verdadera ars erotica, una variante dentro del amplio abanico de la sexualidad humana. Este ars implica no sólo un perfecto conocimiento de determinadas habilidades técnicas, sino también una notable empatía con el placer ajeno en todos sus matices —es decir, una forma peculiar de relación social—. Por otro lado, en el ambiente BDSM prevalece, sobre todo, la conciencia de estar viviendo una sexualidad con características peculiares sobre la que es posible construir redes sociales y un discurso positivo: una identidad específica y distintiva que se aparta en muchas de sus facetas de otras maneras de experimentar el erotismo —un constructo identitario, dicho sea de paso, por lo que sabemos, exclusivo de Occidente—. De esta manera, la sociología y la antropología, siempre pendientes de captar el sentido de la acción social weberiana y preocupadas por analizar las dinámicas grupales y las transformaciones socioculturales, son las disciplinas que disponen de los instrumentos metodológicos y las técnicas de investigación más adecuados para el análisis de lo que en realidad ocurre. Sólo a través de su prisma es viable una aproximación cabal a las múltiples conexiones presentes entre los diferentes elementos que trenzan el universo BDSM. Un mismo gesto cambia de significado de acuerdo con el contexto en el que se inserta. El azote de un ama a su sumiso tiene mínima o nula relación con el golpe airado de una maltratadora a su pareja. Derramar cera caliente sobre una persona no es un acto regido por el azar: hay tipos de ceras, modos de verterlas, y tipos de pieles. Se trata de ejemplos de un saber práctico que, por muy complejo y extraño que pueda parecer a un observador externo, está indisolublemente conectado con un conocimiento y una idea del cuerpo, con una concepción particular del placer, de la fantasía y el juego, y con una organización más o menos pautada de las relaciones entre amo/a y sumiso/a. Es decir, las prácticas BDSM, en toda su riqueza de formas y matices, están en relación con las categorías que el sujeto protagonista de la acción pone en juego en el escenario de la acción propiamente dicha —perspectiva emic—, desligada de las cuales esas acciones no tienen ninguna razón de ser ni comprensión posible. Así, las diferencias entre el uso de la cera como elemento erótico o como método depilatorio, entre la sutil inmovilización del bondage y la privación de libertad dictada por la institución judicial, no residen en el acto en sí, sino en la intención, en su significado. Y sólo reconociendo esta dimensión significativa de toda acción, de todo utensilio, de todo fetiche, podemos aportar una perspectiva enriquecedora al conocimiento de la sexualidad y del comportamiento humano en general.
En 1969 el antropólogo Paul Gebhard publicó Fetichismo y sadomasoquismo, donde por primera vez se mostraba y analizaba la naturaleza simbólica de este tipo de conducta. Este trabajo tendría repercusión en trabajos posteriores como S and M’ Studies in Sadomasochism de Thomas Weinberg (1995). Otro tipo de estudios se centran más en analizar las relaciones y los contrastes del mundo BDSM con la cultura general, en la manera en que se insiere en ella como sexualidad disidente y en los principios en que ésta rompe con determinados roles de género, relaciones de poder y otros conceptos tenidos por universales e inamovibles por la cultura dominante.
La obra de Jay Wiseman, un clásico desde su primera publicación en 1992, aparece como un referente esencial de cara a alcanzar ese entendimiento cabal y global del universo BDSM, tan preñado a menudo de estereotipos e imágenes distorsionadas. Ofrece una vía para comprenderlo tanto en su dimensión simbólica y evaluadora, como en su dimensión técnica y práctica. Desde esta perspectiva, el libro concuerda con la tradición etnográfica al enfatizar la importancia de la cultura material. Se vincula así con el énfasis que los trabajos de E. B. Tylor, W. Krickeberg, Malinowski, Evans-Pritchard, H. Shapiro y tantos otros investigadores han puesto en recoger y describir las producciones materiales y las técnicas y artesanías en las diferentes culturas, y en la relación que unas y otras mantienen con los universos significantes que las fundamentan. Asimismo, la afinidad alcanza a la importancia que la antropología tradicional ha concedido al informante como vehículo para obtener información. Este libro es además una obra de lectura fácil y amena, bien estructurada y que ofrece una visión comprehensiva y rigurosa —aunque no exhaustiva— desde dentro del universo BDSM; un trabajo excepcional que libera a futuros investigadores interesados en este campo de la sexualidad —entre los que nos encontramos— de un arduo y concienzudo trabajo descriptivo y de sistematización de conocimientos.
La editorial Bellaterra nos ofrece este libro a los lectores de habla hispana, en consonancia con su compromiso para una comprensión mayor de la sociedad contemporánea en la que vivimos. Se trata de una obra valiente, útil por su aproximación privilegiada a una realidad social habitualmente ignorada y distorsionada por motivos que van desde el temor y el desconocimiento hasta la mala fe de ciertos sectores sociales que se erigen en adalides de ciertos valores inamovibles y en gestores interesados del acceso a la información.
Conocer el BDSM es penetrar en un ámbito que no deja indiferente a quien se atreve a emprender semejante aventura. Es adentrarse en un ámbito que cuestiona muchas de las categorías fundamentales que tradicionalmente sirven de legitimación de gran parte de nuestras instituciones más rígidas y blindadas a la posibilidad de revisión y adecuación a la realidad social; es inquirir la validez de nuestros conceptos de placer, juego, rol, estatus, igualdad, respeto, consenso, fantasía, y otros muchos cuyas bases creemos sólidas y bien fundadas, y que, sin embargo, la simple lectura de este libro sirve, si no para derribar, sí para poner en entredicho. En definitiva, lo que este libro puede aportar al lector lego es una concepción de la sexualidad en la que parece lícito buscar el placer de la mejor manera que sepamos o creamos que podemos obtenerlo, siempre en los límites del respeto hacia el deseo y la voluntad de los otros, claro está; una concepción de la que es incluso legítimo discrepar, así como de las vías por las que otros transitan en busca de ese inefable placer que es el goce erótico. Es pertinente rechazar el BDSM por motivos estéticos, por temor o porque se disiente de los presupuestos y valores que lo configuran y que tal vez son contrapuestos a los que nuestra educación nos ha inculcado, y al sentir general. Lo que es del todo inaceptable —al menos desde la coherencia y la responsabilidad— es rechazarlo desde su desconocimiento. Ahora se trata de que, tal como nos recuerda el viejo Tylor desde su gabinete, esas habilidades hablen por sí mismas, dándonos pistas acerca de la extraña, rica y compleja naturaleza humana.

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