no es solo un título sugerente porque hay debates muy interesantes que no se suelen tocar, como por ejemplo el tema de la estigmatización social que existe hacia el BDSM y cómo ésta hace que el dar el paso de “salir de la mazmorra” requiera mucha veces mucha valentía y reivindicación personal (aunque bien es cierto que el movimiento BDSM está empezando a ser más “tolerado” por la sociedad (#terriblepelícula) y que probablemente en unos años se terminará normalizando, como le pasó en su momento al movimiento gay).
Lo cierto es que nos sentimos libres cuando dejamos salir (por primera vez o no) a nuestra “bestia”, independientemente de lo que ésta requiera (seas top o bottom). Así, el BDSM es LIBERTAD (que no liberal), le pese a quien le pese.
Libertad incluso de consensuar unos límites que puedan ser perjudiciales para uno mismo o para la otra persona (sí, hay gente que contempla estas posibilidades).
Esa libertad que se ejerce al dar el paso hacia el BDSM también la podemos sentir en muchos otros aspectos del mismo, incluso en la sumisión, en la que el sumiso se siente libre al NO TENER QUE decidir o pensar ya que solo ha de obedecer y así se evade, digamos, de sus preocupaciones. Lo mismo le pasa al dominante que siente un gran placer al PODER decidir todo y no tener que dar explicaciones. En el sadismo y masoquismo me atrevería a decir que también ambos (o los que sean) experimentan libertad al trasgredir, por su propio placer, los límites de lo recomendado por la mayoría. En ambos casos (y en cualquier otra filia) se producen además una gran cantidad de endorfinas, que por un lado pueden actuar como algo liberador y por otro ejercer como sustancia adictiva.
CUERDASEl BDSM es una constante contradicción y se basa sólo en el placer del que lo practica, S/M, D/s, amantes de las cuerdas, fetichistas, etc. Y sí, realmente habría que tener mucha valentía, no solo para pararse delante del espejo sino para decirle tus personas más cercanas “Mi tendencia sexual implica que en la cama me gusta que me hieran” o “Me excita sexualmente dominar o dañar a otro”.
Todas esas personas que relacionan el BDSM con el sufrimiento y lo denostan, no entienden su verdadera esencia. El BDSM es placer, si tienes esa tendencia. De hecho, sucede que son las personas más cercanas (familia, anmigos, etc.) las que nunca entenderían, al menos en mi caso, si soy la esclava de un señor (o señora) o si tengo el culete morado, por poner dos ejemplos simples. Tenemos un problema de enfoques ya que según variemos el punto de vista, la esclavitud pasa a ser libertad y la libertad, esclavitud, y los conceptos de control y falta de él intercambian sus puestos de nuevo. Es un prisma primario que convierte los barrotes en alas y la normalidad en una cárcel.
Personalmente me gustaría mucho que me comentaseis qué pensáis sobre este intercambio entre Libertad y Dominación en las mentes bedesemeras y las que no lo son, ¿creeis que el movimiento BDSM llegará a normalizarse como el gay? ¿os gustaría que así fuese o preferíais que siguiese siendo una especie de tabú? ¿creeis que el tener tendencias BDSM es una opción sexual como la homosexualidad? ¿qué opináis de relacionar el concepto BDSM con el de libertad, os gusta, os saca de rol..? ¿se os ocurren otros motivos por los que el BDSM se relaciona con el concepto de “libertad” más allá de los nombrados (reivindicación sexual, el no tener que o el poder decidir y las endorfinas)?
fuente:http://elsexodeselene.esy.es
No hay comentarios:
Publicar un comentario