Mientras unos conciben con horror la idea de proporcionar
o sentir actos de rudeza u opresión, para otros resultan fascinantes las
prácticas que incluyen incomodidad o dolor. El sadomasoquismo, un tabú de
nuestros días, está más cerca de lo que imaginábamos.
El sadomasoquismo es un acrónimo de las palabras sadismo,
obtención de placer al realizar acciones de crueldad o dominio, y masoquismo,
sentir placer al ser víctima de tales actos. Ambos roles pueden presentarse en
una relación sexual, siendo complementarios.
El sadomasoquismo es considerado una parafilia, es decir,
un acto sexual en el que el placer no se concentra en la cópula sino en
actividades que la acompañan, en este caso, el disfrute de los actos de domino
sexual de manera consensuada, es decir, donde ambas partes acuerdan la
ejecución de este tipo de actos.
El sadomasoquismo se encuentra enmarcado en lo que hoy se
denomina con la sigla BDSM (Bondage: esclavitud, Disciplina y Dominación,
Sumisión y Sadismo, Masoquismo) una serie de prácticas muy asociadas a la
llamada cultura leather (cuero). La utilización de esta sigla responde a la
necesidad de apartar la connotación negativa que aún tiene el término
sadomasoquismo que, aunque hoy se considere una desviación sexual, su categoría
puede cambiar, igual que ocurrió con el sexo oral y la masturbación en la
segunda mitad del siglo XX.
DEFINICION DE ROLES
En el BDSM, el Intercambio erótico de poder hace
referencia a la cesión voluntaria y consensuada de la capacidad de decisión en
el ámbito sexual de la pareja; una parte asume el rol dominante y la otra el
rol de sumisión. En el consenso y la
decisión voluntaria de ejercer prácticas BDSM radica la diferencia fundamental
entre prácticas eróticas ‘extremas’ y el abuso o la violencia. La ausencia de
un acuerdo puede indicar la presencia de emociones como odio, venganza, o
incluso algún tipo de trastorno mental.
RECONOCIMIENTO DE SIMBOLOS
Collar: es el principal símbolo de sumisión en la
subcultura BDSM.
Cuerda y esposas: es el principal componente del
‘Bondage’, consiste en atar a la otra persona para inmovilizarla e inhibir así
su capacidad de acción.
Látigo: es un elemento propio del sadismo y su uso genera
dolor, aunque actualmente se fabrican con diferentes que generan diferentes
niveles de aficción.
Palabra de seguridad: dado que las situaciones que
envuelven al BDSM contienen fantasías de dominación y por tanto implican un
lenguaje de ‘protesta’ por parte del personaje sumiso, que incluyen decir “no
más”, “para”, etc., es necesario que los involucrados definan con anterioridad
una palabra que indicará el deseo real de detener la práctica; debe ser un
término de rápida dicción, máximo dos sílabas, como “stop”, “tango”, “ojo”,
etc. La palabra de seguridad generará seguridad y certeza de que no habrá
maltrato indeseado.
PRACTICAS
El sadomasoquismo incluye experiencias que no son
disfrutadas por todas las personas, aunque muchas prácticas están más
extendidas de lo que se piensa. Si quieres comenzar a ejercer poder o si
quieres recibirlo, puedes comenzar con las siguientes:
Arrancar la ropa: es un acto que puede incrementar la
pasión de inmediato, porque evidencia la necesidad de estar en contacto con
otro cuerpo, puedes hacerlo a tu pareja o pedir que te lo hagan también,
descubrirás lo excitante que puede ser.
Nalgada: suele pasar en esta práctica que es más
excitante el sonido que el dolor que pueda causar la persona que la propicia,
así que si tu preocupación es una posible dolencia, quédate tranquila.
Pellizcar y morder: algunos hombres disfrutan pellizcar
los pezones e incluso morderlos, puedes probar hasta cuánto resistes para
complacerlo o para descubrir si te empieza a gustar. Por otra parte, a muchos
les gusta también que les besen, muerdan y pellizquen los pezones, puedes
comprobar si tu hombre es uno de ellos comenzando a acariciarlos o a lamerlos,
de su reacción depende si continúas o no.
Atar a la persona (Bondage): es una de las maneras más
claras de definir sumisión, se puede atar parcial o totalmente a la persona con
el objetivo principal de inmovilizarla; puede incluir vendar los ojos y tapar
la boca. La atracción que genera el juego de las ataduras proviene generalmente
de la idea de liberarse de responsabilidades e inhibiciones al delegar la
responsabilidad del acto erótico a la otra persona




No hay comentarios:
Publicar un comentario