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domingo, 27 de noviembre de 2016

BDSM - Adiestramiento


Etapas del Adiestramiento

1- INICIAL
- Control. (Cuerpo, mente y sentimientos)
- Educación.
- Entrenamiento.
- Ampliando Conocimientos.

Inicial - Control Corporal

- Aspecto Físico. (Depilación, cabello, código {suave, medio, estricto} Aseo o la negación de él en momentos puntuales)
- Indumentaria. (Lo que está permitido usar y lo que no.)
- Señas de pertenencia. (En esta fase adornos y poco más)
- Salud del sumiso. (Física, mental y anímica)
- Preparación para uso sexual. (Preparación corporal previa a la sesión, dieta)
- Control de la sexualidad. (masturbaciones, orgasmos, relaciones)

Inicial - Educación

- Tratamiento. (En público, en privado)
- Educación en disponibilidad. (vencer la resistencia al manoseo)
- Educación en sumisión. (Posturas, diario, evaluaciones)
- Inspecciones.

Inicial - Entrenamiento corporal - Técnicas y Practicas

- Entrenamiento para la desnudez. (privado, semioculto, publico)
- Ejercicios corporales. (Mantener buen tono general)
- Entrenamiento corporal. (Dilatación Anal, Felación)
- Privación de los sentidos. Inicio
- Iniciación a la Humillación. ( En privado)
- Iniciación al dolor. (pinzas, azotes, pesas pequeñas)
- Iniciación a la cera caliente.
- Iniciación al Frío.

Inicial - Ampliando Conocimientos

- Aprendiendo BDSM. (Visionado de películas y fotos BDSM, comentarlo juntos)
- Lecturas sobre BDSM (Comentarlas).

2 FASE MEDIA

- Control más férreo. Nuevas áreas.
- Exhibición. (Controlada, libre exposición)
- Control del dolor y aprender a convertirlo en placer.
- Spanking medio.
- Cesiones (En presencia del Dominante)
- Bukkake.
- Código medio de indumentaria.
- Marcas de propiedad. (piercing, tatuajes, quemaduras leves)
- Suspensiones.
- Posturas Forzadas.
- Felación. Garganta profunda.
- Adiestramiento especifico. (Pony, perra, puta, sirviente)
- Ejercicios de resistencia. (Pesos, tiempos largos de penetración)
- Humillación. ( Pública entre amigos, entre desconocidos)
- Dolor. (Largos periodos de pinzado, azotes con instrumentos varios)
- Evaluación de aprendizaje.

2 FASE AVANZADA

- Prácticas avanzadas.
- Código fetish estricto.
- Spanking severo.
- Juegos de electricidad.
- Agujas.
- Scat.
- Asfixia.
- Marcas de fuego. Branding
- Iniciación a la esclavitud.
- La Entrega total de poder.
- Las cadenas que liberan.

(Fuente:Amo-O-yama-tsumi)

sábado, 26 de noviembre de 2016

El castigo del silencio

El castigo del silencio creo que el silencio es incluso peor que la soledad, puedo estar sola pero si me acompaña algún sonido no resulta tan duro, en cambio si dejo de escuchar una voz que para mí es no ya importante, sino imprescindible y su silencio me envuelve, aunque esté acompañada me siento desamparada, como perdida en un agujero negro, sin saber a priori cómo llegué hasta ahí y deseando salir y volver a la normalidad.  El silencio de un Amo es el peor castigo que puede aplicar a su sumisa. Te sientes sola, desorientada, asustada. La primera sensación, y la más terrible, es que no sabes si te está castigando y como castigo tendrá una duración determinada o si, por el contrario, realmente le has ofendido tanto que te ha abandonado. Te invade el temor de no volver a escuchar su voz y eso te destruye. Después, por mera autoprotección, decides creer que te está dando un escarmiento, que volverá en algún momento y entonces te inunda el remordimiento por haber hecho algo mal, por merecer su ausencia. Más tarde el desconcierto se apodera de ti cuando te pones a pensar y descubres que no sabes cuánto durará ese silencio.  Son distintos sentimientos que vas experimentando a medida que transcurren las horas, los días. Durante el proceso pasas del estado histérico al llanto, del llanto a la indignación, de la indignación a la rabia, de la rabia a la tristeza, de la tristeza al malhumor, del malhumor a la impotencia y de ahí nuevamente al histerismo. Tu única salvación estriba en conocer a tu Amo. Cuando ha pasado el tiempo suficiente como para que puedas analizar la situación con frialdad, si le conoces de verdad, si sabes cómo se comporta, llegas a discernir que no tardará en volver y una vez te convences de esa certeza, es cuando empiezas a buscar tu error.   Recuerdas conversaciones, reprimendas, rememoras cuántas veces te ha reprochado una actitud, cuántas te ha dicho no hagas eso o no te comportes así, cuántas te ha comentado sutilmente que no le gustaba que te relacionaras con alguien. Piensas en todas las ocasiones en que no has obedecido, que le has llevado la contraria, que has hecho caso omiso o que has buscado su enfado, retarle o sacarle de sus casillas. Poco a poco empiezas a entender por qué estás donde estás, asumes que son muchas las veces que has cometido el mismo error y calibras desesperadamente cuál fue el momento exacto en que le llevaste a decidir aplicar ese duro castigo. Llegas incluso a conmoverte, sabiendo que El lo pasa tan mal como tú, que quizás en ese momento sienta que no es un buen Amo, que ha fracasado en su intento de dominarte.   Te destroza pensar que pueda sentirse frustrado, cuando la culpa es únicamente tuya, tuya y de tu rebeldía, tuya y de tu cabezonería, tuya y de tu maldita insumisión. Piensas que no es El, eres tú quien no sirve para esto. Llegas a la conclusión de que cualquier sumisa se sentiría orgullosa de pertenecer a un Dominante como El. Te cuida, te protege, te enseña, te guía, siempre de la mano, sin soltarte nunca, pero tú eres rabiosa, caprichosa, egoísta, siempre quieres más, siempre quieres pasar por encima y ahora tienes lo que te mereces. En realidad, decides, lo que mereces es que no vuelva nunca, aunque necesitas hablar con El una vez más, sólo una vez más, para decirle lo mucho que lo sientes, para hacerle entender que el error no es suyo, que no eres digna de alguien como El, que no crees merecer ni siquiera otra oportunidad...  Y cuando ya tienes eso clarísimo, suena el teléfono o se enciende una luz en la pantalla y tu Amo te pregunta ¿cómo estás? Y se abre el cielo, y das gracias a todos los dioses porque El ha vuelto, y te olvidas de todas tus promesas porque El ocupa todos tus pensamientos. Su imagen, su voz cálida te llenan, y rompes a llorar y le explicas cuánto le has echado de menos y le aseguras que nunca volverás a hacer algo así y le suplicas que vaya a verte y que te abrace y que no deje de ser tu Amo, y le juras que todo va a cambiar, que vas a ser la mejor sumisa del mundo por y para El... y El te tranquiliza condescendiente sabiendo que no será así, que nada cambiará pero, aunque no te lo dirá, eso no le importa porque te escogió a ti tal y como eres, y te sonríe, y el sol vuelve a brillar, y tú vuelves a respirar....  Anastasia ©  Fuente: http://anastasiadas.blogspot.com/2014/05/el-castigo-del-silencio-ii.html?m=1&zx=b9d7cd80be2f5768

jueves, 24 de noviembre de 2016

El arte de diciplina


No hay mayor placer que entregarte a la persona que deseas, a la que voluntariamente, has decidido que sea tu Dueño.
Sabemos, la mayoría que paseamos por este gran jardín de sensaciones que es el BDSM, que hay cientos de frases hechas que utilizamos cotidianamente, es un lenguaje adquirido de tanto leer y teclear, frases preciosas como : "soy barro en tus manos", "atada a tus deseos soy libre" y muchísimas más.
Pero ¿de verdad somos conscientes de lo que significan? verdaderamente ¿eres eso?...barro, ¿eres alfarero?.
Ser barro es ser un material  que se va a usar para construir algo, no elige que quiere ser, ni que forma tener, solo se deja "usar" "moldear", sin cuestionar, sin temor, confiándose a las manos del  alfarero.
Ser alfarero es la persona que tiene por oficio hacer recipientes u otros objetos de barro, es un artesano construyendo, sabe darle al barro la textura exacta para lo que desea construir, la forma, la cocción, el tamaño.
Ser barro significa que otra persona, tu Amo (alfarero) te dará la forma que el crea que es mejor para los dos, para la relación que deseéis tener, pensando en los dos y para los dos.
Y ese proceso requiere tener deseos, complicidad, armonía, mimos, respeto, dialogo, disciplina, seriedad, amor y ganas, muchas ganas de ser al final un recipiente llenito de sensaciones, donde los dos, Amo y sumisa, disfruten de lo que juntos, cada uno en su rol, han creado.
En esa entrega esta también la disciplina, porque no hay mayor placer (al menos para mi), que complacer sus deseos, y dejar que sea El, un maestro de sensaciones.
La Disciplina es la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien. Exige un orden y unos lineamientos para poder lograr más rápidamente los objetivos deseados.
Para que esto se de, hace falta que desees esforzarte para que salga de la mejor manera posible, mi padre siempre me decía... "el que se sabe exigir a sí mismo, se hace comprensivo con los demás y aprende a trabajar y a darle sentido a todo lo que hace.
Para mi, este valor es fundamental y básico, porque me ha ayudado a tener fortaleza y templanza frente a las adversidades que a lo largo de mis 48 años me ha puesto la vida.
La disciplina, es la entrega de lealtad y respeto a tu Amo, la indisciplina es la deslealtad o irrespeto a esas condiciones..."Quien hace lo que quiere, no hace lo que debe". Si no existe la intención de aprender, cualquier cosa que  haga el maestro no será suficiente y difícilmente se dará el aprendizaje.
A veces aprendemos sin querer, lo que no debemos, cuando eso sucede no lo tomo como aprendizaje, para  aprender hace falta tener intención, ganas, respeto, responsabilidad, reconocimiento, compromiso, atención y agrado de recibir la educación y de dar la enseñanza.
Yo tenia un profesor que decía..."El enseñar de manera adecuada, no implica necesariamente que se este educando, pero si el alumno aprende, se está enseñando".
Un Amo no puede oír lo que dicen los pensamientos de su sumisa, tampoco puede sentir sus emociones, pero si puede observar su comportamiento y obtener conclusiones sobre lo que él ve, y así decidir que es lo mejor para los dos.
Demostrar el comportamiento apropiado es la mejor manera que tenemos para que, El, pueda ver el estado de tu mente, tanto si estas triste, enfadada, alegre, receptiva o decaída, nuestro comportamiento deber estar relacionado directamente con nuestros pensamientos y las emociones, es importante que esa información esté disponible para la pareja dominante, al menos para mi, forma parte de mi entrega, así la concibo, así la doy, así la disfruto... alma, mente y cuerpo.

