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jueves, 3 de agosto de 2017

BDSM Y EMBARAZO





¡Enhorabuena! Has alcanzado un nuevo nivel de compromiso con tu Amo, Dueño y Señor. Ahora llevas en tu vientre el fruto de Su semilla y debes estar a la altura para afrontar tus nuevas responsabilidades.

 

El embarazo es una etapa desafiante para ambos. Durante 9 meses, tu cuerpo sufrirá cambios y, dependiendo del transcurso de la gestación, será necesario que te adaptes a ellos en mayor o menor medida.

 

¿Significa eso que dejas de estar disponible para tu Amo? Desde luego que no. Veamos algunas indicaciones para seguir disfrutando como Su propiedad:

 

Vigila tu comportamiento

 

Una hembra embarazada es más vulnerable, no sólo en el plano fisiológico, sino también en el afectivo.

El embarazo es un cóctel de hormonas que, a veces, resulta difícil de gestionar. Sufrirás cambios de humor, rebeldía, alteración del sueño, apatía…, emociones que no controlarás de forma consciente. Sin embargo, es tu deber vigilar tu comportamiento cuando se desvíe de la norma para no forzar la reacción de tu Dueño. Habrá momentos en los que tu Amo se rija por la máxima “mano de hierro en guante de seda”. Esto es, mantendrá su posición dominante renunciando a su severidad, por lo que no deberás mostrarte excesivamente desafiante ni cuestionar su autoridad para no provocar situaciones de conflicto.

 


Sigue las indicaciones médicas

 

Deberás seguir las pautas médicas establecidas por tu ginecólogo, así como el calendario de revisiones.

En principio, salvo en casos de riesgo, nada te impide seguir proporcionando placer a tu Amo ni a Él seguir usándote como le plazca, incluso hasta la última semana de gestación. No obstante, cuando el embarazo esté muy avanzado, tus limitaciones físicas se harán evidentes. Llegado ese momento, procura adoptar posturas cómodas y mantente alerta ante los signos de posibles peligros (molestias, tirones musculares, pinchazos…).

 

Controla tu alimentación

 

El embarazo no es una puerta abierta a la holgazanería.

Dentro de tus limitaciones, procura mantener tu figura y aspecto físico con actividades y hábitos saludables, como la natación, los paseos y las tareas domésticas. Es evidente que vas a ganar peso y debes comer para que el feto crezca sano y fuerte, pero no abuses de las grasas ni los carbohidratos. Sigue una dieta equilibrada, guarda periodos regulares de reposo y no te fuerces con actividad física intensa. Ya habrá tiempo de recuperar la línea después del parto.

 

Aprende sobre tus nuevas responsabilidades

 

La crianza y el cuidado del bebé formarán una parte importante de tu nueva vida, que tendrás que compatibilizar con tus deberes como sumisa.

Tus periodos de descanso son el mejor momento para formarte como futura madre. Lee atentamente manuales sobre lactancia y cuidados del bebé, sobre todo si eres primeriza. Guíate por los consejos de otras madres, consulta foros especializados y sigue las pautas de tu matrona. Es muy importante prepararte para la llegada del bebé, psicológica y logísticamente. Debes tener dispuesto todo lo necesario para tu nueva vida sin renunciar a lo que eres, a tu auténtica naturaleza. Ser madre sumisa es sólo una etapa más.

 





Sé paciente

 

Aprende a aceptar los cambios transitorios en tu rutina como consecuencia de tu embarazo.

Debes comprender que la gestación obliga a posponer ciertas prácticas de riesgo como los castigos severos, las sesiones intensas o la cesión a terceros. Por urgentes e imperativos que puedan ser tus anhelos, debes reprimirlos para garantizar la seguridad del feto. No obstante, es tu obligación seguir cumpliendo con tus rutinas de entrenamiento y perfeccionamiento siempre que sea posible y no supongan un riesgo. Tus deberes como sumisa son irrenunciables y tu disposición debe ser continua. Procura reponerte pronto tras el parto y todo volverá a la normalidad.

 

Fuente: BDSMlabs