¿Por qué resulta erótico
inmovilizar o restringir el movimiento? Para la persona atada, el efecto
es en parte físico: la presión de las cuerdas sobre puntos sensibles y
zonas erógenas, el roce que puede ser suave o áspero según el tipo de
cuerda… En una suspensión entra en juego la ingrávida sensación de
volar y perder los referentes; en una atadura sobre tatami o una cama,
el sentirse manejada, empujada, acariciada por las cuerdas. Los efectos
psicológicos son potentísimos y a veces contradictorios: el chorro de
adrenalina al sentirse indefenso y a la merced del atador, frente a la
relajación y confianza de saberse en buenas manos y poder librarse de
toda responsabilidad y vergüenza (“no puedo resistirme al placer que se
me proporciona”). Como sostiene el propio Araki, atar fuertemente es
abrazar… Las cuerdas se convierten en una extensión de los dedos del
atador.
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miércoles, 26 de diciembre de 2018
El establecimiento de una comunicación fluida entre atador y atado
convierte una sesión de shibari (sea performance con público, sea juego
privado) en un cruce entre baile intenso y pelea de artes marciales…
Entra también en juego el aspecto estético: la disposición de las
cuerdas realzando y subrayando las formas de la persona atada, la
contorsión erótica de los cuerpos, las posturas tanto expuestas como
recogidas, tensas o relajadas. La expresión de la cara de la persona
atada suele ser clave en las fotografías de shibari: en una cultura como
la nipona, famosa por su impenetrabilidad facial, dejar traslucir una
emoción profunda crea un instante potente y significativo.
¿Y qué hace el atador cuando tiene a la “víctima” a su merced? ¿La
azota? ¿La acaricia? ¿La fotografía? ¿Folla con ella? ¿Deja que vuele?
¿Le venda los ojos para que se aísle del mundo exterior y se cueza en su
propia salsa? Pues todo, parte o nada de lo anterior, dependiendo de la
relación existente entre ambos (tan ligera como atador/modelo
fotográfico o tan profunda como pareja habitual). Cada tipo de
interacción tendrá su propia energía artística y vital.
lunes, 22 de enero de 2018
Nalgadas terapeuticas...Psicólogos curan adicciones y depresión con nalgadas
Según expertos este tratamiento
tiene un simple objetivo: devolver la felicidad a las personas que la han
perdido.
¿Dejarías que te golpearan
con en las nalgas como parte de un
tratamiento psicológico? Aunque parezca un método propio de tiempos medievales,
lo cierto es que en Siberia se practica el castigo corporal en terapias para
curar adicciones de todo tipo y también estados depresivos. Quienes lo realizan
aseguran que ha servido para tratar con éxito a miles de pacientes.
"No es un actividad
sadomasoquista", aclaró a “The Siberian Times” la psiquiatra Marina
Chukhrova, y agregó que golpear a personas en los glúteos tiene "un claro
y definitivo propósito médico".
Según la especialista, este método
es muy indicado para pacientes que no responden a otros tratamientos y explicó
que la forma en que actúa es muy sencilla: devuelve la felicidad a las personas
que la han perdido. La hipótesis detrás de la terapia sostiene que los adictos
sufren de falta de endorfinas, también conocidas como "hormonas de la
felicidad", y que el dolor que provoca el castigo corporal estimula al
cerebro a liberarlas, haciendo que los pacientes se sientan más felices.
"Los golpes contrarrestan la
falta de entusiasmo por la vida que a menudo está detrás de las adicciones, las
tendencias suicidas y los desórdenes psicosomáticos", afirma el psicólogo
German Pilipenko, quien trabaja con el método junto a Chukhrova.
Pero este insólito sistema no fue
creado ni por Pilipenko ni por Chukhrova, sino por Sergei Speransky, director
de Estudios Biológicos del Instituto de Medicina de Novosibirsk, quien ha
admitido que lo probó para tratar su propia depresión. "Funcionó para mí.
No soy sádico, al menos en el sentido clásico, pero sí defiendo los
golpes", ha dicho el médico.
Antes de cada sesión de golpes,
los pacientes reciben primero asesoría psicológica y al terminar son sometidos
a un electrocardiograma para verificar que el tratamiento no les esté causando
algún inesperado problema cardíaco. Los adictos a las drogas deben soportar 60
golpes, mientras que para las terapias contra otras adicciones (alcohol, sexo,
etc.) el número de golpes se reduce a la mitad.
Pacientes que se han sometido al
método han asegurado que a pesar de que con cada golpe se siente mucho dolor y
es muy incómodo, una vez que se han recibido todos se dan cuenta de que
realmente les ha servido.
Por su parte, quienes lo realizan
aseguran que golpear a los pacientes no tiene como objetivo humillarlos, pero
sí terminan bastante adoloridos.
Marina Chukhrova explicó a The
Siberian Times que la única zona del cuerpo que se golpea en el tratamiento son
los glúteos, y que para ello utilizan una rama de sauce, porque es flexible, no
se rompe y no provoca heridas.
"La experiencia nos muestra
que (los glúteos) es una buena zona reflexógena, que puede ser usada para
transformar las señales de dolor en una actividad positiva para el organismo
humano", sostuvo la psiquiatra.
Cada sesión de golpes cuesta más
de 214 soles, y se realizan dos veces por semana durante tres meses. Chukhrova
afirma que aunque no hay reglas establecidas, los tratamientos de hombres los
llevan a cabo mujeres y viceversa.
"Si algún paciente siente
placer sexual por los golpes, nos detenemos de inmediato", enfatizó.
En relación al escepticismo que
genera el método entre sus colegas, German Pilipenko afirmó que ningún otro
sistema que aumente la liberación de endorfinas, como el ejercicio, la
acupuntura, los masajes e incluso el sexo, es más efectivo que los golpes y
recordó que éstos se utilizan desde la época medieval.