La disciplina física, como son, las posturas de sumisión, también forma parte del aprendizaje, disfrutando por aprenderlas, por y para EL, dándole el sentido que tiene para los dos, esto, es protocolo también, parte de la magia y de la armonía  de una relación BDSM.ç

Fuente: http://el-columpio-de-freya.blogspot.com.co/2015/09/el-arte-de-la-disciplina.html

martes, 22 de noviembre de 2016

Libertad y esclavitud

no es solo un título sugerente porque hay debates muy interesantes que no se suelen tocar, como por ejemplo el tema de la estigmatización social que existe hacia el BDSM y cómo ésta hace que el dar el paso de “salir de la mazmorra” requiera mucha veces mucha valentía y reivindicación personal (aunque bien es cierto que el movimiento BDSM está empezando a ser más “tolerado” por la sociedad (#terriblepelícula) y que probablemente en unos años se terminará normalizando, como le pasó en su momento al movimiento gay).

Lo cierto es que nos sentimos libres cuando dejamos salir (por primera vez o no) a nuestra “bestia”, independientemente de lo que ésta requiera (seas top o bottom). Así, el BDSM es LIBERTAD (que no liberal), le pese a quien le pese.

Libertad incluso de consensuar unos límites que puedan ser perjudiciales para uno mismo o para la otra persona (sí, hay gente que contempla estas posibilidades).

Esa libertad que se ejerce al dar el paso hacia el BDSM también la podemos sentir en muchos otros aspectos del mismo, incluso en la sumisión, en la que el sumiso se siente libre al NO TENER QUE decidir o pensar ya que solo ha de obedecer y así se evade, digamos, de sus preocupaciones. Lo mismo le pasa al dominante que siente un gran placer al PODER decidir todo y no tener que dar explicaciones. En el sadismo y masoquismo me atrevería a decir que también ambos (o los que sean) experimentan libertad al trasgredir, por su propio placer, los límites de lo recomendado por la mayoría. En ambos casos (y en cualquier otra filia) se producen además una gran cantidad de endorfinas, que por un lado pueden actuar como algo liberador y por otro ejercer como sustancia adictiva.

CUERDASEl BDSM es una constante contradicción y se basa sólo en el placer del que lo practica, S/M, D/s, amantes de las cuerdas, fetichistas, etc. Y sí, realmente habría que tener mucha valentía, no solo para pararse delante del espejo sino para decirle tus personas más cercanas “Mi tendencia sexual implica que en la cama me gusta que me hieran” o “Me excita sexualmente dominar o dañar a otro”.

Todas esas personas que relacionan el BDSM con el sufrimiento y lo denostan, no entienden su verdadera esencia. El BDSM es placer, si tienes esa tendencia. De hecho, sucede que son las personas más cercanas (familia, anmigos, etc.) las que nunca entenderían, al menos en mi caso, si soy la esclava de un señor (o señora) o si tengo el culete morado, por poner dos ejemplos simples. Tenemos un problema de enfoques ya que según variemos el punto de vista, la esclavitud pasa a ser libertad y la libertad, esclavitud, y los conceptos de control y falta de él intercambian sus puestos de nuevo. Es un prisma primario que convierte los barrotes en alas y la normalidad en una cárcel.

Personalmente me gustaría mucho que me comentaseis qué pensáis sobre este intercambio entre Libertad y Dominación en las mentes bedesemeras y las que no lo son, ¿creeis que el movimiento BDSM llegará a normalizarse como el gay? ¿os gustaría que así fuese o preferíais que siguiese siendo una especie de tabú? ¿creeis que el tener tendencias BDSM es una opción sexual como la homosexualidad? ¿qué opináis de relacionar el concepto BDSM con el de libertad, os gusta, os saca de rol..? ¿se os ocurren otros motivos por los que el BDSM se relaciona con el concepto de “libertad” más allá de los nombrados (reivindicación sexual, el no tener que o el poder decidir y las endorfinas)?

fuente:http://elsexodeselene.esy.es

sábado, 19 de noviembre de 2016

La fantasia de la violacion

Una fantasía de la violación o rapto es una fantasía sexual que implica imaginar o pretender ser coaccionado -o coaccionar- a otro u a otra en una actividad sexual. En los juegos sexuales, implica representar un papel y una función de sexo coercitivo. La pornografía de la violación es la literatura o las imágenes asociadas a la violación como una forma de excitación sexual.

Fantasia

La fantasía de la violación es una fantasía sexual común entre los hombres y las mujeres. La fantasía suele implicar al fantasioso ya sea como víctima obligada a mantener relaciones sexuales, o como autor del supuesto crimen. Algunos estudios han encontrado que las mujeres tienden a fantasear acerca de ser obligadas o coaccionadas a la actividad sexual con más frecuencia que los hombres. Un estudio de 1974, por Hariton y Singer encontró que ser “dominadas u obligadas a renunciar” fue la segunda fantasía mas frecuente en su encuesta; un estudio realizado en 1984 por Knafo y Jaffe encontró que ser dominada era la fantasía más común durante el coito en su estudio; y un estudio de 1988 por Pelletier y Herold encontró que más de la mitad de las mujeres encuestadas tenia fantasías de sexo forzado. Otros estudios también hallaron el tema, pero con menor frecuencia y popularidad. Sin embargo, estas fantasías femeninas no implican necesariamente deseos sujetos a ser forzadas a relaciones sexuales no consensuadas en realidad – las fantasías suelen contener imágenes románticas donde la mujer se imagina ser seducida, y que el hombre que se imagina es atractivo. Más importante aun, la mujer permanece en total control de su fantasía. Las fantasías no implican generalmente que la mujer reciba daño alguno. Por el contrario, algunas mujeres que han sido víctimas sexuales en su pasado, informaron fantasías sexuales no deseadas, de forma similar a los flashbacks de su violación. Son imágenes realistas, y la mujer suele recordar el dolor físico y psicológico al que ha sido sometida.
La hipótesis más frecuentemente citada de por qué las mujeres fantasean de verse obligadas y coaccionadas a algún tipo de actividad sexual, es que la fantasía evita la culpa socialmente inducida – que la mujer no tiene por qué admitir responsabilidad de sus deseos y conductas sexuales. Un estudio de 1978 por Moreault y Follingstad fue consistente con esta hipótesis, y se encontraron que las mujeres con altos niveles de culpabilidad sexual eran más propensas a presentar fantasías temáticas en torno a ser dominadas, forzadas y sentirse impotentes. Por el contrario, Pelletier y Herold utilizaron una medida diferente de la culpabilidad y no encontraron ninguna correlación. Otras investigaciones sugieren que las mujeres que presentan fantasías sexuales donde son forzadas tienen una actitud más positiva hacia la sexualidad, lo que contradice la hipótesis de la culpabilidad. Un estudio realizado en 1998 por Strassberg y Lockerd encontró que las mujeres que fantaseaban acerca de la fuerza, eran generalmente menos culpables y mas erotofílicas, y como resultado tenían más frecuentes y más variadas fantasías. Adicionalmente, indicaron que las fantasías que implicaban el uso de la fuerza no eran claramente las más comunes ni las más frecuentes.
Un estudio del año 1980 encontró que el 45.8% de los hombres fantaseaba durante un coito heterosexual sobre una “escena en la que [tenían] la impresión de haber sido violados por una mujer” (3.2% a menudo y el 42.6% a veces), el 44.7% fantaseaban con una escena en la que una mujer seducida “pretendía resistir” y el 33% fantaseaban con violar a una mujer. Aunque en el caso de los hombres, la violación se centra en torno a violar en vez de ser violados, encuentra la excitación sexual ya sea de imaginar una escena donde la mujer al principio objeta, pero luego le gusta y desea participar en el coito, o bien se encuentra en imaginar que a la mujer no le gusta y la excitación se asocia con la idea de hacerle daño.
Un estudio en mujeres de edad universitaria encontró que más de la mitad habían tenido fantasías de ser violadas o coaccionadas, cosa que, afirmado en otro estudio, están dentro del rango normal de la sexualidad femenina.

Juegos & BDSM

Una variante del juego sexual es la fantasía de la violación o del rapto, también llamado como juego de rol de sexo forzado. El encierro se ha convertido en el término más preferido en los círculos BDSM, ya que hace una distinción entre el juego de rol consensual y un asalto no consentido. Aunque la consensualidad es un componente importante del juego sexual, la ilusión de la no consensualidad (es decir, una violación) es importante para mantener la fantasía. Cruzar la línea puede constituir un delito de asalto.
Dado que la ilusión de la no consensualidad es importante para la fantasía, se suele establecer una o más palabras de seguridad. De este modo, un participante puede protestar sin detener la escena, a menos que utilice la palabra de seguridad. A menudo, se utiliza una variante del sistema del “semáforo”, con diferentes colores que designan diferentes mensajes: “rojo” para detenerlo todo, “amarillo” para frenar o tomar con calma, y así sucesivamente. Para las escenas donde hay un elemento de sorpresa, el “violador” puede utilizar un startword u otra señal de identificación.
En las escenas de sexo forzado consensuado, todos los participantes negocian cuidadosamente lo que transcurrirá de antemano. Los límites son respetados y dejados bien claros, para mantener el juego seguro, sensato y consensuado. Esta negociación también podría incluir hablar de los problemas emocionales de la pareja, especialmente si ha habido una historia previa de abuso sexual real o asalto.
La violación es un crimen terrible que no tiene nada que ver con el sexo y sí todo que ver con alguien que usa el sexo como un medio de alcanzar poder personal mediante la subyugación de otra persona. Es un juego de poder de alguien que probablemente siente que no tiene ningún poder personal, así que usa la violación como un medio de sentirse poderoso. Es un acto horrible, devastador para la víctima, sea varón o mujer. Curiosamente, la violación sigue siendo una fantasía común entre las mujeres. No estoy diciendo que las mujeres que piensan o fantasean sobre la violación deseen de verdad experimentar una violación real. En general estas mujeres prefieren ser dominadas, sentirse desvalidas, y de alguna manera este escenario les libera de toda responsabilidad por disfrutar de los actos sexuales a que son "obligadas". Pero lo desean de un modo seguro. Con alguien que saben que no les hará daño de verdad.
Estas fantasías tienen un papel en el BDSM. Muchos lo consideran uno de los aspectos más oscuros del BDSM. Mucha gente representa estas fantasías de violación consensuada con sus compañeros, y yo me he visto envuelta en discusiones sobre ellas. Un grupo de gente con el que lo he discutido prefirió llamar a estas fantasías "raptos", porque la palabra "violación" tiene una bien merecida reputación de violencia.
Para algunas personas la representación de una fantasía de violación es una manera de recuperar el propio poder que perdieron a causa de una violación o abuso en el pasado (no es un tratamiento que yo recomendaría, pero sí puedo entenderlo). Para otros el desvalimiento y el "predominio" del varón sobre la mujer en tales escenas es la fuente principal de excitación, mientras que saben siempre que en realidad están a salvo de cualquier daño real. Puede ser una escena muy liberadora. También es algo muy delicado, y nada que deba hacerse sin una cuidadosa planificación y mucha discusión previa. Es un "juego de rol", como los de profesor / alumna, papi / hija, o jefe / empleada; pero una escena de violación tiene características específicas propias. Por ejemplo, para que parezca real las personas que intervienen deben interpretar sus papeles correctamente, mientras que a la vez vigilan atentamente en busca de signos de que la escena va mal. Para la "víctima", es fácil que se desencadene un ataque de pánico al emerger algún antiguo abuso reprimido. Si hay episodios de abuso en el pasado de la persona sumisa, es extremadamente importante que se discutan en profundidad antes de intentar siquiera una escena semejante. Intente encontrar cualquier posible "disparador" y evítelos en la escena.
Una fantasía de violación bien hecha puede ser una escena muy intensa para todos los participantes. Incluye efectos psicológicos además de físicos; los participantes deben ser conscientes de estos efectos. Es una buena idea que ambos investiguen algo los efectos psicológicos de la violación; esto puede hacer más fácil al dominante la detección de cualquier posible disparador, o el darse cuenta de que la escena va mal antes de llegar al punto de producir daño real. Recuerden, estas escenas son peligrosas psicológica y emocionalmente, además de físicamente. Creo que nunca deben hacerse sin palabra de seguridad. Es demasiado fácil que se pierda el control y la persona sumisa debe tener una manera de detenerla si surge la necesidad. Si se está discutiendo una escena de violación y el dominante no ofrece una palabra de seguridad, en mi opinión la sumisa debería pedirla. Si no se le da, no debería consentir en la escena. Recuérdese que todas las escenas (excepto el castigo) se hacen por mutuo placer, y para alcanzar el placer los participantes deben sentirse seguros y tan relajados como sea posible. La palabra de seguridad ayuda a conseguir ambas cosas.
Una escena de violación requiere cuidadosa planificación y desarrollo. Creo que no debería hacerse pronto en una relación, porque sencillamente los participantes no se conocen tan bien cuando la relación es aún incipiente. Los cuidados después de la escena son muy importantes. La persona sumisa puede haber entrado en un auténtico estado mental de "víctima" (dominado por el miedo) y tener problemas para reajustarse cuando la escena ha terminado. Es imperativo que la persona dominante haga sentir a la sumisa que está segura, que le quiere y le cuida. Cosas como abrazos, masajes, algunos mimitos u otras acciones calmantes pueden ayudar a la transición del juego de la violación al funcionamiento normal. Después de la escena es también imperativo que los participantes discutan la escena; qué ha ocurrido, qué ha ido mal, qué les ha gustado, qué no les ha gustado y todo lo que salga. Lo más probable es que estas conversaciones se repitan.
Así como la principal diferencia entre violencia doméstica y BDSM es la elección informada de consentir en las actividades, lo mismo se aplica aquí. Un opción informada de consentir en la realización de estas fantasías es lo que evita que sean una violación real. Una víctima de violación no ha tenido elección. Una persona sumisa que participa en una fantasía de violación ha elegido hacerlo.

