¡Enhorabuena! Has alcanzado un nuevo nivel de compromiso con tu Amo,
Dueño y Señor. Ahora llevas en tu vientre el fruto de Su semilla y debes estar
a la altura para afrontar tus nuevas responsabilidades.
El embarazo es una etapa desafiante para ambos. Durante 9 meses, tu
cuerpo sufrirá cambios y, dependiendo del transcurso de la gestación, será
necesario que te adaptes a ellos en mayor o menor medida.
¿Significa eso que dejas de estar disponible para tu Amo? Desde luego
que no. Veamos algunas indicaciones para seguir disfrutando como Su propiedad:
Vigila tu comportamiento
Una hembra embarazada es más vulnerable, no sólo en el plano
fisiológico, sino también en el afectivo.
El embarazo es un cóctel de hormonas que, a veces, resulta difícil de
gestionar. Sufrirás cambios de humor, rebeldía, alteración del sueño, apatía…,
emociones que no controlarás de forma consciente. Sin embargo, es tu deber
vigilar tu comportamiento cuando se desvíe de la norma para no forzar la
reacción de tu Dueño. Habrá momentos en los que tu Amo se rija por la máxima
“mano de hierro en guante de seda”. Esto es, mantendrá su posición dominante
renunciando a su severidad, por lo que no deberás mostrarte excesivamente
desafiante ni cuestionar su autoridad para no provocar situaciones de
conflicto.
Sigue las indicaciones médicas
Deberás seguir las pautas médicas establecidas por tu ginecólogo, así
como el calendario de revisiones.
En principio, salvo en casos de riesgo, nada te impide seguir
proporcionando placer a tu Amo ni a Él seguir usándote como le plazca, incluso
hasta la última semana de gestación. No obstante, cuando el embarazo esté muy
avanzado, tus limitaciones físicas se harán evidentes. Llegado ese momento,
procura adoptar posturas cómodas y mantente alerta ante los signos de posibles
peligros (molestias, tirones musculares, pinchazos…).
Controla tu alimentación
El embarazo no es una puerta abierta a la holgazanería.
Dentro de tus limitaciones, procura mantener tu figura y aspecto físico
con actividades y hábitos saludables, como la natación, los paseos y las tareas
domésticas. Es evidente que vas a ganar peso y debes comer para que el feto
crezca sano y fuerte, pero no abuses de las grasas ni los carbohidratos. Sigue una
dieta equilibrada, guarda periodos regulares de reposo y no te fuerces con
actividad física intensa. Ya habrá tiempo de recuperar la línea después del
parto.
Aprende sobre tus nuevas responsabilidades
La crianza y el cuidado del bebé formarán una parte importante de tu
nueva vida, que tendrás que compatibilizar con tus deberes como sumisa.
Tus periodos de descanso son el mejor momento para formarte como futura
madre. Lee atentamente manuales sobre lactancia y cuidados del bebé, sobre todo
si eres primeriza. Guíate por los consejos de otras madres, consulta foros
especializados y sigue las pautas de tu matrona. Es muy importante prepararte
para la llegada del bebé, psicológica y logísticamente. Debes tener dispuesto
todo lo necesario para tu nueva vida sin renunciar a lo que eres, a tu
auténtica naturaleza. Ser madre sumisa es sólo una etapa más.
Sé paciente
Aprende a aceptar los cambios transitorios en tu rutina como
consecuencia de tu embarazo.
Debes comprender que la gestación obliga a posponer ciertas prácticas
de riesgo como los castigos severos, las sesiones intensas o la cesión a
terceros. Por urgentes e imperativos que puedan ser tus anhelos, debes
reprimirlos para garantizar la seguridad del feto. No obstante, es tu
obligación seguir cumpliendo con tus rutinas de entrenamiento y
perfeccionamiento siempre que sea posible y no supongan un riesgo. Tus deberes
como sumisa son irrenunciables y tu disposición debe ser continua. Procura
reponerte pronto tras el parto y todo volverá a la normalidad.
Fuente: BDSMlabs