"Una gran cantidad de
enfermedades psicosomáticas se pueden tratar con esté rápido y dinámico método.
Recibimos a muchos pacientes aburridos con sí mismos y con el mundo, débiles,
apáticos, tristes y cansados. Los ayudamos a cambiar la forma en que reaccionan
al estrés y a superar cualquier situación preocupante que se les presente en el
futuro", defendió el psicólogo.
http://spankrol.blogspot.com.co/2015/04/nalgadas-terapeuticas.html
domingo, 21 de enero de 2018
Acondicionamiento mental: explorar el orgasmo mental y la sumisión
Esta es una publicación de Mistress Steel . Era
parte de los Rollos de la Cámara de su Acero, que ahora está difunto.
Compartido con permiso.
Los humanos nacen con hardware y software. Ese hardware
se puede considerar como el cuerpo físico y los desencadenantes físicos
"directos" y las respuestas que se incorporan en él. Estas pueden ser
las respuestas "automáticas", como la contracción rítmica de los
músculos utilizados para respirar y bombear sangre a través del corazón, el
parpadeo de los ojos para mantenerlos húmedos y una miríada de otras tareas de
mantenimiento que el cuerpo realiza continuamente. El hardware también se rige
por las limitaciones de su creación, o tiene dimensiones finitas debido a la
naturaleza de los materiales utilizados para hacerlo.
El software puede considerarse la plataforma de
programación mental dentro del cerebro mismo. Parece que nacemos con una base
informativa. Esta base se amplía con 'todos' los datos de entrada que
recibimos, esto incluye información que podemos recopilar antes del nacimiento
real mientras todavía se está llevando dentro del útero. La existencia de esta
base como una estructura real se hace evidente por la capacidad
"innata" del individuo para evaluar información y responder o tomar
decisiones basadas en esa evaluación. Un ejemplo de esto es cuando un recién
nacido aprende que al hacer un sonido reciben atención. La mayoría de los bebés
evalúan esta respuesta como "positiva" e incorporan esa información
en su software como una herramienta útil. La determinación de 'positivo o
negativo' parece ser parte del programa de software base y no 'impuesto' o
aprendido por el medio ambiente o la socialización después del nacimiento.
En muchos sentidos, BDSM explora el hardware y el
software de 'forma' de trabajar e interactuar juntos. Explorar el preexistente
subyacente construido en códigos de respuesta o bases informativas es el
corazón de las relaciones entre un Dominante y un sumiso . Parte de la
información dentro de esta base parece ser una acumulación de codificación de
supervivencia de especies, cosas que como especie hemos aprendido e integrado
en nuestro esfuerzo por continuar existiendo. Parece que 'pasamos' esta
información en nuestro código genético o de alguna manera lo alienta a existir
intacto como parte del 'equipo' necesario incorporado a una nueva vida. La
fuerza y la intensidad de esta información codificada parecen variar de una
línea de sangre a otra y dentro de esa línea de sangre cuando ciertos miembros
de una familia parecen obtener una "mezcla más fuerte" que otros.
Este software contribuye a las estructuras de
respuesta automática del individuo. Reacciones en las que la persona no piensa
conscientemente. Un dominante a menudo aprovecha la superficie inferior de la
mente de una sumisa, esa área donde se llevan a cabo estas respuestas
idénticas. Esta es un área donde un sumiso reaccionará en situaciones donde
perciben un elemento de 'amenaza'. El elemento de "amenaza" o
"riesgo" a menudo los desencadena más allá de su cadena de respuesta
voluntaria dirigida al pensamiento en el área de las respuestas innatas. De
muchas maneras, el 'deseo' o 'necesidad' de responder de una manera sumisa se
encuentra en estas respuestas. El "software" innato del sumiso les
dice que esta forma de respuesta y conducta es correcta o más susceptible de
conducir al éxito o incluso más básicamente a la supervivencia. Cuanto más a
menudo se "active" una sumisa en esta área, más fuerte será su
conexión con estas respuestas. No están desarrollando respuestas nuevas, sino
que usan respuestas antiguas que ya poseen.
Un dominante no enseña a un sumiso a ser sumiso. Un
dominante puede alentar o condicionar respuestas preexistentes, ayudando a un
sumiso a abrazar estas respuestas dentro de sí mismo. En general, se
condicionan las respuestas por refuerzo positivo (cumplidos o aprobación) y la
disciplina por refuerzo negativo (eliminación de la aprobación). Un sumiso sabe
'cómo' hacer todo. Llegar a esa información más allá de todos los bloqueos
sociales y ambientales actuales a menudo es difícil y laborioso. Un Dominante
tiene la habilidad a través de la 'expresión de presencia' para activar un
sumiso más allá o a través de esa barrera. En cada penetración, el sumiso será
capaz de conectarse más fuertemente con su yo subyacente. Un ejemplo de este
tipo de entrenamiento de acondicionamiento es cuando a una "nueva
sumisa" se le dice que simplemente "presente" e instintivamente
alteran su cuerpo a una actitud abierta de algún tipo. Una "lectura"
dominante de esta información da pistas sobre qué tipo de información es
posible dentro de esa sumisión. Una extensión del simple "presente"
puede ser un movimiento enormemente erótico único de presentación seductora
diseñada por ese sumiso después de muchas sesiones y experiencias de aliento
positivo. El Dominante simplemente alienta a la sumisa a ir más allá en sus
respuestas. Si ese sumiso extiende naturalmente sus brazos sobre su cabeza
cuando está acostado, el Dominante expresa su aprobación de esta reacción y
posiblemente sugiere un "avance" del movimiento, como en el cruce de
las muñecas sumisas. Este es un proceso sutil y lento. Los intentos de forzar a
un sumiso a respuestas no inherentes dentro de ellos producirán una falta de
comodidad y una exhibición que es inferior. Siga o dirija las pistas así
presentadas. Un dominante a menudo tiene una comprensión "instintiva"
o "innata" de lo que está viendo (¡parte de su base de información de
software)!