Violacion pornografica
La violación pornografía es un género de pornografía que involucra la representación de una violación.
Existe cierto debate sobre si este tipo de pornografía alienta a los hombres a cometer una violación. La combinación de sexo con violencia es lo que distingue la cuestión sobre la pornografía de la violación de la pornografía en general. Estudios sobre el asunto han dado resultados contradictorios.
El 30 de Agosto de 2006 se anuncio que la posesión de las representaciones de una violación se convertirían en delito en Inglaterra y Gales, incluyendo las que implican mayores de edad y las imágenes o grabaciones falsas. En Alemania, la distribución de material pornográfico con un contenido de violación real o falsa es ilegal. La pornografía con escenas de violación es legal en los Estados Unidos y en Japón.

viernes, 18 de noviembre de 2016

ZOOFILIA

Para las relaciones sexuales entre un ser humano y un animal, Kraf-Ebing acuñó el término zoofilia que vino a sustituir al anterior “bestialismo” que ya encontramos en la Biblia (Levítico 18.23) que dice “No te unirás con bestia haciéndote impuro con ella. La mujer no se pondrá ante una bestia para unirse a ella; es una infamia”.
La zoofilia (del griego zoon, "animal", y philia, "afinidad") o bestialismo es una parafilia que consiste en la atracción sexual de un humano hacia un animal. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos o zoofílicos.
Para mayor claridad, en este artículo se utilizará el término zoofilia para la atracción sexual, y el término bestialismo para el acto sexual. Las dos tendencias son independientes: no todos los actos sexuales con animales implican a zoófilos, ni todos los zoófilos practican el sexo con animales.
La zoofilia es considerada en muchas ocasiones como antinatural, y el acto sexual con animales como un abuso de éstos o como un "crimen contra la naturaleza". Algunas personas, por ejemplo el filósofo y autor Peter Singer (involucrado en movimientos por los derechos de los animales), defienden que esto no es así. Aunque la investigación de la zoofilia se muestra optimista y apoya a los zoófilos en su mayor parte, la cultura general se muestra hostil al concepto de la sexualidad animal-humana.
La actividad o el deseo sexual zoófilo no es considerado como patología por el DSM-IV (TR) (cuarto manual diagnóstico y estadístico de la American Psychiatric Association, asociación estadounidense de psiquiatría), a no ser que vaya acompañado de angustia o que interfiera en el funcionamiento normal de la persona en cuestión. Críticos alegan que dichos comentarios en el DSM-IV no dicen nada sobre la salud mental y física del animal que tome parte en actos sexuales con personas; sin embargo, defensores de este tratado sostienen que la relación entre un humano y un animal puede ir más allá del mero acto sexual, que los animales son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o con un humano, y que tal relación no es funcionalmente diferente de ninguna otra relación sexual o amorosa.
El término "zoofilia" fue introducido por primera vez en el estudio de la sexualidad por Krafft-Ebing (1894). Los términos zoosexualidad y zoosexual se utilizan desde 1980 aproximadamente, en correlación con las orientaciones sexuales homosexualidad y heterosexualidad. Personas con una fuerte afinidad por los animales, pero sin un interés sexual por ellos, pueden ser consideradas como zoófilos sin deseo sexual, aunque en muchos casos puede que no estén de acuerdo en ser llamados así.
El ambiguo término sodomía ha sido empleado en algunas ocasiones en un contexto legal para referirse a actos bestialistas. En pornografía, aquel material con prácticas sexuales entre humanos y animales lleva el nombre de zoofilia o bestialismo, nombre extraído de dichas tendencias.
Entre la comunidad zoófila, el término "bestialismo" ha adquirido una connotación negativa, dando a entender un mero afán egoísta de satisfacer sus propios deseos sexuales, sin mostrar ningún interés o preocupación por el consentimiento, bienestar y placer del animal. Esto ha llevado a algunos zoófilos a querer distinguir entre la zoofilia (una relación en donde existe amor) y el simple acto sexual o bestialismo. Otros se definen a sí mismos como zoófilos y como bestialistas.

Ritos religiosos: Como la mayoría de los mandamientos tanto de Antiguo Testamento como del Talmud lo que realmente prohiben en cualquier práctica relacionada con las religiones de los vecinos, esta nos da la pista que muchos, sino todos, los pueblos mediterráneos incluían en sus ritos religiosos las relaciones sexuales con animales, tanto masculinas como femeninas, posiblemente para favorecer la fertilidad de los animales domésticos de la que dependía la supervivencia de la mayoría de estos pueblos que tambien copulaban en la tierra sembrada o con ella para que la cosecha fuera abundante.
Este tipo de prácticas tambien se encuentra en muchos de los mitos griegos, en los que se describen prácticas con animales domésticos como toros, vacas, ovejas, carneros o caballos y yeguas, tambien relaciones sagradas con animales totémicos como águilas, ocas, cisnes o serpientes.

Llega la civilización: El pueblo romano “más civilizado” presenciaba espectáculos en los que hombres y mujeres eran capturados y expuestos a animales adiestrados para mantener relaciones sexuales coitales o anales con humanos, y ocasionalmente muertos a causa de estas prácticas para regocijo y diversión de los espectadores.
Y ahora, ¿qué?: En los famosos estudios de Kinsey (1948 y 1953) con 8.000 hombres y 12.000 mujeres, un 3,6% de mujeres y un 8% de hombres reconocían haber tenido contactos sexuales con animales, de estos el 17% pertenecía al ámbito rural.
Las mujeres limitaban generalmente sus contactos a permitir que su gato o su perro les realizara un cunnilingus, es decir, solían untarse la zona vaginal con miel o azúcar y permitían que el animal les lamiera hasta conseguir su orgasmo, pocas reconocieron realizar coitos con sus perros.
Los hombres reconocían coitos con animales de granja como vacas, terneras, ovejas o cerdas; estas prácticas habían comenzado durante la niñez o la adolescencia, y solían ser la consecuencia de haberse sentido excitados a ver copular a estos animales.
La soledad, la ausencia de un compañero, la torpeza en las relaciones sociales o el aislamiento suelen ser las causas de la zoofilia
Causas de la zoofilia
Casi todos los estudiosos de la conducta sexual humana parecen estar de acuerdo en que la soledad, la ausencia de un/a compañera/o, la torpeza en las relaciones sociales o el aislamiento suelen ser las causas de que se produzcan relaciones sexuales entre personas y animales.
La mayoría de las personas que tienen este tipo de conductas no quieren cambiar sus costumbres, lo único que desean es no ser descubiertas y confiesan que sus animales son más cariñosos y devotos que las personas.
Lo que si es cierto es que entre el animal doméstico y su dueño se desarrolla un tipo de relación emocional muy especial que lleva la mayoría de las veces al deseo sexual. Los humanos somos capaces de humanizar todo lo que tenemos a nuestro alrededor, ya sean animales, plantas o cosas, y a sentir por estos objetos humanizados lo mismo que hacía los humanos.
Esto da lugar a relaciones no solamente por desahogo sino por auténtico y genuino enamoramiento, con su secuela de exclusividad sexual, celos y duelo por la pérdida. Lo curioso es que la mayoría de los animales suelen responder del mismo modo y sentirse unidos afectiva y sexualmente a sus dueños tambien.

Unas barreras imposibles : La lista de las llamadas perversiones sexuales es una construcción cultural moderna que despunta en el siglo XVII, se radicaliza en el XIX, para, con el nombre de desviaciones, habitar posteriormente en el Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales, de la asociación Psiquiátrica Americana, conocido con el nombre de DSM-IV.
Desde el imperativo legal y desde la medicalización de la sexualidad se etiquetan todo tipo de conductas sexuales, así la sexualidad queda encerrada en códigos y gabinetes clínicos. Todo lo que no es sexualidad “normal” queda marcado y estigmatizado.
Sin embargo, este absolutismo sexual queda hecho pedazos por los estudios antropológicos tranculturales. Por ellos sabemos de prácticas sexuales socialmente admitidas y consideradas que la sociedad occidental clasificaría como desviadas y aberrantes.
Entre los yoroba de Nigeria era costumbre que el varón copulase con el primer antílope que cazase
Otros modos, otras costumbres
Entre los yoroba de Nigeria era costumbre que el varón copulase con el primer antílope que cazase. En la sociedad ponapé, de los estados Federados de Micronesia, se admite el uso de hormigas que, colocadas sobre el clítoris sirven como medio de satisfacción femenina, los hombres de esta cultura suelen lamer un pececillo vivo introducido a medias en la vagina de su pareja. En las islas Truk, no lejos de Ponapé, el hecho socialmente aceptado de que las mujeres mayores colocaran trozos de coco fresco en sus vulvas para que fueran lamidas por perros era motivo de risa por parte de todos los que observaban esta práctica. En suma demasiada diversidad sexual para meterla en un molde.

