PODER Y DESEO
Autora: Olga Viñuales
FUENTE: http://www.amicsgais.org/html/articles/poder_y_deseo.html
RELACIONES DE DOMINACIÓN Y SUMISIÓN
El BDSM es un acrónimo resultado de las siglas B/D
(Bondage y Disciplina); D/S (dominación-Sumisión) y S/M (Sado-masoquismo). Este
término se acuña, a partir de mediados de siglo XX, en U.S.A. con la intención
de englobar todas las tendencias (o por lo menos las mayoritarias) que se
practican bajo el término de “sadomasoquismo”.
Desde el ámbito de la antropología es un ars
erótica porque implica un tipo de conocimiento que se ha ido transmitiendo
popularmente (narrativa, cine, videos, revistas, DVD, etc.); y se opone a la
ciencia sexual que, porque se basa sólo en un conocimiento teórico de la
realidad social, niega y critica todas las conductas sexuales que cuestionan el
modelo hegemónico (coitocentrismo heterosexual). Pero es también una subcultura
porque quienes se definen como BDSM han sido capaces de crear:
- espacios de encuentros (bares, clubs, internet)
- narrativa específica sobre el tema (novelas,
revistas, cine)
- redes (amistades comunes; encuentros, fiestas)
- lenguaje propio (ver diccionario Domenech y martí
[1])
- sistema de valores (Sano, seguro, consensuado)
- símbolos (emblema BDSM [2])
Naturaleza del BDSM
Definirse como BDSM quiere decir que se realizan o
se pueden realizar al mismo tiempo:
- juego de roles (dominación-sumisión)
- actividades lúdicas (escenificación, travestismo,
etc.)
- actividades sexuales (o de significado erótico)
Y todo ello para conseguir un objetivo fundamental:
la ENTREGA absoluta. Esta entrega es más importante que llegar al orgasmo, a la
eyaculación y, evidentemente, al intercambio de fluidos. Disfrutar del juego y
del abandono es una experiencia que se vive como algo que fomenta la
comunicación -entendida ésta como interrelación, o como una mejor emisión de
señales entre emisor y receptor- entre los participantes. Como una experiencia
que aumenta la autoestima (sobre todo del sumiso/a) y como una experiencia de
gran transformación emocional e, incluso, espiritual. Es por ello que muchos de
quienes se definen como BDSM afirman que la CONFIANZA es el sentimiento básico
en el que se fundamenta el BDSM.
A) JUEGO DE ROLES
Antes de analizar o reflexionar sobre este juego de
roles es preciso reflexionar sobre qué se entiende por “poder”, un concepto
altamente denostado tanto desde el ámbito feminista como desde las ciencias
sociales (Giddens 1995, por ejemplo). Desde este trabajo se define el poder
como “la capacidad que tiene una persona de modificar o influir en la conducta
de otra”. Desde este punto de vista, toda relación humana es una relación de
poder. Es como una moneda de dos caras: para que uno lo tenga, el otro se lo ha
de dar. Pero este tipo de conducta no siempre está consensuada en la vida
cotidiana. De manera que hay gente que, a través de un control destructivo de
los otros, lesiona o daña gravemente su autoestima y su libertad. Este es no es
caso del BDSM donde el CONSENSO y la CONFIANZA son requisistos imprescindibles
para tener un encuentro puntual o duradero a lo largo del tiempo.
Las personas que se definen como BDSM fantasean con
el juego de roles, lo desean y se sienten felices experimentando la entrega a
través de la disciplina. De manera que unas personas hacen de Dominadores y
otras personas de sumisos/as. Sin embargo, si comparamos a quienes se definen
como BDSM con el resto de la gente (los llamados “sexo vainilla”), podemos
observar una paradoja: mientras el BDSM escenifica una relación de poder y
despues, en su vida doméstica y social, sus relaciones son igualitarias (o por
lo menos tan igualitarias como el resto de la sociedad), los “sexo vainilla”
escenifican socialmente una relación de igualdad para después, en la intimidad,
mantener relaciones no tan igualitarias como se pretende.