Ahh, volviendo al ic top a mano ... El orgasmo
mental. Muchos sumisos tienen la capacidad incorporada para el orgasmo a través
del comando mental. Para acceder a esta reacción, el Dominante necesita
observar y seguir los signos de intensa excitación erótica dentro de las
respuestas naturales de los sumisos. Cuando el sumiso está en un estado
altamente excitado, el Dominante necesita alentar a la sumisa a identificar
dónde están en su mente. Este comando le dice al sumiso que 'marque' el área.
Hasta cierto punto, cuando el dominante más tarde dice que sumiso
"encuentra" ese lugar, la mente de las sumisas busca (al igual que
una computadora) obedecer el comando.
Ubicar el área de control físico orgásmico es el
primer paso. El desarrollo de la respuesta condicionada adicional del disparo
al comando se realiza a través del acceso repetido del área para fortalecer las
conexiones. Es importante entender que cuando un orgasmo sumiso ordena que no
se trata simplemente de una liberación física de material orgásmico, todo su
cuerpo responderá, las terminaciones nerviosas reaccionarán a lo largo de toda
la superficie de la piel e internamente también. La experiencia puede ser tan
intensa y "primaria" que al principio puede ser atemorizante para el
sumiso. De alguna manera, es dejar ir todo el potencial. Los orgasmos mentales
y el cuerpo. También es importante recordar que una sumisa que es mentalmente
iniciada en el orgasmo puede continuar orgasmándose durante horas, mientras su
cuerpo sube y baja a medida que el botón se empuja una y otra vez dentro de su
mente. Esto puede volverse doloroso e incluso peligroso, por lo que es
importante que el Dominante recuerde decirle al sumiso que se detenga.
Muchos sumisos se pueden unir a la presencia del
comando de su Dominante tan fuertemente que alcanzar la capacidad de alcanzar
el orgasmo se convierte simplemente en parte del tejido diario de sus vidas. De
alguna manera, presentan a su "acceso" dominante a este placer más
íntimo acoplando el gatillo al comando. Este comando puede utilizarse cuando
dominantes y sumisos no están físicamente juntos y pueden estar administrando
parte de su relación a distancia (a través del teléfono) y permitir que ambos
disfruten de una conexión poderosa directa / indirecta que la separación no
inhibe. También puede servir para reforzar el vínculo dentro de la relación.
Escrito por FRR Mallory - también conocido como
Mistress Steel. Este artículo puede ser extraído de Extreme Space, The
Domination and Submission Handbook , Safe, Sane and Consensual , Dangerous
Choices u otros libros de FRR Mallory y compartido aquí con su permiso. Haga
clic en el título del libro para obtener información sobre cómo puede solicitar
una copia de estos libros y otros a través de FRR Mallory.
Fuente:http://dominantguide.com/3499/mental-conditioning-exploring-the-mental-orgasm-and-the-submissive/
sábado, 20 de enero de 2018
CUCKOLDING
Cada
vez hay más hombres que se excitan con las infidelidades de sus mujeres
Se
llama cuckolding, y nunca había sido tan popular
Por:
Elena Rue Morgue ,
"Cuando
llamé a mi marido aquella noche estaba temblando como un flan", reconocía
ella.
Pero
al otro lado del teléfono no se encontró ni gritos, ni celos, ni lloros.
"Él no solo estaba extasiado: quería detalles, fotos y que le contase todo
con pelos y señales cuando volviese a casa. Cuando llegó, le conté todo lo que
había pasado con ese hombre y le puso muchísimo. Tuvimos un sexo
increíble".
Seis
meses después de aquello, ella es feliz con su esposo y su nuevo novio.
"No
puedo creer que mi marido me deje tener tanto sexo como me apetezca con mi
novio" explica. "Soy una chica afortunada".
La
historia puede sonar atípica, pero puede que sea más común de lo que pensamos.
Se trata de un fetichismo llamado cuckolding (de "cornudo" en inglés)
y del que cada vez más parejas disfrutan: Las comunidades online dedicadas al
tema crecen como champiñones y las búsquedas del tema en Google se han
duplicado en los últimos 12 años. Hasta Reddit tiene un hilo sobre el tema.
Los
cuckolds se excitan con uno de los grandes tabúes de la sociedad, la
infidelidad femenina. Les gusta ver o imaginar a su mujer teniendo sexo con
otros hombres, conocer los detalles, saber que ellas disfrutan.
Los
psicólogos no se acaban de poner de acuerdo con los motivos detrás de este
fetiche, y las teorías van desde la bisexualidad masculina reprimida a hombres
que sienten orgullo de tener mujeres sexualmente liberadas.
El
doctor David J. Ley, autor de Esposas insaciables: Las mujeres errantes y los
hombres que las aman , considera que el subidón puede venir simplemente de
hacer algo que está tan mal visto por la sociedad.
"Es
esencial comprender que lo que podría ser humillante de imaginar a una esposa
teniendo relaciones sexuales con otro varón es, en su formulación idealizada,
puede transformarse en algo que no es humillante en absoluto, sino en algo
tremendamente erótico" dijo Ley a Psychology Today.
"Cuando
un hombre hetero convencional se atreve a visualizar a su mujer violando sus
votos maritales y, posiblemente, animándola a ello, está jugando un rol vital
en lo que podríamos llamar una 'doble transgresión' de las normas sociales.
Está visualizándose a sí mismo como cornudo, pero está en pleno control de la
infidelidad, por lo que sus 'fantasías prohibidas' pueden ser especialmente
gratificantes".
Fuente:
http://www.playgroundmag.net/noticias/vez-hombres-fantasean-mujeres-infieles_0_1870612934.html?utm_source=facebook.com&utm_medium=post&utm_campaign=vez-hombres-fantasean-mujeres-infieles
viernes, 19 de enero de 2018
Sadista: definición e interpretación
Esta es una publicación de invitado por Mistress
Steel . Era parte de los Rollos de la Cámara de su Acero, que ahora está
difunto. Compartido con permiso.