Perversos y polimorfos
En sexo hay una máxima importante “Todo lo que se hace se puede hacer”, que quiere decir que no hay que ponerle puertas al campo, la sexualidad humana es, como bien dijo Freud, el padre del psicoanálisis, “perversa y polimorfa. Perversa porque puede adoptar cualquier camino hasta los más inverosímiles y polimorfa porque puede amoldarse a cualquier forma.
Los que aman a sus animales de compañía, los que se enamoran perdidamente de una oveja, como el personaje inolvidable de la película de Woody Allen “todo lo que quería saber sobre el sexo y no se atrevía a preguntar” que no piensen que son unos aberrados, simplemente están sintiendo lo que se llama pansexualidad, es decir, deseo hacía cualquier cosa.

Cositas con pájaros: Hay una forma de zoofilia que se acompaña a menudo de toques sádicos. La excitación consiste no solo en copular con el animal, generalmente aves grandes como gallinas, ocas o patos, sino en ahogarlo al llegar al orgasmo. Dicen los entendidos que el animal al morir por asfixia contrae fuertemente la cloaca y esto aumenta el placer del hombre que está realizando la cópula porque al apretar con fuerza el pene aumenta las sensaciones orgásmicas.

Cositas con hormigas: Una práctica muy exótica y sofisticada, que se puso de moda en los burdeles de la Trieste de entreguerras, consistía en preparar un baño para el caballero que la solicitaba, soltar un buen puñado de hormigas en el agua y dejar que el glande del pene asomara por el borde del agua como una isla, las hormigas buscaban su salvación nadando hacía la isla y las cosquillas que proporcionaban al dueño del glande parece ser que provocaban unos espasmos muy agradables. Todo es cuestión de probar ¿quién no tiene a mano un puñado de hormigas? El único consejo que tienen que tener en cuenta los amantes de los animales es la higiene, algunos animales pueden transmitir enfermedades, pero si el dueño de su querida mascota la mantiene en estado de revista sus relaciones pueden ser muy gratificantes para ambos.

jueves, 17 de noviembre de 2016

La Mirada Del Lobo


Cuenta la leyenda que pocas son las personas que pueden resistir su mirada sin volverse locos. Eso fue lo que llevó a la gente de la Edad Media a crear todo tipo de leyendas en torno a este animal. Decían que era el hijo del demonio, que era la reencarnación de la maldad, que era una bestia sanguinaria que devoraba a los inocentes. Pero lo cierto es que las personas tenían miedo de su mirada, la mirada de un lobo hace que veas la verdad y la verdad es lo que siempre ha temido el ser humano. La mirada del lobo hace que todas las personas, ya sean reyes, caballeros, sacerdotes o campesinos comprendan que solo son seres insignificantes, que el poder no sirve de nada, que tanto las personas como el mismo lobo acabarán pudriéndose en la tierra por mucho poder que tengan. Es normal que todo el mundo tema al lobo, tiene el poder de arrebatar el poder con una simple mirada.
Lo último que querían los sacerdotes era cruzarse en el camino de un lobo. Veían en los ojos de los lobos el reflejo de las mentiras y los horrores en los que se basaba la fe del sacerdote. Los sacerdotes perseguían el poder divino y no soportaban que un simple chucho les arrebatara ese poder, por eso crearon esas falacias y mentiras sobre los lobos, para que los aldeanos odiasen a los lobos y siguiesen alabando a los sacerdotes. Lo mismo pasaba con los campesinos, tenían el poder de controlar su ganado y no querían que los lobos les arrebataran ese poder. Pensareis que los lobos también hacían uso de su poder y ferocidad para arrebatar el poder a los campesinos, pero los lobos solo se guían por el poder de la vida. Si los campesinos se adentraban en su territorio y los lobos tenían que sobrevivir estaba claro que iban a comer ovejas. No conformes con invadir el territorio del lobo, los campesinos insaciables de poder, decidieron echar a patadas a los lobos usando de nuevo su poder. Es normal que a un campesino se le hiele la sangre cuando se encuentra solo en el bosque y un lobo le mira desde la lejanía, ve toda la maldad con la que los campesinos echaron a los lobos del bosque reflejada en los ojos de este noble animal. Lo de los reyes y los nobles fue lo peor de todo, hartos de escuchar que los campesinos tenían más miedo de los lobos que del mismísimo rey decidieron perseguirlos y asesinarlos para utilizar su piel de vestimenta y demostrar quien tenía el poder. Es normal que los reyes no soporten la mirada del lobo, ven el desprecio ante un ser inferior en los ojos del animal, pero no es más que el reflejo de la inferioridad con los que miraba el rey al animal. Ese es el autentico poder de la mirada del lobo, es como un espejo donde se refleja el alma, hace que te veas como realmente eres. Los antiguos decían que ver al lobo a los ojos era igual que ver a la maldad a los ojos, pero lo que no sabían era que esa maldad era el reflejo de la suya. En realidad ver al lobo los ojos es ver tu propia alma. Aquel que es capaz de ver nobleza y cordialidad en la mirada del can es porque será noble, cordial y privilegiado, ya que pocos son los humanos que ven esos atributos en los ojos del lobo. Algunos humanos han aprendido a imitar la mirada del lobo, para tratar de arrebatar el poder de quien no debe tenerlo. Aquel que sea capaz de retener la mirada de un lobo, será capaz de dominar su mirada…


EL CASTIGO EROTICO

Castigo erótico.

En un principio, las dos palabras que da título a esta entrada, pueden parecer dos conceptos antagónicos. ¿Que tiene que ver castigo y erotismo?Se supone que un castigo, es algo pesado, doloroso, aburrido, en fin todo lo contrario a algo erótico, que es la antesala del placer.
Sin embargo todos sabemos, que a mucha de la gente a quien le gustan estos juegos la sola mención de la palabra “castigo” aunque no entre en contexto provoca mas de un sonrisa tonta o cosquilleo de mariposas. ¿Por qué? Como he dicho muchas veces, nada responde a una única causa, además tampoco merece mucho la pena, pero si creo que podemos dar con alguna pista y luego que cada cual saque sus propias conclusiones.
En la entrada del Lunes, os compartía un articulo de un spanker, en el cual hacia el final del mismo decía algo así como, que en los juegos de castigo, siempre había accedido a jugar a cambio que se reconociese que era un juego erótico, a lo cual yo respondía que ademas de una obviedad, era precisamente el hecho que fuera un castigo, lo que para mucha gente lo hacia especialmente erótico, voy a intentar aportar algo de luz, a esa aparente contradicción.
Vivimos en una sociedad en la cual, el castigo y especial el castigo físico es algo a erradicar. No voy a entrar en consideraciones al respecto, pues creo que es algo que todos compartimos. Sin embargo esta sociedad buenista que abomina del castigo físico, por considerarlo cruel, no trata de igual modo otros tipos de castigos. Y cosas como el abandono, la exclusión, la marginación, el desprecio o la mas absoluta indiferencia son el pan nuestro de cada día y algo que todos hemos sufrido o sufriremos a lo largo de nuestra vida. Si en el momento de sufrir alguna de estas formas de crueldad social, nos diesen a elegir entre la posibilidad de un castigo físico y un posterior perdón, creo que muchísima gente elegiría la segunda opción. En el fondo alguien que te castiga es alguien que no tira la toalla por ti, alguien a quien le importas y eso es algo que tenemos interiorizado desde muy pequeños, los niños hacen travesuras muchas veces para escapar de la indiferencia. Y si a esto le sumamos que en el fondo, en los juegos el castigo es una caricaturizacion, que aunque pueda parecer real y sentirlo como tal, sabemos que estamos jugando y que su única función es esa, la de jugar.
La excitación aunque nos lo pueda parecer, no es algo exclusivo de la excitación sexual, otras muchas sensaciones nos provocan excitación, una de ellas es el miedo y la amenaza de un castigo presente en el aire, puede provocar un efecto parecido, un efecto excitante. La incertidumbre, tiene un efecto parecido al miedo y son sensaciones que muchas preceden y por lo tanto están asociadas al placer sexual.
El alivio. Un castigo puede proporcionar alivio, en el contexto social actual de altísimo exigencia, también nos lleva con frecuencia a la frustración y al sentimiento de culpa por no responder a lo que creemos que se nos exige. La solución a ello pasa muchas veces por el auto castigo que siempre es invisible y desproporcionado. Cuando ese castigo es impuesto por otro, es visible, proporcional y aceptado como merecido, lo cual lo hace siempre inferior a la propia amenaza interna.
La transgresión. Otra vez el contexto social marca el camino. Vivimos en el mundo del “no debes hacer”, en el que se supone que no hay nadie vigilando, pero todos somos jueces de todos, pero nadie verdugo, la condena es silente, pero cruel. En los juegos se cambia esa máxima del “no debes hacer” por la del “si no lo haces…”. Por lo tanto se da cabida a la transgresión, bajo la mínima amenaza de un consecuencia limitada en el tiempo.
Lo razonable. Un castigo dentro de un juego, siempre es razonable y asociado a la supuesta “falta” y lo razonable lo tenemos asociado al afecto, aunque duela si es razonable, es porque nos quieren.
Y para terminar os comparto una reflexión. Un castigo por si mismo no resultara erótico, pero si sumamos todo lo dicho anteriormente junto a que quien lo aplica, es la persona elegida para ello, cambia mucho la cosa. Lo que es seguro es que en los juegos donde se juega al castigo, existe la convicción oculta de merecerlo y que eso provoca una liberación a mucha contención seguro, lo demás todo suma, desde la tensa espera, hasta que lo reconforta ser atendido y tenido en cuenta, a pesar de “portarse mal”.

Fuente: https://mariposasdechocolate.com/2016/05/11/castigo-erotico/

martes, 15 de noviembre de 2016

RECORDANDO LO BASICO

El término BDSM apareció por primera vez en abril de 1991, en torno al foro de noticias por Internet denominado alt.sex, como la yuxtaposición de dos abreviaturas contrapuestas, BD (bondage y dominación) y SM (sadomasoquismo), que en realidad se habían creado, precisamente, para distinguir del sadomasoquismo (que gozaba de una conocida mala imagen) a las "otras" aficiones. Paradójicamente, es desde el momento en que se trata de unificar ambas corrientes, cuando la subcultura que las engloba empieza un desarrollo vertiginoso. Dado que BDSM es una palabra que abarca términos muy dispares, no es fácil dotarla de una historia más allá del comienzo de su uso como acrónimo, al margen del que corresponda a cada uno de sus componentes.