AMOS Y AMAS
- Los dominantes son los auténticos gestores del
deseo propio y ajeno.
- Son hacedores, activos (piensan y elaboran una
sesión)
- Pendientes también del otro/a porque interactuan
con él.
- Y tienen modelos ideales.
Un ejemplo de lo que se entiende por Dominación
Ideal es el siguiente texto,
Tema: El Amo ideal
He aquí lo que yo creo que debe ser un Amo, o mejor
dicho, lo que a mi me gustaría ser. No pretendo dar lecciones a nadie,
simplemente exponer mi visión. Lógicamente habrá quien esté de acuerdo y quien
no.
El Amo ideal sabe que su autocontrol es básico para
dominar a su sumisa. Como Amo, es firme hasta el punto de hacer que las
lágrimas fluyan y, como amante, no duda en lamerlas de su rostro. Acepta la
veneración de su sumisa y corresponde con la ternura de quien sabe que su
posición no se resiente por expresar sentimientos hacia ella. Consciente de la
diferencia entre realidad y fantasía, no duda en olvidarse de los roles para
ser un amigo cuando ella lo necesita
Él entiende que para poseer a una mujer, se debe
cortejar su mente con inteligencia y humor; ganar su alma con pasión y calidez,
y su cuerpo con firmeza y determinación. Actúa como galante caballero movido
por un antiguo código de honor que, los que no conocen critican o, en el mejor
de los casos, aceptan sin comprender. De naturaleza protectora, defiende el
honor de su sumisa que, por extensión, siente como suyo. Y es consciente de que
la diferencia de los roles no implica inferioridad
Él es un sutil sádico que utiliza el dolor para
extender las fronteras del placer pero sin que ese dolor produzca daño. Es el
tutor y el guía que hace volar a su sumisa proporcionándole la motivación para
dar el salto inicial, el coraje para arrojarse al vacío, la determinación para
mantenerse en vuelo y la osadía de perseguir cimas más altas. Pero no es un
mago. Es simplemente un egocéntrico que persigue entrar en lo más íntimo y
afianzarse en ese lugar. Pretende adentrarse en ese espacio recóndito donde
nadie ha estado antes, ese rincón celosamente guardado fuera del alcance de los
demás. Llegar a la caja de Pandora y que ella, voluntariamente, le entregue la
llave para abrirla. Ese es el verdadero desnudo, la verdadera entrega, la
verdadera rendición, el codiciado trofeo que espanta a muchos pero que Él
persigue. Y la responsabilidad que acarrea ser investido con ese honor no le
hace dudar sino perseverar en su objetivo
El Amo ideal no es vago, ni mental ni físicamente.
Consciente del respeto y de la dedicación debida a la persona que ha decidido
entregarse, es suficientemente paciente como para estudiar y conocer bien a su
sumisa. Conocedor de la frágil naturaleza del espíritu y de la mente humanas,
nunca viola la lealtad de quien le ha entregado su voluntad puesto que sabe que
la entrega hacia Él se refuerza a medida que la confianza se hace más profunda.
Seguro de su autoridad, no necesita de poses
absurdas para demostrarla. Entiende los títulos como muestra de respeto y
arrodillarse como muestra espontánea de genuina sumisión. No es partidario de
rituales que banalizan y mecanizan actos cargados de significado y sentimiento.