1814 - Comte Donatien Alphonse Francois de Sade,
soldado francés y pervertido. El término sádico se acuñó en términos generales
para referirse a la imposición intencional de dolor sobre un objeto de amor
como medio de obtener liberación sexual. La definición o interpretación de
sádico o sadismo parece estar en continuo movimiento, ya que la acción de la
imposición intencional de dolor se observa y / o representa o juzga desde el
punto de vista del observador. Es solo en los últimos 15 años que el sadismo o
la práctica del sadismo ha sido eliminado de los libros de texto médicos como
una práctica anormal, pervertida o anormal. En muchos sentidos, el término
sádico se ha convertido en equivalente con pervertido. Pervertirse es apartarse
de lo que es bueno o verdadero o moralmente correcto, hacer o participar de lo
que está mal, incorrecto, no normal o inusual. Esta interpretación de
"perversión" casi siempre está alineada con los comportamientos o
prácticas sexuales. Esto explica por qué las prácticas homosexuales fueron
etiquetadas como "sádicas" tan a menudo como se las etiquetó como
pervertidas. Hoy en día, el término sádico en el habla común puede y se usa a
menudo para identificar a una persona que disfruta de infligir dolor a los
demás (sin requerir que el aspecto sexual esté presente). Esta confusión de
términos, significados y definiciones a menudo causa una mala dirección cuando
las personas ingresan al estilo de vida y escuchan el término sádico por
primera vez. Hoy en día, este término no se usa tanto, especialmente con o por
aquellos que son nuevos en el estilo de vida, con la nueva distinción de que el
Dominante está más a favor o menos cargado políticamente.
La práctica de infligir dolor o sensación
intencionalmente a otro ser humano como medio para obtener energía sexual es
anterior al Comte de Sade y se puede rastrear en prácticas a menudo alineadas
con ritos de fertilidad, actos de adoración o manifestaciones religiosas, como
un medio o vehículo del logro de estados mentales ascendidos y muchos otros
rituales de prácticamente todas las culturas. La práctica, vista desde la
retórica religiosa, puede tomar términos exaltados y ser vista como una
expresión de profunda fe o creencia. Puedes ver demostraciones de flagelación
ritualizada, perforación, mutilación, tortura , junto con la oración, el ayuno
y la abstinencia sexual en casi todos los grupos religiosos organizados. Solo
cuando esta acción se toma fuera de una arena religiosa o incluso política
"sancionada", la práctica se considera contaminada o incluso
corrupta. La separación de la sexualidad de la religión, o los estrictos
controles de toda conducta sexual por los dictados de la práctica religiosa,
crearon y sostuvieron el concepto de "conducta sexual" como una
práctica pervertida aparte de cualquier variación inusual. Esto se puede seguir
en el concepto o idea de que el sexo es pecado, y que todas y cada una de las
prácticas del sexo son, por lo tanto, pecaminosas, inmorales, incorrectas e
incorrectas. La única práctica aceptable limitada del sexo en muchas culturas
religiosas es con fines de reproducción. Otro ejemplo de esta separación se
puede ver en las prácticas de muchas culturas que mutilan los genitales de las
niñas para que cualquier actividad sexual vaya unida a una intensa incomodidad,
dolor e incluso agonía. Esta acción de mutilación se hace estrictamente para
eliminar todo placer de cualquier acto de intimidad sexual por parte de las
mujeres.
El acoplamiento de sexo y estimulación con su
capacidad de transportar a sus practicantes a estados mentales ascendidos se
considera potencialmente tan poderoso que la combinación o práctica puede
eliminar las alineaciones y lealtades de los practicantes de todas las demás
estructuras y cuerpos gobernantes. Este hecho ha hecho que la práctica del
sadismo sea extremadamente peligrosa para las organizaciones religiosas y los
órganos de gobierno a lo largo de la historia. El resultado es el etiquetado de
las prácticas de estimulación como atroces, criminales, inmorales, pervertidas,
peligrosas, enfermas o enfermas.
Dentro de la creciente comunidad BDSM , un reflejo
de este "etiquetado" se puede encontrar en el creciente concepto de
que la "sexualidad" puede y debe ser eliminada de las prácticas del
sadismo y el masoquismo . Quienes defienden este cambio parecen imitar las
mismas ideas, dictados e incluso teologías "restrictivas" de las
organizaciones religiosas cuya retórica sigue criminalizando las prácticas del
sadismo actual.
Parece haber un intento de "purificar"
las prácticas de estimulación sexual al eliminar la "sexualidad" y
las conexiones íntimas entre sádico y masoquista. Esta eliminación u
objetivación del masoquista como un mero objeto para infligir dolor en las
fronteras del sadista practicante a lo largo del borde del sociópata, o alguien
que desea infligir daño, lesión e incluso la muerte sin consideración o
preocupación por la salud mental y física y el bienestar de aquellos con
quienes están.
La energía tan comúnmente discutida dentro de la
comunidad de BDSM es energía sexual o más específicamente energía creativa.
Esto no significa que todas las escenas de BDSM culminen en algún tipo de
liberación sexual específica (orgasmo) pero significa que la excitación y la
excitación que experimentan tanto la parte superior como la inferior cae dentro
de las mismas áreas del cerebro humano que albergan respuestas a la
reproducción y peligro y que están estrechamente alineados con la mayoría de
los sádicos y masoquistas como 'sexuales' en la forma en que los interpretan a
lo largo de todos los aspectos de su vida.
