Una fantasía de la violación o rapto es una fantasía sexual que implica imaginar o pretender ser coaccionado -o coaccionar- a otro u a otra en una actividad sexual. En los juegos sexuales, implica representar un papel y una función de sexo coercitivo. La pornografía de la violación es la literatura o las imágenes asociadas a la violación como una forma de excitación sexual.
Fantasia
La fantasía de la violación es una fantasía sexual común entre los hombres y las mujeres. La fantasía suele implicar al fantasioso ya sea como víctima obligada a mantener relaciones sexuales, o como autor del supuesto crimen. Algunos estudios han encontrado que las mujeres tienden a fantasear acerca de ser obligadas o coaccionadas a la actividad sexual con más frecuencia que los hombres. Un estudio de 1974, por Hariton y Singer encontró que ser “dominadas u obligadas a renunciar” fue la segunda fantasía mas frecuente en su encuesta; un estudio realizado en 1984 por Knafo y Jaffe encontró que ser dominada era la fantasía más común durante el coito en su estudio; y un estudio de 1988 por Pelletier y Herold encontró que más de la mitad de las mujeres encuestadas tenia fantasías de sexo forzado. Otros estudios también hallaron el tema, pero con menor frecuencia y popularidad. Sin embargo, estas fantasías femeninas no implican necesariamente deseos sujetos a ser forzadas a relaciones sexuales no consensuadas en realidad – las fantasías suelen contener imágenes románticas donde la mujer se imagina ser seducida, y que el hombre que se imagina es atractivo. Más importante aun, la mujer permanece en total control de su fantasía. Las fantasías no implican generalmente que la mujer reciba daño alguno. Por el contrario, algunas mujeres que han sido víctimas sexuales en su pasado, informaron fantasías sexuales no deseadas, de forma similar a los flashbacks de su violación. Son imágenes realistas, y la mujer suele recordar el dolor físico y psicológico al que ha sido sometida.
La hipótesis más frecuentemente citada de por qué las mujeres fantasean de verse obligadas y coaccionadas a algún tipo de actividad sexual, es que la fantasía evita la culpa socialmente inducida – que la mujer no tiene por qué admitir responsabilidad de sus deseos y conductas sexuales. Un estudio de 1978 por Moreault y Follingstad fue consistente con esta hipótesis, y se encontraron que las mujeres con altos niveles de culpabilidad sexual eran más propensas a presentar fantasías temáticas en torno a ser dominadas, forzadas y sentirse impotentes. Por el contrario, Pelletier y Herold utilizaron una medida diferente de la culpabilidad y no encontraron ninguna correlación. Otras investigaciones sugieren que las mujeres que presentan fantasías sexuales donde son forzadas tienen una actitud más positiva hacia la sexualidad, lo que contradice la hipótesis de la culpabilidad. Un estudio realizado en 1998 por Strassberg y Lockerd encontró que las mujeres que fantaseaban acerca de la fuerza, eran generalmente menos culpables y mas erotofílicas, y como resultado tenían más frecuentes y más variadas fantasías. Adicionalmente, indicaron que las fantasías que implicaban el uso de la fuerza no eran claramente las más comunes ni las más frecuentes.
Un estudio del año 1980 encontró que el 45.8% de los hombres fantaseaba durante un coito heterosexual sobre una “escena en la que [tenían] la impresión de haber sido violados por una mujer” (3.2% a menudo y el 42.6% a veces), el 44.7% fantaseaban con una escena en la que una mujer seducida “pretendía resistir” y el 33% fantaseaban con violar a una mujer. Aunque en el caso de los hombres, la violación se centra en torno a violar en vez de ser violados, encuentra la excitación sexual ya sea de imaginar una escena donde la mujer al principio objeta, pero luego le gusta y desea participar en el coito, o bien se encuentra en imaginar que a la mujer no le gusta y la excitación se asocia con la idea de hacerle daño.
Un estudio en mujeres de edad universitaria encontró que más de la mitad habían tenido fantasías de ser violadas o coaccionadas, cosa que, afirmado en otro estudio, están dentro del rango normal de la sexualidad femenina.
Juegos & BDSM
Una variante del juego sexual es la fantasía de la violación o del rapto, también llamado como juego de rol de sexo forzado. El encierro se ha convertido en el término más preferido en los círculos BDSM, ya que hace una distinción entre el juego de rol consensual y un asalto no consentido. Aunque la consensualidad es un componente importante del juego sexual, la ilusión de la no consensualidad (es decir, una violación) es importante para mantener la fantasía. Cruzar la línea puede constituir un delito de asalto.
Dado que la ilusión de la no consensualidad es importante para la fantasía, se suele establecer una o más palabras de seguridad. De este modo, un participante puede protestar sin detener la escena, a menos que utilice la palabra de seguridad. A menudo, se utiliza una variante del sistema del “semáforo”, con diferentes colores que designan diferentes mensajes: “rojo” para detenerlo todo, “amarillo” para frenar o tomar con calma, y así sucesivamente. Para las escenas donde hay un elemento de sorpresa, el “violador” puede utilizar un startword u otra señal de identificación.
En las escenas de sexo forzado consensuado, todos los participantes negocian cuidadosamente lo que transcurrirá de antemano. Los límites son respetados y dejados bien claros, para mantener el juego seguro, sensato y consensuado. Esta negociación también podría incluir hablar de los problemas emocionales de la pareja, especialmente si ha habido una historia previa de abuso sexual real o asalto.