Como elemento globalizador, el BDSM tiene escasas décadas de vida y se inicia cuando diversas asociaciones de activistas homosexuales S/M de EE.UU. e Inglaterra tratan de crear un mismo espacio subcultural para actividades hasta ese momento bien distintas, como la Dominación, el Bondage, el Fetichismo o el Sadomasoquismo. Es la época de la Old Guard, mediados de la década de 1970, y su libro de cabecera es Leatherman's Handbook. Durante este periodo, el movimiento conserva su vinculación con el mundo homosexual masculino, sin abrirse a los espacios hetero o de homosexualidad femenina y rechazando la idea de admitir a activistas switch (es decir, quienes se confesaban cómodos en ambos roles) entre sus filas. También rechazaban frontalmente la admisión de quienes quiera que considerasen las relaciones B/D y S/M como solo juego.1

No es hasta principios de los 80 cuando el movimiento BDSM comienza a englobar también a la cultura heterosexual y lésbica, siendo promotores de ese sustancial cambio grupos como el colectivo lésbico Samois y otros.2

A principios de los 90, empieza lo que hoy conocemos como el periodo de la New Guard (Guardia joven o nueva), que se caracteriza por la decidida apertura hacia el mundo heterosexual y de la homosexualidad femenina, la aceptación del fenómeno switch, la inclusión de elementos de sensibilidad interior (dominación psicológica, relaciones D/S sin inclusión de rasgos sadomasoquistas, etc.), la aceptación de quienes practicaban el sólo juego, y la participación activa de la mujer heterosexual en el asociacionismo BDSM.3

Robert Bienvenu, reputado conocedor de la temática y catedrático de sociología en la universidad de Indiana, Estados Unidos, expone una visión alternativa de la historia del BDSM, que él asienta sobre tres pilares: el fetichismo europeo de finales de los años 20, el estadounidense (desde 1934), y el Movimiento Leather a partir de los años 50

SSC y RACSA

La comunidad internacional vinculada al BDSM viene poniendo especial énfasis en que las prácticas sean SSC, es decir, Safe, Sane and Consensual (seguro, sensato y consensuado), término acuñado en 1983 por David Stein. Su ideólogo lo definió del siguiente modo:

Las relaciones BDSM deben seguir un modo seguro, sensato y consensuado respecto a sus prácticas:

Seguras, en cuanto al conocimiento necesario sobre su desarrollo y sobre el material usado, así como sobre la prevención de riesgos.

Sensatas, en cuanto a la capacidad razonable de decisión por parte de los actores, no alterada por drogas o bebidas y acorde con la experiencia de cada participante, sabiendo diferenciar fantasía y realidad.
Consensuadas, en cuanto a que los participantes estén de acuerdo sobre la forma e intensidad con la que se realicen, e igualmente que dicho acuerdo pueda rescindirse en cualquier momento.

Sin embargo, lo que en su inicio fue una definición creada para deslindar el campo del sadomasoquismo consensuado del de los malos tratos (sobre el que la sociedad estadounidense mantenía una severa prevención), fue desarrollando en algunos pequeños grupos modelos de intransigencia muy alejados del propósito inicial y de la metodología de sus creadores. Esto llevó al propio David Stein a distanciarse del abuso que algunas personas hacían de su eslogan.

Desde los años noventa surge un nuevo concepto, el Rack, que reúne en torno a su definición un elevado número de activistas. Rack es el acrónimo de Risk Aware Consensual Kink, que viene siendo traducido en la comunidad hispanoparlante como riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa (o no convencional): racsa. El racsa pone los acentos en la responsabilidad propia de los participantes en una actividad BDSM, responsabilidad informada y consensuada para evaluar y asumir los riesgos de dicha actividad. Más que una diferencia semántica o de concepto, los partidarios del racsa tratan de modernizar una definición (la del SSC) que se concibió fundamentalmente para trazar una línea divisoria con los malos tratos o la violencia de género, pero que sus mismos impulsores han tenido que reconocer, una y otra vez, que su propósito original estaba siendo defraudado y prostituido por el uso intolerante, extremista y poco inteligente por parte de algunos grupos marginales dentro de la comunidad BDSM.

La mayor parte de los activistas de la escena adoptan actualmente la postura de señalar la definición SSC como adecuada para comunicarse con el mundo de la sexualidad convencional o vainilla, mientras que sostienen que el término racsa define con mayor rigor y precisión las prácticas BDSM reales.

¿Qué es el BDSM?

BDSM es una preferencia erótica y una forma de expresión sexual que implique el uso consensual de la moderación, la estimulación sensorial intensa, y el poder de la fantasía juego de rol . El compuesto acrónimo BDSM se deriva de los términos de la esclavitud y la disciplina (B & D o D / C), dominación y sumisión (D & S o D / s), y el sadismo y el masoquismo (S & M o S / M). BDSM incluye un amplio espectro de actividades, las formas de las relaciones interpersonales , y distintas subculturas .

Sus fundamentos:
El BDSM plazo se ha convertido en un término amplio para el comportamiento erotizado entre adultos que consienten. Es poco lo que une a todos los diferentes subculturas que se agrupan bajo el término genérico BDSM. Las relaciones interpersonales que se basan en la convenciones sociales de una de las subculturas BDSM, existe un marcado contraste con la corriente occidental ideología.
Aunque la terminología para las funciones varía ampliamente dentro de las subculturas diferentes BDSM, superior y dominante son ampliamente reconocidos por los términos socio (s) en la relación o actividad que son, respectivamente, los participantes en la actividad física o el control, y de fondo y sumiso términos son ampliamente reconocidos por los socio (s) en la relación o actividad que son, respectivamente, los participantes físicamente receptivo o controlada. La interacción entre la parte superior e inferior, donde se entregó el control físico y / o mental de los de abajo hacia arriba - ya sea en el contexto de un encuentro a corto plazo, normalmente se conoce como una escena , o en el contexto de una relación a largo plazo - es a veces conocido como intercambio de poder .
Acciones BDSM a menudo puede tener lugar durante un período específico de tiempo acordado por ambas partes, conocido como el "juego", "una escena" o "una sesión". Las partes involucradas por lo general obtienen placer de ello, a pesar de que muchas de las prácticas que se llevan a cabo, como infligir dolor, humillación o una restricción, que se considera desagradable en circunstancias normales. Las relaciones sexuales , ya sea por vía oral , anal o vaginal , puede ocurrir dentro de un sesión, pero no es esencial.Tal interacción sexual explícito sólo se ve muy raramente en los espacios de juego público, y es a menudo una violación de las reglas del juego en la mayoría de los espacios.

Los principios fundamentales para el ejercicio de BDSM requieren que deben ser realizadas por socios responsables, por su propia voluntad, y de una manera segura. Desde la década de 1980 estos principios básicos han sido condensadas en el lema "Seguro, sensato y consensuado", abreviado como SSC, lo que significa que todo se basa en el comportamiento seguro, sensato y consentimiento de todas las partes involucradas.Este consentimiento mutuo hace una clara distinción legal y ético entre BDSM y delitos como asalto sexual o violencia doméstica .
Algunos practicantes de BDSM prefieren un código de conducta que difiere de la "cooperación Sur-Sur" y la describió como "de riesgo Consciente Consensual Kink" (RACK), lo que indica una preferencia de un estilo en el que se hizo hincapié en la responsabilidadindividual de las partes con más fuerza, con cada participante ser responsable de su propio bienestar. RACK se centra principalmente en la conciencia y el consentimiento informado, en lugar de aceptar las prácticas de seguridad.El consentimiento es el criterio más importante aquí. El consentimiento y la conformidad de una situación sadomasoquista sólo puede ser acordada por las personas que son capaces de juzgar los posibles resultados. Para su consentimiento, éstos deben contar con información relevante (grado en que la escena va a ir, los riesgos potenciales, si una palabra de seguridad se utilizará, lo que es, y así sucesivamente.) A la mano y la capacidad mental necesaria para juzgar. El consentimiento y la comprensión resultantes a menudo se pueden resumir en un escrito " contrato ";. un acuerdo de lo que puede y no puede tener lugar.

Aspectos:
La sigla BDSM incluye aspectos psicológicos y fisiológicos:

·                     Bondage y Disciplina (B + D)

·                     La dominación y sumisión (D & s)

·                     El sadismo y masoquismo (o sadomasoquismo) (S & M)

·                     Tipos de juego

Este modelo para diferenciar entre estos tres aspectos del BDSM es cada vez más utilizado en la literatura hoy en día.

Bondage y Diciplina:
El término "Bondage", describe la práctica de la restricción física. Bondagees por lo general, pero no siempre, una práctica sexual. Si bien la esclavitud es una variante muy popular en el campo más grande de BDSM, es sin embargo a veces, diferenciado del resto de la materia.
El término "disciplina", describe el alejamiento psicológico, con el uso de normas y el castigo para controlar la conducta manifiesta. El castigo puede ser el dolor causado físicamente (como azotes), la humillación provocada psicológicamente (como una flagelación pública) o la pérdida de libertad causado físicamente (por ejemplo, el encadenamiento de la parte inferior de los pies de la cama).

Dominación y Sumisión:
"Dominación y sumisión" (también conocido como D & s, D o D / s) es un conjunto de comportamientos, costumbres y rituales relacionados con la entrega y aceptación del control de un individuo sobre otro en un erótico o estilo de vida de contexto. Se explora el aspecto más mental de BDSM. Este es también el caso en muchas relaciones, no considerándose como sadomasoquista, es considerada como una parte del BDSM, si se practica a propósito.

El Sadomasoquismo:
El término sadomasoquismo se deriva de las palabras sadismo y masoquismo. En el contexto de las actividades sexuales consentidas, el sadismo y el masoquismo no son términos rigurosamente exactos, hay una diferencia significativa con el uso médico o psicológico de ambos términos. El sadomasoquismo se refiere a los aspectos físicos delBDSM. El sadismo se describe el placer sexual derivado de infligir dolor ,degradación o humillación a otra persona. Por otro lado, el masoquista le gusta estar atado, una palmada o el sufrimiento en el escenario de consenso. El sadomasoquismo no implica el disfrute a través de causar o recibir dolor en otras situaciones (por ejemplo, lesión accidental, los procedimientos médicos). Disciplina a menudo incorpora aspectos sadomasoquistas. El sadomasoquismo se practica en forma aislada relativamente poco, a pesar de ciertas prácticas BDSM se puede realizar en solitario, tales como auto-esclavitud y la asfixia autoerótica , pero tales prácticas pueden ser peligrosas, a veces resultando en lesiones o la muerte.