Su seguridad le permite reírse de Él mismo pero no le impide tener la humildad
para aceptar ayuda y aprender de su sumisa y para crecer con ella. Sus
herramientas son la mente, el cuerpo y el alma y se apoya en el látigo, las
cadenas, las mordazas y los antifaces. Él es consciente de que la obediencia
que nace del miedo al castigo es, en el mejor de los casos, débil y fugaz. La
obediencia engendrada a partir de sentimientos reales de sumisión y de deseos
de complacer a su Amo es, en cambio, inequívoca y duradera. Por encima de todo,
Él sabe que el amor es la única cadena que realmente ata. Y ese es su objetivo
Y sabe que sin ella, sin su sumisa, no tan sólo no
puede alcanzar su objetivo sino que no es más que otro hombre cualquiera. Que
cualquier poder que tenga le viene dado por ella y que su rol sólo se entiende
en virtud de la existencia de alguien que libremente decide, por razones que
son normalmente de difícil comprensión, otorgarle la oportunidad de realizar un
apasionante viaje.
“Las sumisas son las guardianas de las llaves de
los oscuros y húmedos sótanos donde las fantasías secretas de sus Amos las
elevan al rango de divinidades”
(Fuente: Texto cedido por Wicked)
SUMISOS Y SUMISAS
- Gozan entregándose, abandonándose
- Gozan proporcionando placer al otro
- Proporcionan buena parte del imaginario BDSM
(fantasías, escenas, etc).
Independientemente de las prácticas sexuales que se
pueden realizar en un encuentro, este juego de roles tiene, en España,
orientación sexual, es decir, espacios diferenciados. Mi investigación,
centrada en Barcelona, se ha desarrollado en clubs BDSM donde, a pesar de que
no se excluye a nadie por su orientación, la mayoría de sumisos/as y Amos/as
prefieren jugar este tipo de roles con personas del género opuesto. En esta
misma ciudad existen también espacios de encuentro BDSM homosexual (masculino y
más que BDSM es de carácter Leather) a los que no se permite la entrada a
mujeres, razón por la que puedo afirmar que, en estos momentos, las prácticas
BDSM, en general, tienen en nuestro país, orientación sexual y género. También
es verdad que las pocas lesbianas que se atreven a desarrollar este tipo de
actividades acuden –no podía ser de otra forma- por los locales de encuentro
“heterosexual”.
Sin embargo este juego de roles no es estático e
inmutable ya que las personas pueden cambiar de rol. Tal es el caso de los
SWITCH. De manera que es posible que dentro de una relación estable y durante
un tiempo, uno haga de Dominante y el otro de sumiso y, transcurrido algún
tiempo, se inviertan los papeles. También es posible que una persona se defina
como Dominante o sumiso dependiendo de con quien establece un encuentro BDSM. En
este sentido, estamos ante un tipo de espacio social donde esta
intercambiabilidad de los roles es única y donde lo único que importa es que
cuanto ocurra se haga de forma Sana, Segura y Consensuada.
B) ACTIVIDADES LUDICAS
Las fantasía, como fundamento del deseo, sirve para
escenificar toda clase de juegos: médico/paciente; profesora/alumno;
entrenador/alumna; Mistress/esclavo: de mayordomo, de prisionera, etc. Todo es
posible en una relación donde se juega a liberar el deseo de las tradicionales
ataduras sociales. De manera que cualquier fantasía puede realizarse o
representarse de manera similar a la fantasía original. Por ello se dice que
son los sumisos quienes proveen el imaginario fundamental del juego BDSM y son
también ellos y ellas quienes, junto a la experiencia y conocimiento técnico de
Amos y Amas, hacen posible el éxito de un encuentro.
El juego, pasarselo bien jugando, sin prisas y con
una determinada cadencia es tan importante que en el área anglosajona ha dado
lugar a una redefinición del BDSM como: “power play” o “power = trust”. Y para
facilitar este tipo de encuentros, entre las profesionales vocacionales (y
entre quienes no lo son) puede eleaborarse un cuestionario o “play list” en el
que se pregunta acerca de las preferencias de quien opta por realizar una
sesión BDSM.