Escrito por FRR Mallory - también conocido como
Mistress Steel.
fuente:http://dominantguide.com/
miércoles, 17 de enero de 2018
Masoquismo
La observación histórica y antropológica del
masoquismo resulta aún más oscura. En el periodo premoderno, el masoquismo
quedó enmascarado por el hecho de que el comportamiento óptimo de todo súbdito
—a diferencia del ciudadano— es análogo al de un esclavo masoquista:
reconocimiento de la autoridad y de la sujeción a la misma, obediencia sin
paliativos, aceptación activa del orden impuesto y de los métodos de castigo
utilizados para mantenerlo, cooperación en los mecanismos represivos, etc. Tal
comportamiento fue reforzado especialmente en las mujeres durante todo el
periodo patriarcal.
Adicionalmente, en tiempos de gran crueldad y
brutalidad, no resultaba difícil provocar situaciones que se resolvieran
mediante la aplicación de control y dolor fácilmente predecibles en intensidad
y alcance por el contexto cultural.
Este enmascaramiento dificulta enormemente la
identificación de masoquistas conocidos en la historia y obliga a deducir su
existencia de sus acciones, lo que siempre resulta discutible. Este sería el
caso de algunos mártires y también de ciertos líderes, que buscaron activamente
su propia destrucción aunque las circunstancias no lo exigieran. Asimismo se
trasluce en algunos personajes literarios, como el caballero Lancelot de las
leyendas artúricas.
En todo caso, el masoquismo es igualmente una
característica de la naturaleza humana que no se halla en otras especies. Son
incontables las personas que buscan y mantienen situaciones en las que
resultarán dañadas, humilladas, castigadas e incluso torturadas o destruidas.
Hay quien afirma que las sociedades organizadas serían imposibles sin estos
rasgos masoquistas en una mayoría de la población.
El masoquismo parece hallar su satisfacción en:
Las
sensaciones de orden, control y predecibilidad de los acontecimientos, contra
los impulsos propios y ajenos de naturaleza caótica.
El
abandono temporal o permanente de las propias responsabilidades, sobre todo
cuando éstas resultan muy agobiantes, retornando a un estado
"infantil" más libre dentro de su dependencia de otros.
Ocasionalmente, reproducción y liberación de experiencias infantiles
traumáticas, lo que refuerza el elemento anterior.
El alivio
de las sensaciones de culpa a través del castigo, que refuerza los dos
elementos anteriores, en caso de darse.
El efecto
enteogénico y ansiolítico de las endorfinas, potentes opiáceos naturales
segregados por el cerebro como respuesta al dolor y el miedo, así como de otros
mecanismos analgésicos endógenos.
Los
factores de intensa excitación sexual vinculados a estas actividades.
En
algunos casos, la reivindicación del propio ser desde un papel de víctima
sacrificada o dispuesta.
Cuando el masoquismo busca la propia destrucción,
rechazo o abandono, suele considerarse un indicio de patología mental o de
tendencias suicidas. En cambio, cuando busca la propia realización a manos de
una persona con la que se mantiene un vínculo emocional, constituye una
manifestación de la afectividad del tipo del BDSM.
La investigación científica ha revelado que podría
existir un tipo particular de masoquistas por razones exclusivamente
fisiológicas, debido a un error de transcripción del gen SCN9A, que codifica el
canal de ion sodio Nav1.7 utilizado por el organismo para el control del dolor.
Estos masoquistas tendrían interés únicamente en la experiencia del dolor
(algolagnia), sin los factores psicológicos, aunque se cree que su propio
desarrollo personal les conduce a distintas manifestaciones del sadomasoquismo.
Uno de los masoquistas más conocidos de la historia
fue el militar, aventurero y arqueólogo inglés Lawrence de Arabia.
Sacher-Masoch fue el punto de partida para toda una
serie de síntomas, prácticas y literaturas de distintas personas que se
apropiaron de su apellido desde puntos de vista muy diferentes. Su literatura
tiene esa carga mítica de haber condensado y revelado algo que en realidad ya
estuvo ahí desde mucho antes que él: el misterioso de deseo de ser cosificado,
dominado o castigado. Psycopathia sexualis, Caso 90.
Según
Sacher-Masoch, había una dama danesa que no le concedía a ningún hombre sus
favores si antes no se dejaba tratar como su esclavo durante algún tiempo.
Amantes coagere solebat, ut ei pedes et podicem lambeant. Hacía encadenar y
azotar a sus amantes hasta que la obedecían lambendo pedes. Una vez dejó al
esclavo atado a los postes de su cama con dosel y le hizo ser testigo de cómo
le concedía a otro su más precioso favor. Después de que éste los dejara, el
esclavo amarrado fue azotado por las sirvientas hasta que accedió a lambere
podicem dominae.
Si estas
informaciones fueran verdaderas, lo que tampoco se puede creer sin más viniendo
de un poeta del masoquismo, constituirían valiosos testimonios de sadismus
feminarum. En cualquier caso, son ejemplos psicológicamente interesantes de la
idiosincrasia de los pensamientos y sentimientos masoquistas (observación
propia, Zentralblatt für die Krankheiten der Harn- und Sexualorgane IV. 7).
Fuente: https://dominacionworld.com/m/articulos/view/Masoquismo
DIMENSIONES PSICOLOGICAS DE LA ENTREGA MASOQUISTA
El artículo no es mío. Lo encontré en la red,
traducido del inglés original por Camelia.
El año de publicación original del artículo es el
2008,y su autora es la psiquiatra americana Dorothy C. Hayden.
Hace algunos años, en relación a mis trabajos sobre
la adicción al sexo, un grupo de sumisos empezaron a acercarse a mi para
recibir tratamiento. Algunas de estas personas eran extremadamente renuentes a
discutir las razones por las que buscaban terapia: también estaban tan
avergonzados de sus fantasías y sus conductas, que me llevó años de trabajar
con ellos hasta que pude saber sus verdaderos nombres, o sus números de
teléfono. Aquellos pacientes que pudieron ser directos y abiertos acerca de sus
conductas masoquistas y sus fantasías, estaban tan confundidos como yo. Uno de
mis pacientes me dio por escrito, luego de meses de resistencia, una fantasía
masoquista, y me dijo: “Aquí está. Esta es la razón por la que vine a terapia.