La violación es un crimen terrible que no tiene nada que ver con el sexo y sí todo que ver con alguien que usa el sexo como un medio de alcanzar poder personal mediante la subyugación de otra persona. Es un juego de poder de alguien que probablemente siente que no tiene ningún poder personal, así que usa la violación como un medio de sentirse poderoso. Es un acto horrible, devastador para la víctima, sea varón o mujer. Curiosamente, la violación sigue siendo una fantasía común entre las mujeres. No estoy diciendo que las mujeres que piensan o fantasean sobre la violación deseen de verdad experimentar una violación real. En general estas mujeres prefieren ser dominadas, sentirse desvalidas, y de alguna manera este escenario les libera de toda responsabilidad por disfrutar de los actos sexuales a que son "obligadas". Pero lo desean de un modo seguro. Con alguien que saben que no les hará daño de verdad.
Estas fantasías tienen un papel en el BDSM. Muchos lo consideran uno de los aspectos más oscuros del BDSM. Mucha gente representa estas fantasías de violación consensuada con sus compañeros, y yo me he visto envuelta en discusiones sobre ellas. Un grupo de gente con el que lo he discutido prefirió llamar a estas fantasías "raptos", porque la palabra "violación" tiene una bien merecida reputación de violencia.
Para algunas personas la representación de una fantasía de violación es una manera de recuperar el propio poder que perdieron a causa de una violación o abuso en el pasado (no es un tratamiento que yo recomendaría, pero sí puedo entenderlo). Para otros el desvalimiento y el "predominio" del varón sobre la mujer en tales escenas es la fuente principal de excitación, mientras que saben siempre que en realidad están a salvo de cualquier daño real. Puede ser una escena muy liberadora. También es algo muy delicado, y nada que deba hacerse sin una cuidadosa planificación y mucha discusión previa. Es un "juego de rol", como los de profesor / alumna, papi / hija, o jefe / empleada; pero una escena de violación tiene características específicas propias. Por ejemplo, para que parezca real las personas que intervienen deben interpretar sus papeles correctamente, mientras que a la vez vigilan atentamente en busca de signos de que la escena va mal. Para la "víctima", es fácil que se desencadene un ataque de pánico al emerger algún antiguo abuso reprimido. Si hay episodios de abuso en el pasado de la persona sumisa, es extremadamente importante que se discutan en profundidad antes de intentar siquiera una escena semejante. Intente encontrar cualquier posible "disparador" y evítelos en la escena.
Una fantasía de violación bien hecha puede ser una escena muy intensa para todos los participantes. Incluye efectos psicológicos además de físicos; los participantes deben ser conscientes de estos efectos. Es una buena idea que ambos investiguen algo los efectos psicológicos de la violación; esto puede hacer más fácil al dominante la detección de cualquier posible disparador, o el darse cuenta de que la escena va mal antes de llegar al punto de producir daño real. Recuerden, estas escenas son peligrosas psicológica y emocionalmente, además de físicamente. Creo que nunca deben hacerse sin palabra de seguridad. Es demasiado fácil que se pierda el control y la persona sumisa debe tener una manera de detenerla si surge la necesidad. Si se está discutiendo una escena de violación y el dominante no ofrece una palabra de seguridad, en mi opinión la sumisa debería pedirla. Si no se le da, no debería consentir en la escena. Recuérdese que todas las escenas (excepto el castigo) se hacen por mutuo placer, y para alcanzar el placer los participantes deben sentirse seguros y tan relajados como sea posible. La palabra de seguridad ayuda a conseguir ambas cosas.
Una escena de violación requiere cuidadosa planificación y desarrollo. Creo que no debería hacerse pronto en una relación, porque sencillamente los participantes no se conocen tan bien cuando la relación es aún incipiente. Los cuidados después de la escena son muy importantes. La persona sumisa puede haber entrado en un auténtico estado mental de "víctima" (dominado por el miedo) y tener problemas para reajustarse cuando la escena ha terminado. Es imperativo que la persona dominante haga sentir a la sumisa que está segura, que le quiere y le cuida. Cosas como abrazos, masajes, algunos mimitos u otras acciones calmantes pueden ayudar a la transición del juego de la violación al funcionamiento normal. Después de la escena es también imperativo que los participantes discutan la escena; qué ha ocurrido, qué ha ido mal, qué les ha gustado, qué no les ha gustado y todo lo que salga. Lo más probable es que estas conversaciones se repitan.
Así como la principal diferencia entre violencia doméstica y BDSM es la elección informada de consentir en las actividades, lo mismo se aplica aquí. Un opción informada de consentir en la realización de estas fantasías es lo que evita que sean una violación real. Una víctima de violación no ha tenido elección. Una persona sumisa que participa en una fantasía de violación ha elegido hacerlo.
Violacion pornografica
La violación pornografía es un género de pornografía que involucra la representación de una violación.
Existe cierto debate sobre si este tipo de pornografía alienta a los hombres a cometer una violación. La combinación de sexo con violencia es lo que distingue la cuestión sobre la pornografía de la violación de la pornografía en general. Estudios sobre el asunto han dado resultados contradictorios.
El 30 de Agosto de 2006 se anuncio que la posesión de las representaciones de una violación se convertirían en delito en Inglaterra y Gales, incluyendo las que implican mayores de edad y las imágenes o grabaciones falsas. En Alemania, la distribución de material pornográfico con un contenido de violación real o falsa es ilegal. La pornografía con escenas de violación es legal en los Estados Unidos y en Japón.
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