Las preguntas que suelen realizar las Dóminas
varian respecto a las de los Amos, como también varían las fantasías de los
sumisos. Es importante notar que todas las profesionales vocacionales preguntan
exhaustivamente por cualquier tipo de enfermedad o problema que de quienes
solicitan sus servicios. Así aspectos como la presión sanguínea, pastillas que
se están tomando, enfermedades cardiovasculares, etc. son cuidadosamente
contempladas antes de iniciar una sesión. El resultado es que según las
características de personalidad y de salud de quienes intervienen y según sus
posibilidades, las sesiones discurren en una dirección u otra. Así, por
ejemplo, es posible que la fantasía más importante de un individuo sea estar
suspendido en el aire, inmovilizado por cuerdas (Bondage). Pues bien, si se
trata de un individuo obeso, es probable que la Dómina se niegue a utilizar
esta técnica
C) ACTIVIDADES EROTICAS y SEXUALES.
Hay que señalar que, aquí, a pesar de la
preferencia por practicar el BDSM con personas del mismo género, esta
preferencia no guarda relación con las prácticas sexuales ya que en un
encuentro pueden darse todo tipo de prácticas. Así, es posible que durante una
sesión, porque lo manda la Mistress, un sumiso realice determinada práctica
sexual con una persona del mismo género (lamer el pene) sin que esta situación
se categorice como algo que pone en cuestión la identidad sexual de quienes
intervienen en ella. Como también es posible que una Dómina juegue a penetrar a
un sumiso con los dedos, con la mano o con un consolador sin que ello suscite
ningún tipo de controversia. La cuestión es sencilla: puesto que el objetivo es
la entrega y el medio para conseguirla es disfrutar de la disciplina, se puede
realizar multitud de prácticas sexuales. Es más, en el ámbito del BDSM todo el
cuerpo es erótico, mejor dicho, cualquier parte del cuerpo puede convertirse en
órgano sexual: se puede lamer los pies, las rodillas, etc. En este aspecto el
BDSM hace realidad la opinión de Leonore Tiefer (1997) para quien el órgano
sexual de mayor extensión es la piel.
Evidentemente existen unos límites que, en
principio, no se pueden traspasar. Esto es así sólo en principio porque
dependerá del grado de confianza y del tiempo transcurrido para que se juegue
también a transgredir las fronteras entre lo permitido y lo no permitido. Eso sí,
todo ello ocurre dentro de un marco teórico insoslayable y definidor del BDSM:
Sano, Seguro y Consensuado.
BIBLIOGRAFIA BASICA
ALISON, L, SANTTILA P, SANDNABBA K., and NORDLING
N. (2001) “Sadomasochistically Oriented Behavior: Diversity in Practice and Meaning”.
Archives of Sexual Behavior, Vol. 30, nº 1. (pp. 1-12)
ARIES, Ph. BEJIN, A. y FOUCOULT et Al. (1987)
Sexualidades Occidentales. Col. Paidos Studio, nª 61, Barcelona:Paidos S.A.
BATAILLE, G. (1992) El erotismo. Col. Marginales,
nº 61. Barcelona:Tusquets.
BAUDRILLARD, J. (1989) De la seducción. Col.
Teoréma, Serie Mayor. Madrid:Cátedra
BAUMEISTER R.F. (1988) “Gender Differences in
Masochistic Scripts” En The Journal of Sex Research, Vol. 25, nº 4. (pp.
478-499).
BRAME, G., BRAME, W. D. and Jacobs J. (1993)
Different Loving. An exploration of the World of Sexual Dominance and
Submission New York: Villard Books.
BRAUN, MD. (1967) The cruel and the Meek. A
remarkable examination of sadism, masochism and flagellation. New York:1967.
BRUCKNER P. Y A. FINKIELKRAUT, (1979), El nuevo
desorden amoroso. Barcelona, Ed. Anagrama
BRUNET, E. (1996) Enquete Chez les S.M. Six mois
chez les sadomasos. París : Albin Michel.
DELGADO, M. (1991) "La reconquista del cuerpo.
Ideologías sexuales" en J.A. Nieto (Comp) La sexualidad en la sociedad
contemporánea. Lecturas antropológicas. Col. Master en Sexualidad Humana, nª 8.