Es terrible. Es enfermo. Lo odio, es mi fantasía favorita. No lo soporto, lo
amo. Es asqueroso, no quiero terminarlo”.
Aprender acerca del mundo S&M fue una
experiencia invaluable para mi. Tengo que admitir que, viéndolo desde la
perspectiva de lo que yo conocía acerca de la naturaleza del individuo (self
[1]), el masoquismo me intrigaba, dando por tierra con todo lo que era racional
acerca de la naturaleza de la personalidad humana. La gente quiere ser feliz, y
evitar el dolor y el sufrimiento. Buscan mantener e incrementar su control
sobre si mismos y su entorno. Y desean mantener e incrementar su prestigio,
respeto y estima. Visto desde la perspectiva de estos tres principios acerca
del individuo, el masoquismo es una paradoja deslumbrante. El yo (self) se
desarrolla para evitar el dolor, pero el masoquista busca el dolor. El yo
(self) pugna por el control, pero el masoquista busca renunciar al control. El
yo (self) apunta a maximizar su autoestima, pero el masoquista deliberadamente
busca la humillación.
DESTAPANDO UN MUNDO
Escuché historias de latigos, varas, potros, CBT,
cera caliente sobre piel desnuda, aparatos electrónicos diseñados para provocar
el nivel preciso de dolor, la dificultad en hallar al Ama adecuada, y la
sorprendente cantidad de “mazmorras” que existían a unas pocas cuadras de mi
oficina en pleno centro.
Además, los hombres me hablaban de la frustración
de no poder interesar a sus esposas o parejas (que tomaban estas actividades
sexuales como perversas) en participar de las conductas sexuales que tanto
deseaban. Sospecho que había un gran número de personas que sentían una
tremenda vergüenza y aislamiento debido a sus deseos de sumisión masoquista.
Decidí revisar la literatura clínica sobre el masoquismo, para munirme de un
mejor entendimiento psicodinámico sobre por qué estos hombres, que tan
asiduamente se sentían atados por la vergüenza, estaban tan dispuestos a ser
dominados, heridos, torturados por fuertes mujeres dominantes.
Esto es lo que mi investigación reveló: de acuerdo
al Manual de Diagnóstico y Estadística de la Asociación Psiquiátrica Americana
(la biblia de los psicólogos) [DSMIV , por su sigla en inglés [2]], cualquiera
que participa regularmente en sexo masoquista está mentalmente enfermo, por
definición. Hay una larga tradición de considerar al masoquismo como la
actividad de individuos mentalmente enfermos. Freud describió el masoquismo
como una perversión. Uno de sus seguidores relacionó el masoquismo con el canibalismo,
la criminalidad, la necrofilia y el vampirismo. Otro dijo que todos los
neuróticos son masoquistas. En breve, la perspectiva clínica siempre consideró
a los masoquistas como seriamente desquilibrados.
EL ENFOQUE TERAPEUTICO
Krafft-Ebing, el psiquiatra del siglo XIX que acuño
el término, incluyó el masoquismo bajo el amplio título de “Patalogía General”,
en su famoso volumen Psychpath Sexualize, en 1876. El masoquismo se volvió un
fenómeno patológico, sexual y psicopático todo a un tiempo.
“Por masoquismo, entiendo una perversión particular
de la vida psico-sexual, en la cual el individuo afectado, en sentimiento
sexual y en pensamiento, es controlado por la idea de estar completa y
incondicionalmente sujeto a la voluntad de una persona del sexo opuesto, siendo
tratado por esta persona como un Amo – humillado y abusado. Esta idea está
matizada por un sentimiendo de lujuria; el masoquista vive en fantasías, en las
que crea situaciones de este tipo, y frecuentemente intenta llevarlas a cabo.
Debido a esta perversión, su instinto sexual se vuelve más o menos insensible a
los encantos naturales del sexo opuesto – incapaz de una vida sexual normal –
físicamente impotente”.
Prácticamente es un dogma del pensamiento
psicoanalítico, que el masoquismo es la condición sexual en la que el castigo
es necesario antes de poder alcanzar la satisfacción. Freud entendió que el
fenómeno resultaba de un “sentimiento inconsciente de culpa”, como una
“necesidad de castigo de parte de una autoridad paternal”. En sus escritos de
1919, Freud fundó el génesis y el punto de referencia del masoquismo en el
complejo de Edipo. El masoquismo, según él, empieza realmente en la sexualidad
infantil, cuando el deseo de una conexión incestuosa con la madre o el padre
debe ser reprimido. La culpa aparece en este momento, en conexión con los
deseos incestuosos. La figura paternal se convierte entonces en el dador de
castigos en vez de amor, y aparece en deseos de golpizas y azotes. La fantasía
de ser golpeado resulto así el punto de encuentro entre el sentido de la culpa
y el amor sexual. Más allá de que implique dolor literalmente o no, el castigo
deseado por el masoquista es disfrutado en sí mismo. Tanto el castigo como la
satisfacción, ambos producen placer –y humillación. Freud, refiriéndose al
masoquismo como una “perversión”, lo enterró para siempre en el ghetto de lo
aberrante y “desviado” (deviant).
Mi investigación, sin embargo, no concordaba con mi
realidad clínica. Las personas que se me presentaron no eran inmaduras ni
inferiores. De hecho, parecía suceder lo contrario. Los masoquistas suelen ser
exitosos de acuerdo a los estándares sociales: profesional, sexual, emocional y
culturalmente, en matrimonios o fuera de ellos. Frecuentemente se trata de
individuos con un carácter fuerte, de gran personalidad, capaces de hacer
frente a las dificultades, y con un sentido ético de la responsabilidad
individual. Un famoso estudio del “perfil sexual del hombre en posiciones de
poder”, descubrió, para sorpresa del investigador, una gran actividad sexual
masoquista entre exitosos políticos, jueces y otros hombres importantes e
influyentes.