Escena: Subcultura y Publico:

Hoy en día la cultura BDSM existe en la mayoría de los países occidentales.Esto ofrece a los profesionales BDSM la oportunidad de discutir temas relevantes BDSM y los problemas con personas de ideas afines. Esta cultura es a menudo visto como unasubcultura , principalmente porque BDSM sigue siendo a menudo considerada como "inusual" por parte del público. Muchas personas esconden su inclinación de la sociedad, ya que tienen miedo a la incomprensión y la exclusión social. Se le conoce comúnmente en la cultura BDSM que hay profesionales que viven en todos los continentes, pero no hay evidencia documentada de muchos países (debido a leyes restrictivas y la censura motivada por la política o la religión), salvo que su presencia en las comunidades de BDSM en línea y sitios de citas.
Esta escena aparece sobre todo en la Internet , en publicaciones y en reuniones como fiestas de SM, encuentros llamados mastica y ferias eróticas. El informe anual Feria de Folsom Street es el evento más grande del mundo BDSM

Historia: Origen:
Los orígenes históricos del BDSM son oscuros. Durante el siglo IX aC,flagelaciones rituales se realizaron enArtemis Orthia , una de las zonas religiosas más importantes de la antigua Esparta , donde el culto a la Orthia , un pre olímpico se practicaba la religión,. Aquí la flagelación ritual llamado diamastigosis se llevó a cabo sobre una base regular. Una de las más antiguas pruebas de gráficos de las actividades sadomasoquistas se encuentra en un etrusco lugar de enterramiento en Tarquinia . En el interior del Tomba della Fustigazione (Tumba de flagelación), en el siglo VI aC, esta última, dos hombres son retratados flagelándose una mujer con un bastón y una mano en una situación erótica.Otra referencia relacionada con la flagelación se encuentra en el sexto libro de las Sátiras de la antigua poeta romano Juvenal (primero-segundo siglo dC),más referencias se puede encontrar en Petronio 's Satyricon , donde un delincuente es azotado por la excitación sexual. relatos anecdóticos relacionados con los seres humanos que han tenido ellos mismos voluntarios obligados, flagelados o batida como un sustituto del sexo o como parte de los juegos previos se remontan a los siglos tercero y cuarto.
El Kama Sutra describe cuatro tipos diferentes de golpear durante el acto sexual, las regiones permitidas del cuerpo humano para atacar y diferentes tipos de alegría "gritos de dolor" practicada por el fondo. La colección de textos históricos relacionados con las experiencias sensuales subraya expresamente que el juego impacto , morder y pellizcar durante las actividades sexuales sólo deben realizarse por consenso, ya que sólo algunas mujeres consideran este comportamiento de ser alegre. Desde esta perspectiva, el Kama Sutra se puede considerar como uno de los primeros recursos por escrito relativo a las actividades sadomasoquistas y las normas de seguridad. Otros textos con connotaciones sadomasoquistas aparecen en todo el mundo durante los siglos siguientes en una base regular.
Hay informes anecdóticos de personas que voluntariamente se dirija o batida, como un preludio o sustituto del sexo, durante el siglo 14. El fenómeno medieval de amor cortés en todas las de su devoción servil y la ambivalencia se ha sugerido por algunos autores a ser un precursor de BDSM.Algunas fuentes afirman que BDSM como una forma distinta de la conducta sexual se originó a principios de del siglo 18, cuando la civilización occidental comenzó médicamente y legalmente la conducta de categorización sexual. Hay informes de prostíbulos especializados en la flagelación ya en 1769, y la novela deJohn Cleland Fanny Hill , publicado en 1749, menciona una escena de la flagelación.Otras fuentes dan una definición más amplia, citando BDSM-como el comportamiento en los primeros tiempos y otras culturas , como los flagelados medieval y la física rituales prueba de algunos nativos americanos sociedades.

BDSM y la Cultura:
Cine:
Aparte de las películas que forman parte del circuito de la pornografía comercial, el cine ha sido tratado desde sus inicios con la profundidad en las relaciones BDSM, desde 1909 hasta la presente década. La década actual, en particular, tiene una abundancia de ejemplos: Sade , canillas ,La pianista , más allá de vainilla ,Secretario , Wir leben , entre otros.
Naturalmente, hay miles de películas que tocan o que contengan acentos de BDSM o sadomasocism genéricos, o que contengan escenas de escenarios BDSM:El último tango en París , Emmanuelle ,Servicios Personales , Instinto básico ,Eyes Wide Shut , por no mencionar muchos otros, pero estos no son vistos como parte de la filmografía del BDSM.

Literatura:
Aunque los ejemplos de restauración de la literatura y el gusto fetichista BDSM fue creado en períodos anteriores, la literatura BDSM, tal como existe hoy en día no se puede encontrar mucho antes de la Segunda Guerra Mundial.
Una obra fundamental en la literatura BDSM es sin duda la Historia de O (1954) deAnne Desclos (bajo el seudónimo de Pauline Réage ), además de: 9 semanas y media (1978) de Elizabeth McNeill, Dezemberkind (2003, 2004) por Leandro Sukov,obras por Mitchell Joyce, El Tercer Secreto de Fátima (2010), En busca del águila(2010), y la amo-esclavo Encyclopaedia (2011), algunas de las obras de la escritoraAnne Rice (la salida al Edén, El Rapto de la Bella Durmiente (1983), la belleza es un castigo (1984) y liberación de la Bella (1985)), Jeanne de Berg (L'Image (1956)dedicada a Pauline Réage ), y la novela Encabezando desde abajo (1999) de Laura Reese. Más recientemente, las novelas de Marthe Blau: Presentación y entre sus manos (2005). Obras de la serie ROG por John Norman , y, naturalmente, todas las obras de Patrick Califia , Gloria Brame , el grupo Samois y muchos de los que el escritor Georges Bataille (Histoire de l'oeil-Historia del ojo, "Madame Edwarda, 1937) así como de Bob Flanagan:. Sonetos Slave (1986), Fuck Journal (1987), A Taste of Honey (1990) Una parte común de muchos de los poemas de Pablo Neruda es un reflejo de los sentimientos y sensaciones que surgen de las relaciones de la EPE o intercambio erótico de poder.


Algunos principios de ética BDSM

Oh, oh, oh... la ética. Ya es arriesgado hablar de reglas, normas, preceptos, y recomendaciones en un mundo en el cual la mayoría de practicantes parecen empeñados en hablar de 'mi BDSM' y no de un BDSM global, único, que nos equipara y nos une, como para encimahablar de la ética en el BDSM.
Pues Mistress Matisse se atrevió, y debe ser porque los yankis tienen ya mucha experiencia en debatir los asuntos bedesemeros y llegar a coherentes conclusiones. Quizá por eso no les asusta usar términos que en otros paises, pongamos por ejemplo España, levantan ampollas o, peor aún, provocan bostezos.

Y este texto no habla de éticas extrañas o imposibles de aceptar, ni habla de principios ampulosos o compara el bien con el mal. Simple y llanamente habla de Coherencia, Honor, Responsabilidad, Compromiso, Tolerancia y Sinceridad. ¿De qué trata cualquier relación humana si no es de eso?

Gracias a cosmic_girl (esa espacial/especial chica cósmica), que me dió el soplo de que Adrienne Parker había publicado el siguiente documento en su blog, os presento mi traducción. Y en esta ocasión el texto no está sujeto a los derechos de autor, dado que los ha cedido, pero no olvidemos que citar la fuente y respetar la firma es de imprescindible educación.

Este es:

(citando a Adrienne Parker)
Mistress Matisse publicó el siguiente texto en su página web el 9 de mayo del 2005. Lo publico en su totalidad. Los derechos de autor han sido cedidos, pero de manera condicionada. Posteo este artículo especialmente para todos aquellos interesados en comprender mejor los principios de la ética en el BDSM. También, algunos de estos principios, son aplicables a cualquier relación sin tintes de BDSM.

Algunos principios éticos en el BDSM

Los derechos de autor no existen para el siguiente documento, el cual puede ser publicado y difundido sin solicitar permiso previo, a condición de citar la fuente de origen y de nombrar a la autora del texto. Cualquiera puede adaptar y traducir el texto. Gracias a los innumerables participantes en la Mesa de Trabajo en la IX Conferencia Leather Leadership en Phoenix, Arizona, con los cuales se pudieron perfilar, corregir y redactar los siguientes Principios Éticos en el BDSM.
(esclavo David Stein, gorgik@aol.com, bajo la tutela de Master Steve. 20/4/05).

Excelencia en todo lo que se haga

En caso contrario ¿por qué molestarse? Siempre hay maneras más fáciles de hacer las cosas. Toda persona que esté bajo tu mando, o los que se presenten a someterse o servir, esperan tener buenas experiencias. ¿Significa esto que la humillación o la degradación no tiene cabida ética en el BDSM? Como herramientas de formación/entrenamiento sí; como fin en sí mismos no.

Ser honesto

No cuentes mentiras. No seas cómplice en las mentiras de los demás. No retengas información necesaria. Nunca prometas lo que no vas a cumplir. Comprende los roles y las fantasías de manera independiente, no pretendas ser quien no eres o lo que no eres. En la medida de lo posible conoce tus propios límites y que sean conocidos por tu compañero/a de juegos. Y, especialmente si eres sumiso/a o esclavo/a, no olvides que esos límites pueden ser más de los que supones o conoces.

No dañar

Dar o aceptar el dolor está bien. Las marcas corporales pueden estar bien, incluso las permanentes. Las incapacidades temporales pueden estar bien, si se exige un total restablecimiento. Incluso, para algunas personas, ayudar a otras a morir está bien. Pero causar daños permanentes que reduzcan la calidad de vida o incapaciten a alguien para su labor en la sociedad o laboralmente... no está bien. Si rompes tus juguetes nunca más podrás volver a jugar con ellos. Si desmoralizas a tu Dominante/Amo/a significa que cada vez menos personas querrán jugar contigo o poseerte.

Nunca infligir ni aceptar dolor sin motivo

Causar dolor de manera indiscriminada, sin sensatez, es lo típico en un matón o en un imbécil, y aceptar el dolor con la resignación de que es una de tantas cosas que tiene la vida es una mentalidad de víctima. El sadismo y la Dominación se basan en el control, y la dimensión ética exige el control en el comportamiento impulsivo del sádico o del Dominante. Pero lo mismo ocurre para las personas sumisas, que pueden inflingir mucho dolor a otras personas sin un sentido, sencillamente actuando primero y pensando después. Asimismo deben tener cuidado de no aceptar el dolor que no desean, sobre todo sin un contexto que hace que ese sobreesfuerzo a resistir sea significativo (por ejemplo sirviendo a un amado Dominante/Amo/a). El dolor en el BDSM debe ser una transacción deliberada, no un accidente o un subproducto.

Asumir la responsabilidad de evaluar y gestionar los riesgos propios

Ya sea el que cause el riesgo o no, la gestión del riesgo no es una exclusiva responsabilidad del Dominante/Amo/a. Todos los participantes deben ser informados acerca de los riesgos involucrados en cualquier tipo de escena, o práctica, en perspectiva y decidir si vale la pena la ejecución, así como la manera de reducir o eliminar riesgos innecesarios. Ser negligente o estúpido/a no es ser travieso/a, es simplemente ser negligente o estúpido.

No utilizar el BDSM para una terapia encubierta

No atrapes a un/a practicante de BDSM, por no hablar de uno/a de D/s, adjudicándote el rol de terapeuta. Una sesión de BDSM puede reflotar profundos problemas/traumas y tener un efecto terapéutico, pero a menos que se haya discutido esa posibilidad con la pareja de juegos procura mantener tu mierda fuera de la mazmorra. Lo mismo ocurre, doblemente, para una relación de D/s. Si bien todos debemos buscar la curación con independencia de qué necesitemos, ya sea a través del BDSM o no, nadie quiere sentir, después de todo, que estás usándole/a para exteriorizar tus problemas. Si tienes alguna zona emocional o psicológicamente muy sensible asegúrate de que tu compañero/a de juegos sabe qué hacer de antemano con ella, y que puede existir la confianza de que podrán ser evitados males mayores.

Todo el mundo debería sentirse bien cuando el juego ha terminado

Y esto no abarca únicamente a los 'cinco minutos de después'. Todo el mundo debería sentirse bien al día siguiente, la semana siguiente, el mes siguiente, y más. Cuanto más intensa fue la sesión más tiempo se debe monitorizar el efecto sensitivo que ha provocado. De manera ideal este debería ser el objetivo cuando una relación entre dos personas se rompe (esto es mucho más difícil de llevar a cabo, pero aún más importante).

