Soy Sádico, disfruto tomando el dolor de mi sumisa, sus gritos, sus gemidos, su entrega a cada uno de mis mas oscuras perversiones "mi pequeño desastre Amo cada uno de los gemidos que me entregas cada grito de dolor y placer".
El Placer del Dolor
Tanto el sufrimiento, el dolor, como el placer son parte de la vida,
aunque en ocasiones sufrimos innecesariamente.
Los seres humanos no somos criaturas aleatorias sino que todo lo que
hacemos lo hacemos por una razón y todos nuestros actos persiguen un fin,
independientemente de que seamos o no conscientes de ello.
Dolor y placer son las dos fuerzas que nos guían y por las que nos
movemos en una o en otra dirección, generación tras generación han ido
condicionando nuestros instintos, y son también las que dirigen nuestro
subconsciente y nuestras decisiones racionales.
Un dolor que se siente como recompensa, se interpreta como tal, uno de
los casos más comunes, está entre quienes realizan deportes muy exigentes para
el cuerpo y, se sobreponen al dolor con el placer que provoca el triunfo o
llegar a la meta.
Todos conocemos a alguien a quien le encanta la comida tan picante que
hace que se le duerma la lengua, muchos nos hemos rascado alguna vez una
picadura de mosquito hasta levantarnos la piel o dejarla enrojecida.
Cada cerebro es único, al igual que cada persona es única, se ha ido
creando, moldeando y conectando de diferente manera, en función de sus genes y
de las vivencias que ha tenido, por eso a cada uno nos gusta una música
distinta, una comida y no otra, unos pueden encontrar un gran placer a beberse
unas cervezas y ver un partido de fútbol cuando para otros eso puede ser tan
divertido como ver una estampida de caracoles.
Mires donde mires la variedad es infinita porque las asociaciones que
tenemos con el dolor y el placer son específicas y únicas en cada persona, por
eso creo que es importante analizar y descubrir donde y de que manera se
ocultan esas dos fuerzas que guían nuestras acciones y así poderlas dirigir a
nuestro favor en la medida que podamos.
Científicamente, la línea que separa dolor y placer es muy pequeña,
ambas sensaciones, primariamente físicas y que son muy intensas, activan el
mismo circuito cerebral y liberan dopamina.
Cada persona tiene diferentes "receptores" en el cerebro
sobre los que actúan los calmantes naturales del dolor y liberan esas
sustancias de modo diferente, lo que puede explicar por qué cada individuo
tenemos el umbral del dolor más bajo o más alto.
Un estudio realizado en voluntarios en la región cerebral conocida como
"sistema receptor de sustancias opiáceas endógenas", en el que se
cree que radican tanto las sensaciones del placer como las del dolor, ha
confirmado el papel que juegan los calmantes naturales.
Los calmantes naturales, de los que los más conocidos son las
endorfinas, se fijan a los "receptores" que poseen las células
nerviosas y reducen o bloquean el intercambio de mensajes de dolor entre
cualquier parte del cuerpo y el cerebro y provocan diferentes sensaciones al
penetrar en los sistemas de transmisión del placer, que inclinan la balanza
dolor/placer del lado que nos gusta más.
Se puede entender pues, que el dolor físico produzca placer en
circunstancias concretas.
Cuando el dolor, causado por otra persona o auto infringido, siempre
consentido, es considerado como beneficioso, se redistribuye a las zonas
especificas donde suele concentrarse el placer.
El placer del dolor viene de la experiencia emocional que provoca y no
de la física, un dolor poco o medianamente intenso, puede ser interpretado como
una señal de placer, y sentir que el dolor disminuye o que podemos tolerarnos,
genera bienestar, un dolor que se puede manejar, puede convertirse en parte del
juego sexual.
En el BDSM muchas practicas está basada en la obtención de placer
mediante el dolor, siempre CONTROLADO, a un nivel soportable pero
sensorialmente recomendado, CONSENSUADO, (aceptado por ambas partes) y con unos
límites muy marcados y respetados, donde existen mecanismos para detenerlo
inmediatamente por parte de quien lo recibe, por lo que en realidad hay dolor
pero nunca sufrimiento, si por al contrario lo hay, creeme no estas con la
persona adecuada, el BDSM es un "Jardín de Sensaciones" positivas y
muy placenteras para ambos roles dominantes y sumís@s.
Que esta sensación sea placentera o traumática va a depender de como se
haya modelado nuestro cerebro en experiencias previas y en el aprendizaje, ya
que las áreas del cerebro que almacenan los recuerdos (principalmente el
hipocampo) están conectadas con ese sistema de recompensa, y le envía mensajes
(impulsos eléctricos neuronales).
¿Recuerdas esa deliciosa tarta que probaste? ...¿no se te hace la boca
agua al pensar en ese instante?.
Solo al pensar en ese momento ya se comienza a liberar dopamina en tu cerebro
sin probarla y ya estás experimentando placer, pero si el día que la probaste
acabaste vomitando, sólo pensar en la tarta te provocará nauseas.
Recuerda siempre que, los sumís@s somos l@s que tenemos el control y
como dueños de ese control, LO CEDEMOS VOLUNTARIAMENTE y por lo tanto, podemos
recuperarlo cuando queramos.
Para mi, que soy sumisa pero no masoquista, el dolor en mis relaciones
sexuales, ha sido y es... un grito que me despierta a un mundo de placer
adormecido.
¿Te atreves a abrirte al dolor?
http://el-columpio-de-freya.blogspot.com.co/2015/02/dolor-y-placer.html