DE LA PATOLOGÍA AL ESTILO DE VIDA
Me resultó evidente que las teorías de la
Psicología referentes al masoquismo eran obsoletas. En la década del 60, la
homosexualidad fue eliminada del DSMIV, y fue reconocida no como una patología,
sino como una elección de un estilo de vida.
Entiendo que lo mismo debería ocurrir con el
masoquismo y que, como la homosexualidad, debe ser eliminada del apartado
“psicopatologías”, y debe ser visto como lo que es: una elección de una forma
de vivir la sexualidad. Es el objetivo de este artículo sugerir formas de
entender el masoquismo, sin recurrir a teorías sobre la salud mental.
Las preguntas, sin embargo, permanecían. Me dejaba
perpleja el por qué tantos hombres, criados en un cultura que valoraba la
iniciativa, autosuficiencia y dominación masculinas, querían ser aliviados de
estas cualidades, y rendir su voluntad a una mujer fuerte y dominante que
podría torturarlos, controlarlos y humillarlos. ¿Cuál era la base de esta
necesidad irresistible a rendirse y servir, a renunciar al control, a aceptar
el dolor físico y la humillación emocional?
Al escuchar a mis pacientes a lo largo de los años,
empecé a ver el masoquismo menos como una aberración sexual, y más como una
metáfora a través de la cual la psique expresa su sufrimiento y su pasión.
Había una conexión indudable entre sufrimiento y
placer, que me intrigaba.
Los clientes hablaban del estático placer de la
sumisión, de la adoración, en el abandono salvaje y el escape de los
restrictivos lazos de la “normalidad”.
El sufrimiento ritualizado parecía ser una manera
de darle sentido y valor a las debilidades humanas. Después de todo, no hay
solución de continuidad del sufrimiento en la vida humana. Nadie necesita ir en
busca del dolor. El sufrir produce desesperanza, desazón, desilusión, pérdida,
debilidad y limitación, son parte de la condición humana. Entiendo que hay algo
como una necesidad, deseo o interés universal de rendirse completamente a
ciertos aspectos de la vida humana, y que ese deseo asume muchas formas. Este
apasionado deseo de rendirse forma parte en al menos algunas instancias del
masoquismo. La sumisión, el perderse en el poder del otro, el ser esclavizado a
un Amo, es la opción siempre disponible más cercana a ese “rendirse”.
EL “SUBESPACIO” (SUBSPACE)
Los sumisos hablan de una cualidad de liberación,
libertad y esparcimiento del yo (self) en una Escena [3] , de forma similar al
dejar caer las barreras defensivas. Hablan de la experiencia de completa
vulnerabilidad. Creo que, enterrado o congelado, existe un deseo de que haya
algo en el entorno que haga posible la entrega; una especie de capitulación del
“falso yo”. El “falso yo” es una idea desarrollada por un famoso psicoanalista,
quien sostenía que la mayoría de los padres necesitan que sus hijos se
comporten de formas circunscritas, para que puedan (los hijos) recibir su amor.
Para un niño, el amor paternal es una cuestión de supervivencia, y por lo
tanto, el niño forja un “yo” que creen que asegurara el amor y la aprobación
paternal. Este “falso yo” es usualmente el “yo” guardián. Una Escena, a veces,
permite que años de barreras defensivas que sostienen al “falso yo” se
derrumben. Lleva consigo un ansia por el nacimiento del ”verdadero yo”. En el
fondo, queremos claudicar, “blanquear”, como parte de un ansia general de ser
conocidos o reconocidos. La idea de rendirse puede ser acompañada por un
sentimiento de terror o de alivio, o incluso éxtasis. Es la experiencia de
estar “en el momento”, totalmente en el presente. Su objetivo último es el
descubrimiento de la propia identidad, del propio sentido de ser uno mismo, del
sentido de completitud, e incluso del sentido de unidad con otros seres
vivientes. El espíritu alegre, trasciende el dolor que lo provoca. El propio
exquisito dolor es a veces parecido al éxtasis místico. En el contexto de esa
entrega, ocurre una experiencia de sumisión auto-negada, en la cual la persona
es cautivada por la pareja dominante. La intensidad del masoquismo es un
testimonio vivo de la urgencia con la que una parte enterrada de la propia
personalidad grita por ser liberada. La entrega no es más que la disolución
controlada de las propias ataduras.
El anhelo más profundo es el ansia a alcanzar,
conocer y aceptar; en un ambiente seguro que padres preocupados, disfuncionales
o narcisistas no supieron proveer al niño, a edad temprana.
Las fantasías de violación, que son muy comunes,
pueden tener muchos significados. Entre ellos, uno encontrará casi siempre, a
veces profundamente enterrado, un anhelo de profunda entrega. El sumiso ansía y
desea ser encontrado, reconocido, penetrado hasta su núcleo, de forma tal de
ser real, o, como dice un analista, “comenzar a ser”.
RITUALES Y CREATIVIDAD
Además del ansia de entregarse a un sentido más
real de si mismo, las conductas masoquistas tienen otro significado. La gente
necesita y encuentra placer en la producción de fantasías. Pregúntenles a los
empleados de Disneyland, que atienden tanto a adultos como a niños. Las Escenas
tienen un tremendo potencial para potenciar la fantasía. Disfraces, rituales,
escenarios, una variedad infinita de accesorios sexuales, y elaborados sets
revelan la riqueza creativa de la vida interior, y hablan de la muy real necesidad
humana de jugar y fantasear. Las fantasías con los vehículos de un completo
espectro de sentimientos humanos: de controlar, de ser controlado, de incitar,
de jugar, de complacer, y de encontrar respiro de los confines de la
mundanalidad de la vida ordinaria. Representan la suspensión de la realidad
normal que es una necesidad ocasional de toda persona sana.