Madrid:Fundación Universidad y Empresa, pp. 23-122.
DEL VALLE, T. (1991) "Género y sexualidad.
Aproximación Antropológica" en Teresa del Valle y C. Sanz, Género y
Sexualidad, col. Master en Sexualidad Humana, nº 7. Madrid:Fundación
Universidad y Empresa, pp.15-111.
CHANCER, L. (2003) “Definiendo una dinámica básica:
paradojas en el corazón del sadomasoquismo” en J.A. Nieto (Ed) Antropología de
la sexualidad y diversidad cultural. Madrid:Talasa (pp.275- 295)
FOUCAULT, M. (1989) Historia de la sexualidad.
Madrid:Siglo XXI, editores, S.A.
GIDDENS, A. (1995) La transformación de la
intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas. Colección
Teorema. Serie Mayor. Madrid:Cátedra.
GRAHAM SCOTT, G. (1991) “Los atractivos de la
dominación femenina” en Nieto, J.A. (Comp.) La sexualidad en la sociedad Contemporánea.
Colección Master en Sexualidad Humana nº 8, Madrid: Fundación Universidad y
Empresa. (pág. 273-270).
GUASCH, O. y VIÑUALES, O. (2003) Sexualidades.
Diversidad y control social. Bellaterra:Barcelona
LAQUEUR, Thomas (1994) La construcción del sexo.
Colección Feminismos, nº 20. Ed. Cátedra. Madrid.
MARQUES DE SADE (1994) Justine. Los infortunios de
la virtud. Colección La sonrisa vertical nº 88. Barcelona: Tusquets Editores.
MORENO JIMENEZ, B. (1990) La sexualidad humana:
estudio y perspectiva histórica. Col. Master en Sexualidad Humana nº 3,
Madrid:Fundación y Empresa.
NIETO, J.A. (1993) Cultura y sociedad en las
prácticas sexuales. Col. Master en Sexualidad Nº 1, Madrid:Fundación
Universidad y Empresa.
NIETO, J.A. (1993) Sexualidad y Deseo. Crítica
antropológica de la cultura. Madrid:Siglo XXI.
PLUMMER, K. (1991) "La diversidad sexual: Una
perspectiva sociológica". En J.A. Nieto (Comp) La sexualidad en la
sociedad contemporánea. Lecturas antropológicas, Col. Master en Sexualidad
Humana, nª 8, Madrid:Fundación Universidad y Empresa, pp. 151-193.
TIEFER, L. (1997) El sexo no es un acto natural.
Col. Hablan las mujeres nº 12, Madrid:Talasa.
[1] En prensa, Bellaterra 2004.
[2] Signo visible e identificativo de la Comunidad
BDSM, creado en 1994 por Steve Quagmyr inspirándose en los trisqueles célticos
y el símbolo del ying y del yang oriental, consistente en un círculo de color
metálico con tres radios curvados que determinan tres secotres negros con un
agujero en cada uno. La tripartización simboliza al mismo tiempo las vertientes
BD, D/S y S/M, las tendencias Dominante, sumiso o esclavo y ambivalente y los
principios que rigen la comunidad BDSM (Sano, seguro y consensuado). Los
agujeros de los sectores representan la incompletez de una sola persona en las
prácticas BDSM, el color metálico del círculo y de los radios remite a las
cadenas de la sumisión y de la esclavitud, mientras que el negro de los tres
sectores lo hace a la parte orcura pero controlada de la sexualidad BDSM.
Finalmente, la forma circular externa sugiere la unidad de la comunidad BDSM y
la inclusión de todos los conceptos referidos y la curvatura de los radios
indica flexibilidad e indefinición de límites entre las diversas tendencias,
prácticas, vertientes.. (Diccionario de BDSM, Domenech i Martí, en prensa,
Bellaterra, 2004)

No hay comentarios:
Publicar un comentario