Las personas traviesas siguen siendo personas

Incluso siendo mascotas o ponys, Amos/as o Dioses, esclavos/as o juguetes, nadie es invulnerable, insensible o indigno de la presunción del respeto.

'De manera correcta' es mejor que 'Ahora mismo'

La paciencia es esencial. Aprende a esperar el momento, la compañía adecuada, el momento de presentarse a sí mismo. No tengas miedo de decir: "Gracias, no", o "No ahora". Aprende a escuchar a tus tripas correctamente (no la parte que grita "dame de comer", pero sí esa parte que susurra: "No, algo anda mal aquí" o "Sí, esto es. !Adelante!")

Trata a los demás mejor que a ti mismo/a

No les niegues lo que frecuentemente te niegas a ti mismo/a. Trata a los demás de la manera en la que te tratarías si tuvieras tiempo para ello... o si no te sintieras tan culpable... o si no tuvieras tantas presiones... o si no tuvieras mayores prioridades... o si no fueras un masoquista oculto...

Termina lo que empieces

No tomes el control de una mente sumisa hasta que no sepas cómo devolverla cuando hayas terminado. No rompas a una persona sumisa o a un/a esclavo/a si no estás preparado/a para recomponerlo/a después. No inicies una formación/entrenamiento si no tienes la intención de completarlo pase lo que pase (excepto en casos de circunstancias escepcionales). No abandones un lugar atravesando la escena de otras personas (si debes irte debido a una provocación que no puede ser ignorada busca un lugar apartado y cálmate, entonces vuelve y termina). Si has aceptado un contrato de relación D/s o BDSM cumple con tu parte pactada, porque a pesar de que legalmente puedas evadirte de tu palabra dada vas a perder tu Honor y dignidad si lo haces. Advertencia: No aceptes un contrato de este tipo a menos que existan disposiciones para liberarte de tu compromiso de Honor si alguna de las partes encuentra la relación intolerable. Por honorable se entiende la debida responsabilidad aceptada, pero no hay vergüenza, no hay culpa, y no hay teatro. Ambas partes deberían poder separarse con una reputación limpia y sin animosidad hacia el otro.

No interfieras en la vida laboral o familiar de otras personas

A menos que alguien te invite expresamente a las partes de su vida que afectan a la familia o medio de sustento es preferible que los asumas como terreno intocable. Por lo tanto nada debería ocurrir durante una sesión que pueda poner en riesgo estas áreas, al menos sin contar con un consentimiento previo por adelantado y antes de que nada empiece. Por ejemplo: afeitar una cabeza o unas cejas, piercings, tatuajes, amedrentar a alguien con hacer circular información privada en su entorno laboral o familiar... Lo mismo hay que decir para las personas sumisas que tratan de inmiscuirse en los espacios privados de su Compañero de juegos, como por ejemplo usando un número de teléfono que sólo era para casos escepcionales, interactuando con sus colegas del trabajo o de su familia sin haber sido presentados, etc

No des nada por sentado

Depender de alguien, contar con alguien, apoyarse en alguien tanto como necesitemos y consideremos adecuado, pero nunca, nunca perder la conciencia de que su presencia en tu vida es un don y una gracia. No es un derecho, y ni siquiera es un quid pro quo. Esto es así ya seas sumiso/a, Dominante, Amo/a o switch. Tener un/a compañero/a de juegos, o más, para una escena o para una convivencia en común es un regalo de incalculable valor. No lo devalues dando cosas por sentado.

Respetar la diversidad

No todo el mundo se excita o pierde la líbido por las mismas cosas, o en el mismo grado, y eso está bien. No todo el mundo hace las cosas de la misma manera, y eso también está bien. Hay más de una forma para oscilar un flogger, para procesar el dolor, para realizar una momificación, para entrenar a un esclavo/a, para servir a una Mistress, para amedrentar a un drogadicto de la adrenalina a través de su piel, o para poner una gran sonrisa en la cara de un/a Dominante después de algo bien logrado. Alégrate de poder disfrutar tu manera de hacer las cosas, y no utilices tus logros y conocimientos para menospreciar a alguien que usa un camino distinto para alcanzar los mismos objetivos.

Juego de Roles

Es el tipo de práctica en la que se asumen diferentes roles sociales o de género durante una sesión BDSM. Comúnmente el juego de roles representa a través de fetiches la condición dominante y sumisa, incorporando elementos al vestuario que refuerzan la intencionalidad de control y entrega. Uno de los juegos de rol más comúnmente utilizado es el de feminización, situación en la cual la mujer dominante (Dominatriz) obliga al Dominado a vestir atuendos y maquillaje femenino.

El concepto de juego es muy usual en una parte importante de la comunidad BDSM. Se trata de personas que consideran las prácticas relacionadas con su afición como algo de contenido, forma y fondo eminentemente lúdico-sexual, escénico. En el vocabulario de estos activistas, se habla de juego, de jugar y de juegos de rol, refiriéndose generalmente a quienes toman y representan un papel dentro de una escenografía formada por un par complementario: maestro-alumna, cuidador-mascota, enfermera-paciente, amo-esclava, etc. Existen algunos que reciben una denominación especifica, como los juegos de edad o Age play (los de Adulto/a o Cuidador/a y bebé, y otros). Un elemento esencial de este tipo de relación es el EPE (Erotic Power Exchange o Intercambio Erótico de Poder). Este tipo de fantasías escenifican en la práctica una situación no-igualitaria como elemento de juego sexual, pero se enmarcan en relaciones que, paradójicamente, suelen ser más igualitarias (fuera del juego) que muchas otras del resto de la sociedad.

Durante la sesión (o más bien, en este caso, durante el juego) los practicantes actúan siguiendo los modelos de comportamiento supuestos en el personaje que interpretan: si se trata de un rol cuidador-mascota, aquel utilizará el lenguaje propio de quien habla cariñosamente (o con enfado) con su mascota, mientras que quien se atribuye este último papel, imitará en parte los movimientos, comportamientos e incluso sonidos de dicha mascota. Al finalizar la sesión, la pareja recobra su relación habitual.

Muy diferente es la visión de otra parte de la comunidad BDSM respecto a los mismos elementos. En este caso, los participantes perciben igualmente que la relación tiene amplios componentes de fantasía, pero rechazan considerarlo exclusivamente como un juego escénico, sino que lo dotan de elementos profundos y de un complejo simbolismo, que trasciende el espacio-tiempo de una sesión, impregnando también otras facetas de la vida de la pareja.
El BDSM incluye en su sigla las prácticas de bondage (ataduras), dominación, sumisión, sadismo y masoquismo. Es importante saber que en la relación Amo/esclava o Dominante/sumisa, todas las prácticas a realizar deben ser consensuadas. No se trata de violencia, sino de explorar umbrales de placer y dolor y/o dominación y sumisión. Las prácticas que implican dolor no son una condición excluyente, se puede servir a un Amo sometiéndose simplemente a Su Voluntad, obedeciéndole en todo lo que Este proponga: ser humillado verbalmente, lustrar botas, lamer cuero, pies, axilas, genitales, sexo oral y anal, ser inmovilizada, usada, masturbada hasta más no poder, son algunas de las prácticas en las que el dolor no tiene lugar, pero donde sí es importante la obediencia y la sumisión.

Un esclavo o esclava que quiere iniciarse será primero interrogado acerca de sus fantasías y sus límites, y tras consensuar las prácticas en las que se desee incursionar, será puesto a prueba por su Amo para comenzar una relación. Puede tratarse de encuentros puntuales y también existe la posibilidad de relaciones 24/7, en las que el esclavo o la esclava debe todos los días y a toda hora respetar la voluntad de su Amo o Ama. Si alguien quiere iniciarse como Amo o Dominante, si bien existe la posibilidad de ser autodidacta, lo mejor será que se acerque a una persona más experimentada que lo guíe.

Existen ciertos códigos que es importante aprender y respetar. Por ejemplo, un esclavo debe dirigirse a su Amo como su Señor. “Buenas tardes, Señor”, “Gracias, mi Amo” o “Perdón, mi Señor, esto no volverá a ocurrir”, son frases que un buen esclavo o esclava se verá obligado a pronunciar varias veces. Cuando se trate de un mensaje por escrito, deben usarse para referirse al Amo, así como a sus objetos de adoración, las mayúsculas correspondientes. Por ejemplo: “Por favor, Señor Mío, no veo la hora de estar a Sus Pies y lamer Sus Botas”. la esclava, por su parte, será nombrada por escrito siempre en minúsculas. No todos los Amos y esclavas usan nicknames, pero suelen ser usados como presentación en sociedad ante otras personas de la comunidad BDSM y además aportan un sentido lúdico a la hora de sesionar.

La palabra sesión es otra de las palabras más frecuentes en este ámbito. Dos o más personas sesionan cuando están reunidas con el fin de realizar cualquiera de las diferentes prácticas que se incluyen en el BDSM, independientemente de que luego haya contacto sexual o no. Por lo general, durante una sesión BDSM entran en juego los fetiches de cada persona. Entre los más frecuentes están las botas y la ropa de cuero o látex, uniformes militares, trajes, ropa interior, pero también una cantidad innumerable de atuendos y objetos que dependen de la imaginación y de la fantasía y de los roles que pretenda jugar cada persona.

Depende del Amo, y del tipo de relación que éste haya consensuado con su esclava, que la observación de los códigos sea más o menos estricta.

ntroducción a las técnicas y su significado
Autor: Jay Wiseman
Traductor: Bartomeu Domènech
Prólogo a cargo de: Olga Viñuales y Fernando Sáez