Probablemente, lo último que un masoquista aparenta
es ser equilibrado. En conjunción con esta naturaleza paradójica, el masoquismo
provee no tanto un estado de debilidad, sino un sentimiento de entrega,
receptividad y sensitividad. El masoquismo es la la condición de entregarse
completamente a una experiencia, que confronta vidas que, en nuestra sociedad
occidental, son egoístas, constreñidas, racionales y competitivas. La fortaleza
puede ser una carga terrible. Es una opresión, que puede ser aliviada en
momentos de abandono, de dejarse caer y dejarse llevar. Así que difícilmente
sea sorprendente que el llamado de las experiencias masoquistas sea tan fuerte
en una cultura que sobrevalúa la fuerza del ego a expensas de una experiencia
plena en todas las dimensiones de la vida psíquica.
En conclusión, creo que los terapeutas deben
modificar radicalmente su enfoque al hacer psicoterapia con pacientes masoquistas.
Mis colegas se quejan de que los masoquistas son difíciles de “curar”. Quizá se
deba a que el paradigma desde el que estos terapeutas operan falla. El
reconocimiento del valor y el significado del deseo de sufrir humillaciones va
en contra de la actitud predominante en psicología. El mayor impulso de las
teoría y práctica modernas ha sido hacia la psicología del ego. Los valores en
psicoterapia han sido apuntados, en su mayoría, a construir egos fuertes,
racionales, y capaces de resolver problemas. Estos valores son sin duda
importantes, pero siempre hay un precio a pagar para ganar fuerza, para ser
racionales, para resolver problemas. Esto puede ser la causa de la
insatisfacción que mucha gente siente luego de años de psicoterapia. Construir
un ego fuerte es solo un lado de la historia; esto niega otras partes cruciales
de la psique humana. La psicología moderna ha estado en gran medida centrada en
ayudar a la gente a desarrollar su independencia, su fuerza, a alcanzar
acciones decisivas y enfrentar adversidades. Lo que falta es prestar atención a
otras dimensiones más sutiles del alma.
EL ENCANTO DE LAS SOMBRAS
El psicoanalista más afinado con los elementos
faltantes del trabajo psicoterapéutico es Carl Jung. El masoquismo puede ser
pensado como el ejercicio de lo que Jung llamo la “sombra” [4]. – la parte más
oscura, mayormente inconsciente de la psique, que él no entendía como una
enfermedad, sino como una parte esencial de la mente humana. La sombra es el
túnel, canal o conector a través del cual uno alcanza las capas más profundas y
más elementales de la psiquis humana. Yendo a través del túnel, o rompiendo las
defensas del propio ego, uno se siente reducido y degradado. Usualmente,
tratamos de llevar a la sombra bajo la dominación del yo. Abrazar la sombra,
por otra parte, provee un sentido más completo del auto-conocimiento, la
auto-aceptación, y un sentido más completo de sentirse vivo. La idea de Jung
acerca de la sombra, involucra fuerza y pasividad, horror y belleza, poder e
impotencia, rectitud y perversión, infantilismo, sabiduría y tontera. La
experiencia de la sombra es humillante, y ocasionalmente aterradora, pero es
una reducción a la vida esencial, que involucra sufrimiento, dolor, impotencia
y humillación. La sumisión al dolor masoquista, la pérdida del control, y la
humillación sirven para abrazar nuestra sombra más que para negarla. El
resultado es alcanzar una vida interior que acepta y envuelve todos los
aspectos de nuestro ser, y nos permite vivir con un profundo sentido de nuestro
propio ser.
En conclusión, la comunidad psicoterapéutica
necesita reexaminar la sumisión masoquista, para verla no como una patología,
sino como un vehículo saludable para vencer rígidos mecanismos de defensa; para
ceder el control a algo o alguien más grande que ellos; para alcanzar la
libertad de la permeable e infatigable necesidad de cultivar, promover y
asegurar el ego; para obtener algo de alivio del tener que tomar innumerables
decisiones; para participar en sanas representaciones de las fantasías; y para
la exploración, conocimiento y aceptación del lado “oscuro” o “sombrío” de sus
personalidades. Además, muchos pacientes manifiestan haber alcanzado una
pérdida de su auto-conciencia, que describen como éxtasis o bendición, en la
que el individuo trasciende sus límites normales, y deja de ser consciente de
si mismo según los términos usuales.
Un travestismo de nuestra profesión es que
continuamos intentando “curar” un sistema de creencias y conductas que
enriquece y vivifica la vida de tanta gente. El continuar “patologizando” al
masoquismo al mantenerlo en el DSMIV como una psicopatología, y los esfuerzos
de la mayoría de los terapeutas para “curar” al masoquismo, son en parte las
causas de que continúe la vergüenza, soledad y baja autoestima de esta gente
creativa, espontánea y valiente, que quiere recibir la dignidad de elegir su
propia manera de vivir la sexualidad.
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1.EL self es un concepto que no tiene un término
equivalente en español. Por lo tanto es posible utilizar diversas acepciones.
El sentido en inglés es el del “yo” más interno. Un yo hacia el cual nos
volvemos reflexivamente. No tiene relación alguna con el concepto de yo del
psicoanálisis. Se ha mantenido el término original entre paréntesis para que el
lector pueda apreciar en su correcta magnitud las expresiones de la autora.
2. Para los americanos que se rigen permanentemente
por normas estandarizadas el DSMIV es un patrón del cual no pueden apartarse.
El uso del DSMIV se ha extendido a muchos países para facilitar diagnósticos.
3. Entiéndase “escena” como lo que nosotros
llamaríamos “sesión”.
4. La sombra es uno de los arquetipos que forman
parte del inconsciente colectivo.
Fuente:https://dominacionworld.com/m/articulos/view/DIMENSIONES-PSICOLOGICAS-DE-LA-ENTREGA-MASOQUISTA
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