Si se echa un vistazo retrospectivo a la consideración de que han gozado el placer sensible y el erotismo en la cultura occidental desde los tiempos de la Grecia clásica, se puede afirmar que, en líneas generales y salvo excepciones, han sido vistos siempre como ámbitos problemáticos de la vida humana. A lo largo de los siglos se ha constituido en una fuente de tensiones continua entre el énfasis normativo institucional, por un lado, y la inagotable fuerza telúrica del deseo en su exigencia de ser satisfecho, por otro. El placer sensual, constreñido por la restrictiva moral judeocristiana a los estrechos canales de la reproducción, ha sido evaluado como una seria amenaza para el orden natural o divino del cosmos. Esta lectura de la sexualidad ha sido realizada de forma reiterada, de modo explícito o implícito, por los estamentos e instituciones que se han arrogado la función del mantenimiento de la decencia, la rectitud y el adecuado proceder de las actividades humanas. El resultado ha sido la producción de un corpus de conocimientos teóricos consagrado a demonizar cualquier actividad erótica que no estuviese orientada al coito heterosexual en el marco del matrimonio y con una finalidad estrictamente reproductiva.
La pérdida de peso de la religión como referente ideológico sancionador de la conducta y la vida sexual, especialmente acusada en Occidente desde la Ilustración, no variaría mucho las cosas. La ciencia, y en concreto la medicina y la psicología, cogió el relevo como instancia privilegiada encargada de definir qué actividades amatorias, y en virtud de qué motivos, pueden considerarse sanas y permisibles. Eso lleva, por defecto, a la especificación de qué prácticas e inclinaciones deben calificarse como patológicas, y ser confinadas, en consecuencia, al diván y al oscuro armario donde mora toda perversión sexual. En este ámbito, el papel de la psiquiatría ha sido primordial, ya que ha generado un conjunto de conocimientos y paradigmas acerca de la sexualidad en la medida en que ha intentado explicar y tratar de forma sistemática prácticas y tendencias sexuales, atribuyéndoles una significación precisa en un marco de referencia conceptual propio. No obstante, es necesario cuestionar el estatus epistemológico de este modo de conocer, es decir, su adecuación a los paradigmas científicos admitidos. Es reconocido que toda ciencia emerge y se halla inmersa en un marco social e ideológico definido y que, por tanto, la influencia del contexto sociocultural lastra de alguna manera los axiomas y resultados de la indagación científica. Valores y prejuicios, consciente o inconscientemente sostenidos, condicionan presupuestos y desarrollos teóricos y empíricos. Ahora bien, ningún tipo de saber puede reclamar el estatus de conocimiento científico si no se somete a la prueba de la adecuación a la realidad sobre la cual se erige. En este sentido, la ciencia médica ha adoptado tradicionalmente un enfoque que privilegia los juicios de valor sobre la realidad que pretende conocer. Al dictaminar acerca de la condición patológica o desviada de tal o cual conducta sexual, sanciona positivamente un modelo hegemónico que es considerado, no como aquel que prevalece en términos de frecuencia o apoyo institucional, sino como el modelo de sexualidad natural, sano, o maduro. Las distintas disciplinas médicas que se han dedicado a explorar la sexualidad humana suelen adolecer, de acuerdo con estas premisas teóricas e interpretativas, de una perspectiva proyectiva, cerrada en sí misma. Su discurso tiende a reflejar convicciones y premisas que no son sometidas a revisión, mediante una lectura sesgada y acrítica de la realidad que analiza. Se trata de un posicionamiento que no realiza el menor esfuerzo por adentrarse en el universo de significados que es propio del objeto de estudio. El resultado es que se niega la posibilidad misma de reconocer, tras determinadas conductas o preferencias, un modo creativo de concebir la sexualidad, capaz de generar por sí mismo una serie de valores, símbolos, imágenes y marcos interpretativos propios.
Un ejemplo paradigmático de esta actitud es el del eminente sexólogo Richard Von Krafft-Ebing. En su Psicopathia sexualis (1886) elabora un amplio catálogo de perversiones sexuales —que incluye desde la homosexualidad al bestialismo— haciendo referencia explícita al sadismo y el masoquismo. Ambas categorías se emplean para referirse, respectivamente, a las perversiones asociadas a la obtención de placer erótico a través de infringir o experimentar dolor y humillaciones diversas. El psicoanálisis vinculará ambas parafilias en un par relacionado con la fase anal del desarrollo de la libido, una fase que todo adulto debe superar para alcanzar su completo desarrollo. Estos casos convergen en su afán de prestigio y en su empeño cientificista por la recopilación de multitud de casos que demuestren el carácter psicopatológico o inmaduro de las fantasías y prácticas sadomasoquistas. Carecen de un conocimiento preciso y profundo de ese mundo, del que, sin embargo, ofrecen, una imagen estereotipada y alejada de la realidad, y al cual no dudan en someter a una evaluación y una sanción reprobatorias. De hecho, hasta el año 1996 la Asociación Americana de Psiquiatría no suprimiría el sadomasoquismo de la lista de enfermedades mentales.
Cualquier aproximación mínimamente rigurosa al universo BDSM —acrónimo de origen anglosajón que se empezó a utilizar en la década de 1990, y que incluye el bondage, la dominación, la disciplina, la sumisión y el sadomasoquismo— no puede obviar que éste no es sólo un conjunto de prácticas y actitudes más o menos ritualizadas erigidas en torno de la consecución del goce a través del dolor, la humillación, la inmovilización, o cualquiera de las prácticas que en este volumen se describen con tanto acierto y detalle. Al contrario, el BDSM incorpora también —y sobre todo— un corpus de conocimientos que incluye normas, formas de vida y de relación entre personas, valores, símbolos y significados en continua transformación, y que, al igual que todo fenómeno sociocultural, trascienden lo meramente individual y sirven de contexto significativo a las acciones sociales de los individuos. Este complejo de conocimientos constituye, más que una serie de prácticas y fantasías aberrantes o supuestas taras en el comportamiento individual susceptibles de ser tratadas por un terapeuta, una auténtica subcultura con instituciones y formas de organización propias. Se trata de una realidad social rica, compleja y elaborada, imbricada en un contexto sociocultural más amplio con el que está conectado en relación dialéctica. El BDSM es, por tanto, un fenómeno cultural en constante ebullición y con características propias y diferenciadas que le otorgan un valor intrínseco excepcional para cualquier investigador social.
Precisamente, éste ha sido el valor que le han reconocido las ciencias sociales, abiertas a reconocer en este conjunto de prácticas y saberes una verdadera ars erotica, una variante dentro del amplio abanico de la sexualidad humana. Este ars implica no sólo un perfecto conocimiento de determinadas habilidades técnicas, sino también una notable empatía con el placer ajeno en todos sus matices —es decir, una forma peculiar de relación social—. Por otro lado, en el ambiente BDSM prevalece, sobre todo, la conciencia de estar viviendo una sexualidad con características peculiares sobre la que es posible construir redes sociales y un discurso positivo: una identidad específica y distintiva que se aparta en muchas de sus facetas de otras maneras de experimentar el erotismo —un constructo identitario, dicho sea de paso, por lo que sabemos, exclusivo de Occidente—. De esta manera, la sociología y la antropología, siempre pendientes de captar el sentido de la acción social weberiana y preocupadas por analizar las dinámicas grupales y las transformaciones socioculturales, son las disciplinas que disponen de los instrumentos metodológicos y las técnicas de investigación más adecuados para el análisis de lo que en realidad ocurre. Sólo a través de su prisma es viable una aproximación cabal a las múltiples conexiones presentes entre los diferentes elementos que trenzan el universo BDSM. Un mismo gesto cambia de significado de acuerdo con el contexto en el que se inserta. El azote de un ama a su sumiso tiene mínima o nula relación con el golpe airado de una maltratadora a su pareja. Derramar cera caliente sobre una persona no es un acto regido por el azar: hay tipos de ceras, modos de verterlas, y tipos de pieles. Se trata de ejemplos de un saber práctico que, por muy complejo y extraño que pueda parecer a un observador externo, está indisolublemente conectado con un conocimiento y una idea del cuerpo, con una concepción particular del placer, de la fantasía y el juego, y con una organización más o menos pautada de las relaciones entre amo/a y sumiso/a. Es decir, las prácticas BDSM, en toda su riqueza de formas y matices, están en relación con las categorías que el sujeto protagonista de la acción pone en juego en el escenario de la acción propiamente dicha —perspectiva emic—, desligada de las cuales esas acciones no tienen ninguna razón de ser ni comprensión posible. Así, las diferencias entre el uso de la cera como elemento erótico o como método depilatorio, entre la sutil inmovilización del bondage y la privación de libertad dictada por la institución judicial, no residen en el acto en sí, sino en la intención, en su significado. Y sólo reconociendo esta dimensión significativa de toda acción, de todo utensilio, de todo fetiche, podemos aportar una perspectiva enriquecedora al conocimiento de la sexualidad y del comportamiento humano en general.
En 1969 el antropólogo Paul Gebhard publicó Fetichismo y sadomasoquismo, donde por primera vez se mostraba y analizaba la naturaleza simbólica de este tipo de conducta. Este trabajo tendría repercusión en trabajos posteriores como S and M’ Studies in Sadomasochism de Thomas Weinberg (1995). Otro tipo de estudios se centran más en analizar las relaciones y los contrastes del mundo BDSM con la cultura general, en la manera en que se insiere en ella como sexualidad disidente y en los principios en que ésta rompe con determinados roles de género, relaciones de poder y otros conceptos tenidos por universales e inamovibles por la cultura dominante.
La obra de Jay Wiseman, un clásico desde su primera publicación en 1992, aparece como un referente esencial de cara a alcanzar ese entendimiento cabal y global del universo BDSM, tan preñado a menudo de estereotipos e imágenes distorsionadas. Ofrece una vía para comprenderlo tanto en su dimensión simbólica y evaluadora, como en su dimensión técnica y práctica. Desde esta perspectiva, el libro concuerda con la tradición etnográfica al enfatizar la importancia de la cultura material. Se vincula así con el énfasis que los trabajos de E. B. Tylor, W. Krickeberg, Malinowski, Evans-Pritchard, H. Shapiro y tantos otros investigadores han puesto en recoger y describir las producciones materiales y las técnicas y artesanías en las diferentes culturas, y en la relación que unas y otras mantienen con los universos significantes que las fundamentan. Asimismo, la afinidad alcanza a la importancia que la antropología tradicional ha concedido al informante como vehículo para obtener información. Este libro es además una obra de lectura fácil y amena, bien estructurada y que ofrece una visión comprehensiva y rigurosa —aunque no exhaustiva— desde dentro del universo BDSM; un trabajo excepcional que libera a futuros investigadores interesados en este campo de la sexualidad —entre los que nos encontramos— de un arduo y concienzudo trabajo descriptivo y de sistematización de conocimientos.
La editorial Bellaterra nos ofrece este libro a los lectores de habla hispana, en consonancia con su compromiso para una comprensión mayor de la sociedad contemporánea en la que vivimos. Se trata de una obra valiente, útil por su aproximación privilegiada a una realidad social habitualmente ignorada y distorsionada por motivos que van desde el temor y el desconocimiento hasta la mala fe de ciertos sectores sociales que se erigen en adalides de ciertos valores inamovibles y en gestores interesados del acceso a la información.
Conocer el BDSM es penetrar en un ámbito que no deja indiferente a quien se atreve a emprender semejante aventura. Es adentrarse en un ámbito que cuestiona muchas de las categorías fundamentales que tradicionalmente sirven de legitimación de gran parte de nuestras instituciones más rígidas y blindadas a la posibilidad de revisión y adecuación a la realidad social; es inquirir la validez de nuestros conceptos de placer, juego, rol, estatus, igualdad, respeto, consenso, fantasía, y otros muchos cuyas bases creemos sólidas y bien fundadas, y que, sin embargo, la simple lectura de este libro sirve, si no para derribar, sí para poner en entredicho. En definitiva, lo que este libro puede aportar al lector lego es una concepción de la sexualidad en la que parece lícito buscar el placer de la mejor manera que sepamos o creamos que podemos obtenerlo, siempre en los límites del respeto hacia el deseo y la voluntad de los otros, claro está; una concepción de la que es incluso legítimo discrepar, así como de las vías por las que otros transitan en busca de ese inefable placer que es el goce erótico. Es pertinente rechazar el BDSM por motivos estéticos, por temor o porque se disiente de los presupuestos y valores que lo configuran y que tal vez son contrapuestos a los que nuestra educación nos ha inculcado, y al sentir general. Lo que es del todo inaceptable —al menos desde la coherencia y la responsabilidad— es rechazarlo desde su desconocimiento. Ahora se trata de que, tal como nos recuerda el viejo Tylor desde su gabinete, esas habilidades hablen por sí mismas, dándonos pistas acerca de la extraña, rica y compleja naturaleza humana.